¿Es necesario salir de la zona de confort?

Con frecuencia, nos refugiarnos en cosas, en personas o situaciones que en principio nos generan seguridad, pero que con el tiempo, terminan por sepultar nuestra fuerza, nuestra confianza o nuestro poder personal.
Ejemplo de ello puede ser refugiarse en una pareja a la que ya no se ama o con quien ya no se es feliz, un trabajo que por mucho que siga brindando un salario y ciertas prestaciones se ha vuelto rutinario, aburrido, poco motivante o creativo; seguir en la casa de los padres cuando ya hace tiempo que se cumplió la edad para salir al mundo a hacer la propia vida y desarrollar los propios recursos, etc.

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Ladrones del dolor ajeno: el síndrome del rescatador.

Nadie tiene derecho a pretender resolver, antes de tiempo, el dolor de los demás. Por más amor que sienta por la persona que sufre, si realmente la amamos, debemos tener cuidado de no convertirnos en ladrones de su dolor, pues con eso, podríamos estarle robando muchas posibilidades de crecimiento.
La mayoría estará consciente de los pensamientos presentes en nuestra cultura en relación a que el dolor es algo malo que hay que eliminar, por lo tanto, se genera la idea equivocada de que, si queremos a alguien, tenemos que evitar a toda costa que sufra y, a la larga, provocamos en el otro una baja tolerancia a la frustración, más sufrimiento y más miedo de enfrentarse a las adversidades de la vida, pues no lo hemos dejado desarrollar sus propias capacidades para enfrentarse a las situaciones difíciles o dolorosas. Por eso es importante recordar lo que Buda nos enseñó hace más de 2500 años: En la vida, existe tanto el placer como el dolor. Sin uno no puede existir el otro y ambos son parte de nuestro aprendizaje y crecimiento.

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¿Es lo mismo quejarse que reclamar?

La queja es un elemento que está presente constantemente en nuestras conversaciones, en nuestras vidas, es más, para algunos es una forma de vida. Nos quejamos por las cosas que nos suceden y por las que no, nos quejamos cuando los demás no cumplen con nuestras expectativas, cuando creemos que lo que esta sucediendo es injusto… a veces nos quejamos hasta cuando las cosas salen bien y pensamos que que no durará la buena racha; cuando algo todavía no ha pasado, pero creemos que pasará, o quejarnos de nosotros mismos cuando nos hemos fallado.

Los sentimientos que sentimos y expresamos cuando nos quejamos generalmente son: enfado, miedo, resentimiento, deseo de venganza, juicios negativos sobre la culpabilidad del otro, sobre nuestra situación de víctimas o sobre nuestra incapacidad para cambiar las cosas.

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¿por qué huimos del dolor emocional?

Muchos autores hacen una distinción entre dolor y sufrimiento. El mismo Buda los diferenció hace mucho tiempo. Buda lo explicaba a través de la teoría de las dos flechas. La primera flecha es el dolor intrinseco a la vida, aquello que no podíamos eludir: el dolor a una pérdida, a un duelo, a un fracaso… la segunda flecha representa el sufrimiento ocasionado por ese dolor, todo aquello que nos decimos con el pensamiento: “esto es terríble, “no debería pasarme a mí que soy una buena persona”; “Es algo que no me merezco.” El dolor de la primera flecha es algo que no podemos eludir, es natural y necesario; pero la segunda flecha, la del sufrimiento que nos generamos con todo lo que nos decimos acerca del dolor y que lo hace más insoportable, es opcional y podemos evitarla si nos hacemos conscientes de ella.

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Morir de amor o intolerancia a la soledad

Cuando una pareja termina con un dependiente emocional, éste sufre una intensa tristeza incrementada por la ansiedad, que le impide poderse concentrar, dolor físico, sensaciones desagradables, pensamientos recurrentes sobre la falta se sentido de vida, si no hay un compañero al lado, que pueden llevarlo, en casos extremos, a concebir ideas de suicidio.

La persona no piensa en otra cosa más que en su deseo de recuperar la relación y busca bajo cualquier excusa, la manera de entrar en contacto con la ex pareja, no se resigna a la idea de haberla perdido, de que todo ha terminado definitivamente.

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El fracaso es la semilla del éxito y el éxito, la semilla del fracaso.

El éxito y el fracaso son en realidad, dos caras de una misma moneda en un proceso dinámico e infinito. Son lo mismo y no pueden existir el uno sin el otro pues actúan en un constante proceso dinámico donde SIEMPRE uno viene seguido del otro. Por lo tanto, si te niegas a aceptar el fracaso, despídete también del éxito. Si te interesa realmente el éxito, acepta entonces la necesidad de fracasar sabiendo que en cada fracaso está la posibilidad o el germen del éxito.

Mientras más relajados estemos y más aceptemos las muchas posibilidades de equivocarnos que tenemos – por nuestra causa o, muchas veces, por causas externas -, paradójicamente, más existirá la posibilidad que, con esta actitud, nos equivoquemos menos. Pero cuando a la persona la domina el miedo a equivocarse, a fallar o a fracasar porque piensa que eso le atraerá el rechazo, el juicio, la burla o la decepción de otros, más estresado actuará y más posibilidades tendrá de equivocarse más rápido y de forma más dramática o dolorosa lastimando, además, su amor propio o valía personal.
En este artículo leerás también, algunos buenos consejos de cómo enfrentarte al fracaso para obtener de él, buenas semillas para le éxito en tus proyectos y en tu vida. Después de todo, no deseamos tanto el triunfo como ser felices.

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El hombre de las cien máscaras

La sombra es algo que se construye desde muy temprana edad. Cuando niños, si detectamos que hay conductas, emociones, sentimientos o cualidades personales que son rechazadas por nuestros padres o demás seres queridos, las negamos o las reprimimos y tratamos de ser y de actuar como suponemos que ellos desean que seamos o que actuemos. De esa manera, creemos asegurar su cariño y su permanencia en nuestra vida. Sin embargo, el precio que pagamos por ello, es la traición a nuestra verdadera manera de ser y de sentir y por lo tanto, nos negamos la posibilidad del amor y de la felicidad auténticas.

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Temía estar sólo hasta que aprendí a quererme

Considero que siempre es bueno iniciar un año sin temores, con confianza y seguridad de que venceremos todos los obstáculos y alcanzaremos nuestros sueños, metas y propósitos. Es por ello que hoy, como primer texto del año, seleccioné este escrito del genio Ernest Hemingway, donde narra la manera en que él venció sus miedos.
Utilicemos este bello escrito y a su autor como modelo para superar nuestros propios miedos a la soledad, la vejez, el fracaso, el ridículo, la verdad, el odio o la muerte.
Si logramos superar nuestros miedos durante este año, podemos darnos por bien servidos, pues el miedo, es la cara opuesta del amor; si logramos trascenderlo, querrá decir que, ¡al fin!, hemos logrado encontrar el amor.
Y no olvidemos las palabras del propio Hemingway:
“Hay que vivir plenamente, porque la vida pasa pronto”:

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Fantasías catastróficas y ensayos mentales

Por mucho que tratemos de plantear diversos escenarios posibles, es sencillamente imposible que los imaginemos a todos ellos. No sé cómo voy a reaccionar si la persona está seria o si está de buenas, si tiene prisa o si está tranquilo y mucho menos me puedo meter en su cabeza para conocer sus pensamientos. ¿Para qué entonces me van a servir tantas suposiciones si ninguna de ellas me consta que sea la realidad?

No podemos dar nada por hecho. No tenemos bolas de cristal, ni leemos la mente y, seguramente tampoco somos muy hábiles para hacer una “auto lectura” de nuestra mano para adivinar lo que va a ocurrir en cada situación. En conclusión hacer ensayos mentales es una pérdida de tiempo y, si nos convencemos de ello, debemos dejar de estarle haciendo caso a los pensamientos sobre el futuro y dejar de sufrir y estar ansiosos para aprender a confiar.

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Carta de amor y de reconciliación

En muchas circunstancias resulta necesario buscar la manera de expresar nuestros sentimientos a los demás. Sin embargo, esto no siempre es posible hacerlo de manera verbal, de forma directa, cara a cara, y la mejor alternativa puede ser a través de la comunicación escrita, por medio de una carta. Esto nos puede ayudar a sacar los sentimientos que nos lastiman de nuestro interior, de nuestro corazón.
También puede ser que esa persona no esté tan lejos de nosotros, que sea alguien que vemos todos los días, y, sin embargo, no hemos encontrado la manera de acercarnos y expresarle aquello que sentimos, que pensamos, que nos lastima, aquello que necesitamos de ella.
Este trabajo de reconciliación también puede ser visto como una ofrenda hacia nosotros mismos (escribiendo una carta a uno mismo), hacia nuestros seres amados o a nuestros ancestros.

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Las manera en que me relaciono con otros es la causa de mi dolor o mi placer

Cada vez que surge un desacuerdo, aparece una oportunidad para desarrollarnos. Mantenemos alerta ante cada situación nos da la oportunidad de darnos cuenta que nuestros actos pueden hacer la diferencia. ¿Cuáles son los aspectos que debemos tomar en cuenta al interrelacionarnos con otro u otros?
Actitud, reconocimiento, obrar, trascender.
Lo más importante es asumir con una actitud positiva que favorezca a todos los involucrados. Una actitud que sea diferente a la que solemos utilizar y que ofrezca una mejor disposición a explorar las posibilidades de cada situación en particular, que nos ayude a ser más receptivos y menos reactivos, donde las personas involucradas respondan mejor y se acepten tal y como son.
Si podemos hacerlo es probable que podamos sentirnos libres, vivos, energéticos y despiertos. Cada contacto con otro ser humano, que antes era tomado a la ligera, se convierte en una experiencia importante, significativa y enriquecedora.

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Las mentiras y el autoengaño: el cáncer para una relación

Engañar a otros o a nosotros mismos respecto a los que queremos en una relación de pareja es la mejor manera de no conseguir lo que estamos buscando o de creer que lo hemos conseguido de una forma que, más tarde o más temprano, generará conflictos, desilusiones y resentimientos.
El autoengaño se genera cuando la persona no quiere reconocer cosas evidentes por temor a desilusionarse, frustrarse o sufrir, pero, a la larga, el engañarse a uno mismo es la peor trampa para la felicidad e, irremediablemente, producirá un sufrimiento más grande que el de haber tolerado el dolor generado por hablar – y hablarse – con la verdad.

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Suelta la actitud de víctima y supera el temor

Aprende a enfrentar tu miedo: primero identifícalo y después acéptalo, sin juicio. Cuando puedas hacer esto pregúntate ¿qué hay detrás de mi miedo? ¿qué está en la raíz de mi miedo? La mayoría de los miedos son a lo desconocido, a aquello que nos genera incertidumbre porque no podemos saber lo que vamos a enfrentar. A pesar de que la incertidumbre es algo natural para todos, no debes permitir que eso te paralice.

Usa tu imaginación y luego enfréntalos para que, poco a poco, puedas entender lo que hay detrás de tus miedos: Miedo a la crítica o al rechazo; miedo al no reconocimiento; miedo a que te dejen de querer; miedo a no tener los recursos para enfrentar un reto, etc. Si puedes enfrentar el miedo real de una situación, será más fácil que encuentres las estrategias para enfrentarlo y superarlo.

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¿Cómo podemos liberarnos del miedo irracional?

El miedo ante una situación de peligro suele arrastrarnos hacia el pasado o hacia el futuro. Hacia el pasado cuando recordamos situaciones similares que hemos vivido anteriormente y hacia el futuro cuando la mente construye fantasías de lo que nos podría pasar. Por lo tanto es importante que te hagas la pregunta de si eso está pasando ahora.

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Aprender a dar y a recibir agradecimientos y reconocimientos

A veces por modestia o por falso pudor o por supuesta educación, nos sentimos incómodos cuando recibimos un cumplido. Como si fuera “algo malo” el que otros nos agradecieran por algo que hemos dado o que hemos hecho por los demás. Por lo tanto, nos sentimos incómodos y tratamos de evadirlo de diferentes maneras: minimizando, rechazando, evadiendo, desviando, desvirtuando.

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El dolor ante la pérdida de la pareja

Ante una separación, pueden emerger muchas emociones y sentimientos encontrados, que van acompañados de pensamientos y creencias catastróficas que hacen que la persona se cuestione su valía, su capacidad de relacionarse o si realmente vale la pena volver a enamorarse, comprometerse y vivir en relación, cuando no hay nunca la seguridad de que sea para siempre, si no, por el contrario, que tendrá que enfrentar la incertidumbre de si el amor con otra persona vuelva a fracasar y se termine nuevamente el compromiso con las subsecuentes consecuencias.

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Enfrentar la vida con el corazón

Si somos capaces de salir de nuestra zona de confort y aceptar el dolor y las dificultades de la vida, entonces, nuestra existencia, no se convertirá en una lucha con éxitos y fracasos, sino en una danza del corazón. ¿De qué depende? De nosotros mismos, de que tomemos consciencia de eso, que nos decidamos y que corramos el riesgo, cada vez que nos topamos con una dificultad o una experiencia dolorosa, de dejar de preguntarnos “¿por qué a mí? ¿por qué me pasa esto? Yo no me lo merezco” y nos preguntemos a manera de reflexión: “¿Para qué me está pasando esto? ¿qué es lo que puedo aprender de este dolor?”.

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Convertir las dificultades en el camino

La diferencia básica entre un hombre ordinario y un guerrero es que el guerrero toma todas las cosas como desafíos, mientras que una persona corriente toma todas las cosas como una bendición o una desgracia”.
Carlos Castaneda.

Toda la vida nos la pasamos experimentando cosas nuevas, cometiendo errores y aprendiendo de ellos. La vida, a través de las dificultades y los errores nos ayuda a crecer, nos permite aprender nuevas habilidades, fortalecernos, superarnos y alcanzar mayor libertad.
La respuesta habitual del ser humano ante los errores es la de reprocharse y condenarse por haberse equivocado: “¿por qué hice esto? ¿por qué tomé una decisión equivocada? No tengo perdón” .
Cuando nos hacemos conscientes de que la vida está basada en errores, podemos sentirnos más en paz, perdonarnos y perdonar a otros por los agravios. Reconocer que el dolor es parte inherente de la vida y que no podemos escapar de él, nos ayuda, paradójicamente, a sentirnos más cómodos con las dificultades, sin tener que seguir ocultándolas o negándolas con el afán de protegernos.

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Cómo salir del closet y reconocer la homosexualidad

Para salir del closet no sólo se necesita valor, se necesita coraje. El valor nos ayuda a enfrentar el miedo de decirle a los demás quien eres en realidad, pero el coraje, te hace actuar desde el corazón (coraje y corazón vienen de la misma raíz “co” y coraje significa: impetuosa decisión y esfuerzo del ánimo, valor). Actuamos desde el corazón para defender lo que somos, para sentirnos dignos y merecedores de respeto. Salir del closet se da en dos sentidos: por un lado, implica hacer una salida personal y existencial que implica reconocerse a uno mismo con su propia identidad afectivo-sexual y la segunda salida que implica salir al mundo y mostrarse de manera auténtica ante la familia, la escuela, el trabajo, la iglesia, los amigos, la sociedad en general.

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Atrévete a mirarte y a crecer

He conocido personas que les asusta la idea de ir a terapia pues tienen miedo de “conocerse realmente” , pues creen, que lo que van a encontrar no les gustará o no lo podrán soportar, como si existiera algo terrorífico en sí mismos.
La verdad, es que es un miedo infundado, pues, nunca habrá nada tan terrible, como para no poder aceptarlo.
Lo más probable es que, aquel que tiene el coraje de arriesgarse a realizar un viaje hacia su interior, descubrirá a su auténtico ser, lo que le permitirá sentirse más fuerte, más libre, más seguro, y con una existencia más ligera. En este artículo mostramos también, un ejemplo de todo lo que un paciente ha logrado durante su proceso de salir de una relación de pareja dañina a partir de reconocerse como una persona digna, merecedora de respeto y de ser también más consciente de sus necesidades más auténticas.

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La pareja: ¿Compromiso u obligación?

El compromiso es uno de los tres motores o velas que impulsan el amor de pareja. El sentimiento de amor, en sí mismo, sería el barco en el que avanza una relación romántica. Las otras dos velas que impulsan ese barco, junto con el compromiso, son el deseo y la intimidad.
El compromiso es, en pocas palabras, la disposición de una persona para acoplasrse a alguien y hacerse cargo de la relación con esa otra persona hasta el final. Hablar de compromiso es hablar de una confianza natural dentro de la relación; responsabilidad asumida; reconocimiento de obligaciones mutuas y de los intereses genuinos en las diferentes áreas: personales, de pareja y familiares. Debe quedar claro que el compromiso no es sinónimo de obligación, es un regalo que dos personas se hacen, de manera recíproca, a partir del amor que sienten el uno por el otro.

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El significado emocional de las enfermedades

Todo malestar, lo que te dice, es que te ames…
Las causas más comunes de las enfermedades son las actitudes y las emociones negativas como la culpa, el resentimiento, la necesidad de atención, el miedo, etc. La enfermedad se utiliza para evitar situaciones desagradables o para tratar de escapar de ellas. Todo malestar lo que nos dice en el fondo, es que debemos amarnos pues, al amarnos, dejamos que sea nuestro corazón quien dirija nuestra vida y no nuestro ego. (Boarbeau, Lise. 2011)

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La relación de pareja estable y los componentes necesarios para lograrla

Una pareja estable, tiene efectos positivos en sus integrantes y en otros actores, como los demás miembros de la familia, en cambio, una pareja deteriorada, también interviene en la dinámica familiar y en la salud mental y emocional de todos los involucrados.

Para que exista una pareja real, es necesario que esté presente el amor de sus miembros. Esta emoción, la del amor, es en realidad, la que le da sentido a la pareja y hace posible que se puedan construir y alimentar los tres elementos indispensables de toda relación sana, sin los cuales, no es posible hablar de una pareja real.

Los elementos claves para lograr una relación estable y a los que nos referiremos en este artículo son: Deseo, Intimidad y Compromiso.

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Sentir intensamente las emociones y dejarlas marchar.

Desapego no significa evitar que la experiencia penetre dentro de uno, al contrario, debemos permitir que nos afecte plenamente, si hacemos eso, entonces seremos capaces de dejarla partir. Si nos sumergimos en nuestras emociones y nos dejamos bañar por ellas hasta el final, sin dejar que nuestros pensamientos interfieran, las experimentaremos de manera total, plena y completa. Podremos saber realmente, lo que es el amor y lo que es el dolor, o la pérdida de un ser amado y podremos decir que reconocemos y aceptamos dicha emoción, que está bien sentirla, sin pelearnos con ella. Una vez sentida, podemos agradecerle su enseñanza o su mensaje y despedirnos de ella.

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