Los costos de una conducta sacrificada

A pesar de creer que lo hacemos por amor, en realidad, el sacrificio no es necesario ni forma parte del amor incondicional.

El sacrificio inútil

Cualquier persona – en diferentes momentos de la vida-, es capaz de sacrificarse por un bien mayor. Históricamente la mayoría de los seres humanos nos hemos sacrificado por el bien de la familia,  los hijos, la pareja o la comunidad. El sacrificio útil ayuda a preservar la especie y las civilizaciones.

Sin embargo hay quienes no reconocen el límite entre el sacrificio útil del inútil y construyen el hábito o la costumbre de sacrificarse más de la cuenta sin poder evitarlo, pensando que “es así como tiene que ser” o creyendo que es una prueba de que aman a los demás o que les importan y quieren su bien, sin poder reconocer que muchas veces hacen más daño con su sacrificio que bien.

terapia_gestalt_luis_fernando_martínez_gómezAquellos que siguen el patrón de dar demasiado o amar más allá de lo sano no suelen darse cuenta  (o no quieren hacerlo), de cuantas veces pasan por encima de sí mismos, de sus necesidades, intereses o deseos.

He ahí la esencia del sacrificio mal sano:  pasar por encima de uno -aparéntemente- “por el bien del o de los otros”, olvidando que nunca puedo dar a otros lo que no me doy a mi primero. Si no me puedo ver, amar y respetar, ¿cómo pretendo ver, amar y respetar a ningún otro?

Sacrificio: “Acto de abnegación inspirado por la vehemencia del amor.” (Diccionario de la Lengua Española DLE)

Abnegado: “Que se sacrifica o renuncia a sus deseos o intereses por motivos religiosos o por altruismo.” (Diccionario de la Lengua Española DLE)

terapia_gestalt_luis_fernando_martinez_gómez_terapeutaComo vemos, en la misma acepción de las palabras encontramos el sentido del sacrificio y la abnegación: Renunciar a lo que para uno es importante por motivos religiosos o por altruismo, de lo que podemos deducir que el hábito o conducta del sacrificio  es un asunto cultural, algo que se le enseña a los miembros de una sociedad o de una iglesia desde la infancia, como algo positivo y que se premia con el reconocimiento y la admiración, a más sacrificio, mayor mérito;  de lo contrario, las personas serán acusadas de egoístas y corren el riesgo de ser juzgadas y rechazadas algo que nos genera miedo y dolor a todos los seres humanos.

Al ser algo que se aprende desde niños y que promete otorgarnos reconocimiento y admiración puede ser difícil que se cuestione y se consideren los inconvenientes de seguir siempre el camino del sacrificio y la abnegación, tanto para quien lo realiza como para aquellos por los que se lleva a cabo dicho sacrificio.

El sacrificio y la abnegación no son siempre pruebas de amor auténtico.

terapia_gestalt_terapeuta_Luis_Fernando_Martínez_GómezA pesar de la fuerte creencia de que  el sacrificio es una prueba de que se ama a la otra persona  en realidad no es indispensable ni forma parte del amor incondicional.

En muchas ocasiones las personas  se sacrifican  por el otro para evitar consecuencias negativas: que se enfade la pareja, se enojen los padres o se molesten los hijos, los amigos, etc.  o también porque se espera, a través de este acto, que los demás otorguen la aprobación personal. Si este fuera el caso, el sacrificio no sería un acto desinteresado, sino todo lo contrario: una conducta que está buscando una recompensa a cambio o una evitación del castigo. De esta manera, tendríamos que cuestionarnos la honestidad de la persona que se sacrifica, si lo hace realmente de corazón o existe un interés personal oculto.

terapia_gestalt_terapeuta_Luis Fernando Martínez GómezTambién es probable que detrás del sacrificio desmedido de alguien exista una dependencia emocional es decir, relaciones basadas en la necesidad de agradar y la búsqueda de aprobación, en donde las personas hacen cualquier cosa con tal de que el otro se quede a su lado para no quedarse solas pues no soportan la soledad y creen que necesitan a costa de lo que sea, del peor de los sacrificios incluso (humillaciones, violencia, abusos), con tal de conservar al otro, de que éste permanezca a su lado.

Cuando alguien se sacrifica permanentemente por los demás, deja de ser ella misma y se convertirse en lo que los demás quieren que sea. Por lo tanto, sacrificarse obstinadamente, puede llegar a limitar las expresiones propias, impidiendo la expresión y  el comportamiento auténticos.

¿Cómo liberarnos del sacrificio?

terapia_gestalt_terapeuta_Luis Fernando Martínez GómezEn cualquier relación (esposos, padres e hijos, hermanos, autoridad y subordinados), lo más importante es respetarnos, darnos un lugar y ser nosotros mismos,  auténticos en nuestras actitudes y comportamientos, que seamos quienes realmente somos y no lo que se espera que seamos.

Por ello, tanto cuanto hagamos por y para el otro (hijos, padres, amigos, pareja, jefe, etc.), tiene que ser algo que nos salga del corazón, de manera desinteresada,  que disfrutemos haciendo, que nos haga sentir bien; estar conscientes de que lo hacemos desde un  un sentimiento de cariño autentico por el otro y porque estamos dispuestos a recibir del otro lo mismo cuando lo necesitemos. Esto es algo muy importante y lo aclararé en el siguiente punto.

Miedo a recibir

¿Qué otra cosa puede haber detrás del sacrificio y la abnegación?

En uno de sus libros Bert Hellinger, creador de las constelaciones familiares, nos cuenta la siguiente historia:

terapia_gestalt_terapeuta_Luis Fernando Martínez GómezEn África un misionero fue trasladado a otra región. La mañana de su partida llega un hombre que ha caminado varias horas para despedirse de él y le entrega una pequeña cantidad de dinero, unos 30 peniques. El misionero se da cuenta de que el hombre quiere darle las gracias por haberlo visitado varias veces en su poblado cuando estuvo enfermo. También sabía que ese dinero significaba mucho para él. Por un momento quiere negarse a recibirlos y darle a cambio algo más, pero, después de pensarlo un momento, toma el dinero y le da las gracias al hombre.

Lo que Hellinger quiere mostrarnos con esta historia es que: “Siempre que recibimos algo de los demás, por muy bello que sea, perdemos nuestra independencia y nuestra inocencia, puesto que, tomando, nos sentimos obligaos y en deuda con la persona que nos dio. Experimentamos esta culpa como malestar y como presión, por lo que intentamos liberarnos de ella dando nosotros mismos. No hay tomar sin este precio.”

La inocencia en cambio, nos dice Hellinger, se experimenta como placer. “La sentimos como el derecho a la reivindicación cuando hemos dado sin tomar, cuando damos más de lo que tomamos. Y la sentimos como levedad y libertad cuando no estamos obligados a nada, por ejemplo, cuando nosotros mismos no necesitamos o tomamos nada y, mus especialmente, cuando también hemos dado después de haber tomado.”

terapia_gestalt_terapeuta_Luis Fernando Martínez GómezEl mismo autor nos explica que por eso muchas personas, por ejemplo aquellos a los que nos referimos en este artículo como los que se “sacrifican por los otros”, pretenden conservar “la inocencia” huyendo. Es decir, aquellos que se niegan a participar en el intercambio del dar y el tomar (la persona sacrificada o mártir) que se cierran a tomar de los demás por los que se han sacrificado para no sentirse obligados a nada. No quieren “ensuciarse las manos”, por eso se sienten muchas veces especiales o mejores, es como si pensaran: “Es mejor que tú te sientas obligado y no yo”. Esta actitud se encuentra en muchos idealistas y es conocida como “el ideal altruista”, sin embargo, a causa de ello, se sienten vacíos y descontentos.

He aquí una conclusión a la que llega Bert Hellinger con relación a los que se restringen a sólo dar y se niegan a recibir, es decir, las personas sacrificadas o abnegadas:

“Quien únicamente quiere dar, se aferra a una superioridad que no debería ser más que pasajera porque, de lo contrario, se le niega la igualdad de rango al otro, puesto que de aquel que no quiere tomar nada, los demás muy pronto no quieren recibir nada tampoco. Así, se retiran y se enfadan con él. Tales altruistas permanecen solos, sintiéndose amargados con frecuencia.”

Bert Hellinger

Sacrificio y Autoestima

terapia_gestalt_terapeuta_Luis Fernando Martínez GómezLa mentalidad de sacrificio está íntimamente relacionada con la autoestima condicionada a resultados o lo que es lo mismo con asociar lo que eres a lo que haces. Las personas con esta mentalidad desde niños se les ha inculcado que si no se esfuerzan por los demás, entonces son malas personas, no son dignos ni merecen ser reconocidos o aceptados.

Por lo tanto,  si de mayores no se sacrifican por los hijos serán malos padres, malos colaboradores, malos amigos, mal compañero o pareja. Siempre tendrán que estar los intereses de los demás sobre los propios para sentirse dignos de reconocimiento dentro de cualquier rol.

La concepción que el sacrificado tiene de sí mismo está íntimamente relacionada con su propia imagen. ¿Cómo podría una persona así dejar de sacrificarse sí eso implicaría dejar de ser buena persona? Para poder salir de este bucle es importante entender que no somos lo que hacemos, que nuestra autoestima no está condicionada a resultados y que por el hecho de mantener un equilibrio entre el dar y el recibir no nos convierte en malas personas.

Equilibrio entre el dar y el recibir

Para sanar la mentalidad de sacrificio tendremos que restaurar el equilibrio entre dar y recibir.

Un sacrificio deja de ser tal en el momento en que hay un equilibrio entre lo que haces por los demás y lo que recibes a cambio.

El que da demasiado amenaza la relación. No debo dar más de lo que el otro me puede devolver.
– Bert Hellinger

El intercambio

La forma más bella de experimentar la inocencia, nos dice Hellinger, “es la descarga una vez que se consigue el equilibrio, cuando tanto hemos tomado como dado. Este intercambio entre el dar y tomar se realiza entre todos los implicados.

“Es decir, quien toma algo del otro, también le devuelve el equivalente. Pero no sólo hay que tener en cuenta el equilibrio, sino también el nivel del intercambio.

Un intercambio reducido entre dar y tomar aporta poca ganancia; el gran intercambio sin embargo enriquece y viene acompañado de un sentimiento de plenitud y de dicha. Esta dicha no cae del cielo, se crea. En el intercambio a un nivel tan alto tenemos la sensación de levedad y de libertad, de justicia y de paz. De entre las muchas posibilidades de experimentar la inocencia, ésta será la más liberadora. Esta inocencia está satisfecha.

terapeuta gestalt“En algunas relaciones, sin embargo, no es posible llegar a esta descarga, porque entre el que da y el que toma existe un desnivel insalvable. Este sería el caso entre padres e hijos, o entre maestros y alumnos. Ya que padres y maestros, en un primer lugar dan, e hijos y alumnos toman. Naturalmente, también pares reciben algo de sus hijos, y los maestros, de sus alumnos, pero el desequilibrio no se elimina, sólo se mitiga.

“No obstante, también los padres en su tiempo fueron hijos, y los maestros, alumnos. Ellos logran llegar a una compensación traspasando a la siguiente generación aquello que ellos mismos recibieron de la anterior. Y sus hijos o alumnos pueden hacer lo mismo.”* (Hellinger se refiere a que ellos pueden devolver lo que recibieron de los mayores con sus propios hijos, alumnos o comunidad.)

*Los textos de Hellinger que aquí comparto son de su libro: El Amor del Espíritu. (Bert Hellinger, 2009) Ed. Rigden Institut Gestalt.

Antes de concluir con este artículo les quiero compartir una historia sobre el sacrificio que nos dejará todavía más claro, después de todo lo expuesto, de lo conscientes que debemos ser al momento de decidir sacrificarnos por los otros negándonos a vernos a nosotros mismos.

Como complemento para comprender más este tema te recomiendo ver el siguiente artículo donde comparto un cuento sobre el sacrificio y sus consecuencias:

Cuento sobre el sacrificio.

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