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Cuando mamá se adelanta en el viaje: consejos para enfrentar la pérdida

Muchas veces, ante una pérdida, los seres humanos se enfrentan a asuntos inconclusos con la persona que se ha marchado. Estos pueden representar aquellas cosas, positivas o negativas, que no se expresaron en vida, principalmente sentimientos como la culpa, el perdón, el enojo, la tristeza, el agradecimiento o el cariño. La terapia Gestalt ofrece diversas estrategias para poder cerrar dichos asuntos como pueden ser el uso de rituales, la escritura terapéutica, las visualizaciones y, quizás la más importante, la técnica de la silla vacía creada o, por lo menos popularizada, por el padre de la Gestalt Fritz Perls.

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Por qué fracasamos

La clave de una buena relación con el trabajo y el éxito, según Bert Hellinger, está en tener una buena relación (adulta) con la madre.
Entre la madre y el hijo, ¿quién llegó primero? La madre. Sin embargo, hay muchos que se ponen por encima de ella, le hacen reproches, le indican cómo debe ser y la rechazan. El resultado es que fracasan en su profesión. Esto se puede comprobar muy fácilmente, solamente hace falta mirar a aquellos que fracasaron, por ejemplo a los que sufrieron una bancarrota, a los que perdieron su trabajo o el dinero; solamente miramos a la madre, no tienen vínculo con la madre. Esa comprensión tiene efectos muy amplios.
Sin respeto uno está en el lugar equivocado, simplemente se fracasa; eso tiene sus consecuencias. Si no fuera así, todos serían ricos y tendrían éxito.

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Celebrar la vida a partir de una experiencia traumatizante de hace diez años

Todas las experiencias de la vida, sin importar si son agradables o desagradables, placenteras o dolorosas, son una oportunidad para despertar, para comprender la verdadera esencia de las cosas. Hoy, 1o de mayo del 2017 se cumplen diez años de una operación que me realizaron en el 2007 para extraerme un tumor de la hipófisis. En aquella época sentí miedo, ansiedad, dolor, temía por mi salud y por mi vida. Hoy, nuevamente, como cada año, se presentó de nuevo ese miedo arraigado en mi inconsciente y que, sin que yo haga nada, se vuelve a activar por sí mismo a través de la memoria corporal… sin embargo, en esta ocasión hice algo diferente, no luche, no negué, simplemente me detuve y me quedé observando, sin juicio, por varios minutos lo que estaba pasando en mi interior… y de pronto, llegó el entendimiento… pude ver… pude comprender lo que estaba pasando…

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