El éxito en la vida y la relación con nuestra madre

El primer y decisivo éxito para nosotros fue nuestro nacimiento. Lo logramos de la mejor manera y la más amplia cuando debimos salir a la luz por nuestros propios medios y el nacimiento ocurrió sin intervención externa. Aquí debimos demostrar por primera vez nuestra capacidad de imponernos. Este éxito seguirá repercutiendo por el resto de la vida. De esa experiencia obtenemos la fuerza para más tarde poder imponernos con éxito.
¿Dónde comienza nuestro éxito? Comienza con nuestra madre.
¿Cómo llega el éxito a nosotros? ¿Cómo puede llegar? Cuando nuestra madre puede venir a nosotros y nosotros la honramos como nuestra madre.

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Por qué fracasamos

La clave de una buena relación con el trabajo y el éxito, según Bert Hellinger, está en tener una buena relación (adulta) con la madre.
Entre la madre y el hijo, ¿quién llegó primero? La madre. Sin embargo, hay muchos que se ponen por encima de ella, le hacen reproches, le indican cómo debe ser y la rechazan. El resultado es que fracasan en su profesión. Esto se puede comprobar muy fácilmente, solamente hace falta mirar a aquellos que fracasaron, por ejemplo a los que sufrieron una bancarrota, a los que perdieron su trabajo o el dinero; solamente miramos a la madre, no tienen vínculo con la madre. Esa comprensión tiene efectos muy amplios.
Sin respeto uno está en el lugar equivocado, simplemente se fracasa; eso tiene sus consecuencias. Si no fuera así, todos serían ricos y tendrían éxito.

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Los costos de una conducta sacrificada

Cualquier persona – en diferentes momentos de la vida-, es capaz de sacrificarse por un bien mayor. Históricamente la mayoría de los seres humanos nos hemos sacrificado por el bien de la familia,  los hijos, la pareja o la comunidad. El sacrificio útil ayuda a preservar la especie y las civilizaciones.

Sin embargo hay quienes no reconocen el límite entre el sacrificio útil del inútil y construyen el hábito o la costumbre de sacrificarse más de la cuenta sin poder evitarlo, pensando que “es así como tiene que ser” o creyendo que es una prueba de que aman a los demás o que les importan y quieren su bien, sin poder reconocer que muchas veces hacen más daño con su sacrificio que bien.

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