La dificultad de sentirse merecedor

Cuando el rey Alfonso XIII le otorgó a Miguel de Unamuno la Gran Cruz de Alfonso X Sabio, el escritor comentó:

-Me honra, Majestad, recibir esta cruz que tanto merezco. El monarca le contestó:

-¡Qué curioso! En general, la mayoría de los galardonados aseguran que no se la merecen. A lo que el escritor replicó al Rey:

-Señor, en el caso de los otros, efectivamente no se la merecían.

La cultura del esfuerzo, implica que las cosas, para merecerlas, hay que ganarlas

Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás. El Génesis. (Cap.3)

Una de las cosas más difíciles para muchas personas es aprender a sentirme merecedores. Vivimos en la cultura del esfuezo. 

En muchas  familias, si alguien quiere algo, tiene que ganárselo con su empeño y no siempre hay garantía de una recompensa, porque, de hecho, se considera una obligación que que las personas hagan las cosas por deber, sin importar si realmente quieren hacerlo.

Así, los padres deben cumplir la obligación de educar y crear a los hijos, y los niños o los adolescentes deben ser buenos hijos,  sacar buenas calificaciones, se obedientes, etc.

Esta experiencia es  producto de una educación judío cristiana cargada de creencias en relación a la necesidad del sacrificio y el dolor para merecer un premio pero no en la tierra, sino en el cielo:

“Esfuérzate y sufre en la tierra para que seas recompensado en el cielo”. 

dificultad_para_recibirEn la cultura y la educación todo lo que se considera valioso es porque se obtuvo a través del esfuerzo, el sacrificio y el trabajo.

Si algo  no se obtiene por estos medios, no  sólo no se considera valioso, sino que,  incluso, puede ser algo negativo en la vida de la persona y ella misma, puede sentirse incómoda o no merecedora, de tener algo que no es producto del esfuerzo.

Pero ¿cuál es el límite? ¿Hasta dónde tenemos que llegar para poder sentir que merecemos algo sin tener que seguir esforzándonos eternamente?

También habría que cuestionarse si, para merecer, es necesario que dejamos de vernos a nosotros mismos y sólo ver a los demás. No es extraño en nuestra sociedad, que las personas, para no sentirse culpables, primero vean las necesidades y deseos del otro antes de ver las propias, si es que alguna vez llegan a permitirse ese derecho.

La consciencia del merecimiento

La consciencia de merecimiento de las personas, tiene que ver con las creencias fundamentales, cuya raíz

No soy digno para merecer

está no en lo que somos, sino en lo que creemos que somos.

Nosotros tenemos la capacidad de construir nuestra realidad por medio de nuestros pensamientos y, por tanto, los pensamientos que generamos en la mente son los que nos hacen ver la realidad tal y como la percibimos.

Los pensamientos construyen realidades y así como pensamos, somos.

Las creencias que hemos adquirido durante la vida respecto al merecimiento, van a tener una fuerte influencia en relación a que tan merecedores o no nos sentimos de recibir de otros amor, respeto, dignidad, éxito, reconocimiento, aceptación.

gestalt_la_terapia_del_merecimientoLa actitud que asumimos ante la vida es algo fundamental. La realidad devuelve lo que nosotros ponemos en ella. Nadie, ni la vida, puede dar lo que no ha recibido.

Por tanto, es importante ser conscientes de qué es lo que cada quien le está dando a la vida,  de cómo lo está haciendo, y esto, está directamente relacionado, con la autoestima de cada uno.

Autoestima

 Cuando una persona cuenta con una sana autoestima (en equilibrio), es más fácil que se sienta merecedor de una buena vida, pues es alguien que tiene mucho que ofrecer y, al sentir que merece lo mejor y que es capaz de recibirlo, agradecerlo y disfrutarlo, esta actitud, a la vez, aumenta su autoestima.

La consciencia de merecimiento y la autoestima están estrechamente ligadas. Cuando una persona tiene su autoestima fuerte siente que se merece lo mejor  porque ella también tiene muchas cosas buenas que ofrecer a la vida. Simultáneamente, el sentir que se merece lo mejor, y que es capaz de agradecerlo y disfrutarlo,  fortalece su autoestima.

El Amor que nos tenemos nos permite reconocernos como seres valiosos y dignos y lo que creemos que valemos nos ayuda a aceptar cuanto tenemos derecho en la vida, todo aquello de lo que somos merecedores.

Simplemente, por el hecho de existirmerecemos el amor, la paz, laterapia_gestalt salud, la prosperidad y el bienestar que estemos dispuestos a recibir, siempre y cuando sintamos que lo merecemos.

Pero ¿Cómo conectarnos con la abundancia que nos ofrece la vida?, ayuda comprender como nos relacionamos con la realidad, como percibimos la Verdad, el Amor y la Energía que hay en ella.

Algunas de las cosas más importantes de las que nos cuesta sentirnos merecedores

  • Cosas materiales: dinero, regalos u obsequios.

  • Éxito y reconocimiento.

  • Amor.

  • Respeto y trato digno.

  • Descanso y tiempo para el esparcimiento.

  • Espacios para compartir con los amigos o la pareja a menos que se haya cumplido plenamente las obligaciones.

  • Dejar de hacer, es decir, no hacer nada.

La práctica del PREMIO y CASTIGO del condicionamiento operante

El premio es utilizado como algo que se obtiene a partir de cumplir las condiciones o expectativas de otro. No necesariamente es algo que la persona desea hacer por sí mismo, sino por el interés de recibir la recompensa – reconocimiento, aceptación, cariño -, que puede obtener solo si actúa de determinada manera (condicionamiento).

Ejem:

Premio:

“Te voy a querer sólo si eres un buen niño”

Castigo:

“Si te portas mal, ya no te voy a querer”

El premio es un condicionamiento donde, muy comúnmente, el mensaje es: si haces esto y cumples mi expectativa de lo que yo deseo de ti, entonces obtendrás un premio, si no haces lo que yo espero, no sólo no recibirás el premio, sino que te arriesgarás a recibir un castigo.

Mientras más grande es la expectativa, más grande es la desilusión

Así, se construye una sociedad de seres obedientes y dóciles que optan por hacer lo que los demás esperan de ellos – aunque no lo deseen – para ser premiados o para no ser castigados, pero que renuncian a su derecho de decidir libre y  responsablemente lo que realmente desean.

Las personas, bajo este tipo de educación, se limitan a hacer lo que otros les exigen sin importar que el costo sea anularse a sí mismos.

Por ejemplo, hace unos días mi compañero le dijo a su hermano que queríamos regalarle a su hija de 9 años el IPad que ya no utilizamos. Él dijo que primero había que pedir a la niña que hiciera algo para merecerlo, de lo contrario se le estaría fomentando la idea de que todo lo merece sin tener que esforzarse primero.

Nosotros, por el contrario, queríamos darle a la niña el regalo sin que se tratara de un evento especial o sin que que ella tuviera que hacer méritos para ganárselo. Queríamos transmitirle el mensaje de que,  por el simple hecho de ser ella misma, se merecía un obsequio – no estoy diciendo que todos sus caprichos, simplemente se trataba de un regalo sin condiciones -, muestra de nuestro cariño incondicional.

Si lo quieres, debes ganártelo siendo obediente

Pero no contábamos con la cuestión de que para su papá, como para la mayoría de los padres, la idea o el hecho de dar sin que SIEMPRE haya un esfuerzo previo, es parte de una mala educación.

Lo correcto, según nuestra cultura del esfuerzo,  es GANARSE LAS COSAS SIEMPRE. 

Pero, ¿SIEMPRE tiene que ser así?

¿De verdad nunca podemos obtener algo porque la vida o alguien nos lo obsequie, simplemente, 

POR SER QUIEN SOMOS?

Es una sana practica el darse cosas a uno mismo o dárselas a otro, sin tener que ganárselas antes, o recibirlas como premio al esfuerzo,  para reconocernos como seres merecedores por el simple hecho de ser quien somos

¿Dar da más placer que recibir?

Leí en Facebook un post que decía: Dar genera más placer que recibir. El número de personas que había marcado “me gusta” era altísimo. Eso me hizo confirmar que, para mucha gente, está muy arraigada la creencia de que es mejor dar que recibir.

¿Por qué se tiene esta idea? Tal vez nos hace sentir más fuertes el darle a los demás y más vulnerables el recibir. Quizás también tenga que ver con esta dificultad de la que hablamos de sentirse merecedor y nos cuestionemos si somos dignos de que los otros nos den o nos apoyen o, si por el contrario, sólo nos debemos preocupar por nuestro deber de ser fuertes para los demás sin esperar nada a cambio.

También se trata de un mensaje aprendido a muy temprana edad de que siempre debemos  ver antes por los otros, que por nosotros mismos, si queremos ser considerados buenas personas, es decir, generosas, compasivas, no envidiosas ni egoístas. 

Otra posibilidad es que tengamos la creencia de que  dar nos otorga poder y el recibir nos hace perder dicho poder, nos vuelve vulnerables y quedamos en deuda con los otros.

Buscar equilibrio de dar y recibir

Como quiera que se vea, estas son sólo creencias muy arraigadas. No es que una cosa sea mejor que la otra o genere más placer. Lo importante es que exista un punto medio entre el dar y el recibir pues ambas acciones son importantes y generan un sano y necesario equilibrio.

Si alguien tiene más el hábito de dar, tendría que aprender a recibir y, por el otro lado, si se tiene más la costumbre de recibir, sería bueno intentar practicar el dar a los demás.

De esta manera las cosas estarían más compensadas en las relaciones y también serían más justas.

Aunque te cueste trabajo, intenta practicar lo que menos acostumbras (dar o recibir). Es cuestión de practicar el nuevo hábito para hacerte consciente de que está bien sentirse merecedor y está bien hacer sentir merecedores a los otros, que ambas cosas son experiencias agradables.

No necesariamente porque tú o la otra persona se lo hayan ganado con su esfuerzo, sino, simplemente, por ser la persona que eres o que es el otro. Esa es ya una razón suficientemente válida para merecer y agradecer, sin tener que pagar el precio de la vergüenza o de la culpa.

¿Y tú qué piensas en relación a lo que aquí se ha dicho? ¿Estás dispuesto a correr el riesgo de sentirte merecedor aunque, al principio, te genere un poco de culpa o incomodidad?

Sobre el tema del merecimiento puedes ver también:

http://casa-de-la-luz.blogspot.mx/2007/12/el-merecimiento-y-la-abundancia.html

Otra fuente consultada:

http://www.helios3000.net/desarrollo/consciencia_merecimiento.shtml

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13 Comentarios Agrega el tuyo

  1. albamorales@hotmail.com dice:

    Saludo
    Me gustaria saber que libros o cuales otras practicas ayudan mejorar el merecimiento ya q tengo muchas creencias implamtadas desde niños
    Gracias

    1. Alba, un libro sobre el merecimiento en sí no recuerdo en este momento. Pero creo que te pueden ayudar mucho los libros de Brené Brown, cualquiera de ellos es muy bueno. Yo en particular te recomiendo Los dones de la imperfección y Frágil: más fuerte que nunca. También te recomiendo los libros de Tich Nath Hanh, yo acabo de terminas Silencio, de él y me encantó. Los libros de Mindfulness en general suelen sugerir cosas para lograr la aceptación y el merecimiento. Felicidad, de Javier Salinas también te puede servir. Pero lo que más te va a ayudar es una terapia Gestalt. Los libros pueden ser inspiradores, pero no lo suficientemente poderosos para lanzarte a la búsqueda de tu propio recimiento y aceptación. Para eso, y te lo digo por experiencia personal, sólo la terapia y la meditación.
      Saludos.

  2. Fabio dice:

    Gracias Luis Fernando. Te pregunto ¿ como puede afectar una relación sentimental creer que no merecemos el amor de la otra persona?

    1. Que buena pregunta, Fabio. En realidad, ¿tenemos que merecer el amor de otra persona?, me lo pregunto. Desde mi punto de vista, todos los seres humanos somos dignos de amor, no tenemos que ser merecedores del amor de nadie. Realmente no es tan complicado, simplemente hay que ser conscientes, de que no todos cubrimos las necesidades de otros, ni otros cubren las nuestras. Tenemos que encontrar a la persona cuyas necesidades sean aquellas que nosotros podemos cubrir. Yo no creo tener todas las cualidades o características de personalidad que sean útiles a todo mundo. Tampoco creo que cualquier persona pueda satisfacer mis necesidades. Entonces, no se trata de ser merecedor del amor de una persona, ya lo eres, como todos, lo que tienes que buscar, es a esa la persona que necesite aquello que tú tienes para da dar y que pueda, a la vez, ayudarte a llenar las tuyas.

      1. Fabio dice:

        Gracias nuevamente

  3. maria dice:

    Me gusto este articulo auque para mi es muy dificil recbir algo me siento tan pero tan apenada por esola mayoria de las veces digo no gracias o se los acepto pero me siento mal..

  4. Gracias por tu comentario, Luciérnaga.

  5. luciernaga dice:

    Me encantó el artículo, ya es hora de sentirnos dignos por todo lo que merecemos por el simple hecho de ser y existir. Gracias.

  6. inés dice:

    Gracias ha sido una excelente aportación, en este momento llega a mi como un bálsamo. estoy intentando ¨reencontrar¨mi parte merecedora, y el articulo nuevamente me da herramientas para recordar que lo soy

    1. Mi “fórmula” es la siguiente: a nadie le gusta considerarse una persona poco digna o sin dignidad. Dignidad, en el DRAE, significa, literalmente: merecedor de respeto. Si uno quiere seguir siendo una persona digna, debe aceptarse como merecedor de respeto, amor, bienestar, éxito. Inés, tú eres una mujer digna ¿cierto? Por lo tanto eres una persona que merece ser feliz y amada. Así de sencillo… así de profundo.
      Cada vez que te lo cuestiones, haz a un lado tu pensamiento y repite: “Soy una mujer digna, por lo tanto, merecedora”.
      Un beso con cariño.

  7. Melina dice:

    ..me gustó mucho leer este artículo, estoy buscando..el equilibrio. Es muy real lo que decis sobre la enorme influencia de nuestra educación, pero al darse cuenta uno ya es libre de elegir..y de iniciar la propia busqueda. Estoy feliz y agradecida por eso. Gracias por ayudar a encontrar 🙂

  8. Jazmin dice:

    Este artículo me encantó y me sentí identificada, ya que estoy acostrumbrada a esforzarme por lo que quiero y desde que me casé, mi esposo ha sido muy espléndido conmigo, lo que me hace sentir rara, porque no estaba acostumbrada a recibir sino a siempre dar. Sin embargo, estoy agradecida con la vida y me gusta dar a mi familia el fruto de mi esfuerzo que es mi trabajo ayudándolos económicamente y con mi amor, lo que me hace sentir bien.

    1. Si aún tienes problemas para “dejarte merecer”, cada vez que tu esposo o cualquier otra persona tenga un detalle contigo, recuerda que eres una mujer digna, y, por tanto, merecedora. Dite a ti misma: sí, yo me merezco esto (puede ser algo material, un halago, un reconocimiento o lo que sea) y, después de decirlo mentalmente, respira profundo y deja que llegue hasta el fondo de ti.
      Cuídate y sábete siempre merecedora. Alguien dijo por ahí, cuando algo te llega, no es a crédito, es porque ya te lo mereces. Esto significa que nunca nos debemos sentir en deuda cuando algo nos llega en la vida, ya la merecemos, es por eso que la estamos recibiendo.
      Saludos, Jazmín, y gracias por tu comentario tan bonito.

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