Idealizar a la pareja y otras conductas del dependiente emocional

En un primer artículo titulado el demonio de la dependencia emocional  se plantaron algunos aspectos de cuando el amor puede volverse algo peligroso o dañino y en el anterior hablé de algunas características del dependiente emocional tales como prioridad de la pareja por sobre cualquier otra cosa, incluso sobre sí mismo; una voracidad afectiva, es decir, un deseo de acceso constante de la pareja y la tendencia a la exclusividad en sus relaciones. En esta ocasión revisaremos otras características de la conducta obsesiva el dependiente como son:

  • La idealización de su pareja.

  • Sumisión hacia su compañero.

  • Pánico al abandono o al rechazo de la pareja.

Idealización del compañero

2-príncipeEl dependiente emocional – (aclaro que hablo en género masculino al referirme al dependiente emocional pero que, en realidad, me estoy refiriendo tanto a los hombres como a las mujeres que tienen este rasgo de personalidad con relación a la forma de vincularse con la pareja) – , poco a poco va sobrevalorando al compañero al grado de endiosarlo y de alejarse de los demás, con tal de pasar todo el tiempo posible al lado de la pareja.

El dependiente se enamora de alguien a quien admira y que ve por encima suyo, no de manera racional ni objetiva, sino en general, como una sensación que experimenta de estar con alguien que, según él cree, es más grande, elevado, importante y que le genera el deseo de estar junto a él. En realidad, el dependiente proyecta su fuerza y su poder en la pareja, al no poder reconocer esas características en sí mismo.

No sólo se generará una sobrevaloración general del compañero sino que también se crearán distorsiones en relación a las capacidades del otro. Siempre verá a su pareja como la mejor en todo: la más atractiva, la más creativa, la más divertida, tierna, inteligente, capaz, decidida, etc.

Uno de los elementos que más influyen en la idealización es cómo trata dicha pareja al dependiente emocional. El dependiente emocional no está interesado en la seducción o el coqueteo, más bien se “engancha” cuando, paradójicamente, el otro tiene actitudes despectivas, muestra escaso interés o interpreta la prepotencia como signo de poder, fuerza o superioridad del otro. En realidad, no son los aspectos reales del otro lo que lo convierten en un ideal, sino su perfil general y, en específico, su comportamiento hacia el dependiente emocional que está muy distante de ser un comportamiento amoroso o actitudes de respeto y consideración.

 670px-Respect-Yourself-During-a-Breakup-Step-1-Version-2Sumisión a la pareja

Otro aspecto del que habla el terapeuta Jorge Castelló (autor de varios libros sobre el tema) es una consecuencia de ser voraz afectivamente, de priorizar a la relación sobre cualquier otra cosa o de idealizar a la pareja y es que el trato hacia la pareja del dependiente va a ser de subordinación, es decir, de abajo hacia arriba, como si alguien de corta estatura se dirigiera hacia el gigante al que necesita para poder sobrevivir. En ocasiones se comportan como individuos que realizan ofrendas a un dios al que le permiten todo, al que le justifican todos sus actos y comportamientos y al que quieren satisfacer todos sus deseos y necesidades olvidándose de los propios, poniendo en segundo lugar o renunciando ellos definitivamente.

El dependiente que está enganchado a una persona puede llegar a aceptar, dependiendo el grado de patología que tenga, todo tipo de descalificaciones por parte de su pareja, tolerar infidelidades o coqueteos descarados del otro, someterse siempre a los deseos de éste, soportar que descargue en él todas sus frustraciones que pueden llegar a ser en el plano físico o emocional  y actuar y comportarse tal y como desea su compañero, lo cuál, como es de suponerse, caen en el plano de una relación de abuso y de violencia.

En ocasiones el dependiente emocional va a ser capaz de cambiar su “rol” con tal de no perder a su pareja, por ejemplo, de ser el esposo aceptar convertirse, de la noche a la mañana,  en el amante si su compañero decide formalizar una relación con otra persona. No tolera la idea de perderlo o de  no volverlo a ver,  por lo que “se conforma” con renunciar a su rol original y acepta cualquier cosa que  el otro esté dispuesto a ofrecerle, si es que fuera el caso.

El dependiente puede llegar a extremos que lastimen su dignidad, volviéndose servil con su compañero y aceptando exigencias humillantes con tal de complacerlo para que se quede a su lado. Por decirlo en términos coloquiales, el dependiente se convierte en “el tapete” de su compañero sentimental, permitiendo que éste lo pisotee a su antojo con tal de no perderlo por mala, desgastante o enferma que sea la relación. Eso es lo que menos le importa al dependiente.

Hay infinidad de ejemplos y manifestaciones de la sumisión hacia la pareja, que indican que las relaciones que suelen llevar a cabo los dependientes emocionales, son desequilibradas, es decir, uno de los miembros tiene más poder, peso o importancia que el otro y eso se refleja en todos sus comportamientos.

Pánico ante el abandono o el rechazo de la pareja.

BBE

El dependiente emocional idealiza tanto a su compañero y se somete tanto a él, considerando a su pareja como lo más esencial en su vida, que le tiene verdadero terror a la ruptura. Hay individuos que se sienten incapaces de romper una relación, y no tanto porque teman quedarse vulnerables en el plano económico o de cualquier otra forma, sino porque afectivamente se sienten devastados tan sólo de pensar en quedarse sin el compañero. Para ellos no aplica la frase de más vale solo que mal acompañado. Al contrario, sienten que, aunque hayan estado mal con el compañero, si se quedan solos, están mucho peor, por lo tanto, tienen que hacer cualquier cosa que sea necesaria con tal de retenerlo a su lado, sin importar que tengan que pasar encima de sí mismos o de cualquiera, los hijos incluidos o cualquier otro familiar o persona.

Es el síndrome de abstinencia del que hablaremos después, el que deprime de tal manera al dependiente que le hace pensar y sentir, con absoluta realidad, que es imposible aceptar una ruptura por mal que vayan las cosas.

El dependiente quiere todo, menos renunciar a la relación, por lo tanto es capaz de aguanta prácticamente todo con tal de que no se acabe, pues eso significaría perder el sentido de su vida, que es precisamente, tener una relación. Sí, por ejemplo,  la pareja los rechaza, aunque sea sutilmente, el dependiente lo vive con enorme terror, pues no soporta el menor rechazo o señal de abandono. Mejor dicho, sí los soporta, tanto, que es capaz de tolerar cualquier cosa, por dolorosa o humillante que sea, con tal de que el otro permanezca a su lado, aunque no sienta aprobación  del otro y aunque éste muestre una franca falta de interés y de cariño por él, lo que va lastimando gravemente la autoestima y el amor propio del dependiente.

Los comportamientos de comprobación

llamadas y mensajesEn esta situación es cuando empiezan a efectuarse los comportamientos de comprobación tan habituales en otros trastornos de ansiedad, y que tienen como finalizad garantizar que la pareja no se destruya. ¿En qué consisten esos comportamientos de comprobación? Muy sencillo, en releer mensajes de texto buscando palabras afectuosas, en pedir mil besos y abrazos para comprobar que el otro los quiere; en estar pendiente de lo que se tarda en contestar una llamada perdida;  en pedir cada cinco minutos que el otro le manifieste  que lo quiere, que lo necesita, que lo ama, que lo extraña cuando no están juntos, etc. El repertorio es inagotable y dependerá de cada persona, pero la cuestión es que hay una continua vigilancia del otro, en busca de signos que alivien el pánico al rechazo, que padecen las personas dependientes.

Hay que agregar que, en ocasiones, dichos comportamientos de comprobación son en realidad manifestaciones del deseo voraz, de las intenciones de fusionarse con el otro de las que hablamos anteriormente y no sólo estrategias para probar que el otro no piensa alejarse de ellos.

En el próximo artículo concluiremos el tema de las características del dependiente emocional y describiremos las siguientes:

  • Los trastornos mentales tras la ruptura.
  • La búsqueda de pareja con un perfil determinado.
  • El amplio historial de relaciones de pareja que normalmente son interrumpidas.
  • La baja autoestima del dependiente.
  • El miedo a la soledad.
  • La necesidad de agradar en búsqueda de una validación externa.

Fuente:  La superación de la dependencia emocional de Jorge Castelló Blasco.

Continuará.

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