Lo que no decimos

Originalmente publicado en MERAKI:
Me molesta el ruido. El de la música alta a las tantas de la mañana. El de dos personas que se gritan en alto las verdades a la cara. El de los coches, en plena cuidad contaminada de voces. El de tus labios simulando una disculpa que jamás fue capaz de…

Tu voto:

Vivir fuera de la consciencia, en piloto automático.

En muchas ocasiones, vivimos divididos, desconectados, separamos de nuestra existencia externa y de lo que sentimos internamente, como si ambos fueran espacios separados, sin puente que los una: pendientes del afuera, ignoramos nuestras emociones, desoímos nuestras intuiciones y ahogamos nuestras necesidades. O, por el contrario, amarrados a nuestros pensamientos sobre el pasado o el futuro, dejamos de estar atentos a lo que ocurre a nuestro alrededor por terrible o maravilloso que sea. En este artículo presentamos un video con un interesante experimento donde se comprueba que, independientemente de que en un contexto determinado esté ocurriendo algo extraordinario, en la cultura actual, las personas estamos tan enajenadas, que no nos percatamos de esa maravilla por ir encerrados en nuestras mentes, en nuestras preocupaciones y en nuestra prisa, lo que, tristemente, nos aleja de nuestra realizad humana, convirtiéndonos en simples máquinas autómatas.

Tu voto:

Celebrar la vida a partir de una experiencia traumatizante de hace diez años

Todas las experiencias de la vida, sin importar si son agradables o desagradables, placenteras o dolorosas, son una oportunidad para despertar, para comprender la verdadera esencia de las cosas. Hoy, 1o de mayo del 2017 se cumplen diez años de una operación que me realizaron en el 2007 para extraerme un tumor de la hipófisis. En aquella época sentí miedo, ansiedad, dolor, temía por mi salud y por mi vida. Hoy, nuevamente, como cada año, se presentó de nuevo ese miedo arraigado en mi inconsciente y que, sin que yo haga nada, se vuelve a activar por sí mismo a través de la memoria corporal… sin embargo, en esta ocasión hice algo diferente, no luche, no negué, simplemente me detuve y me quedé observando, sin juicio, por varios minutos lo que estaba pasando en mi interior… y de pronto, llegó el entendimiento… pude ver… pude comprender lo que estaba pasando…

Tu voto: