50 maneras de modificar nuestras emociones.

El día de hoy miércoles 15 de agosto estaré de invitado al programaGestalt_terapia_participante_programa_televisión_Luis_Fernando_Martínez_Terapeuta_gestaltDiálogos en Confianza de canal 11, conducido por Marisa Escribano y Oscar Virués.  

En esta ocasión hablaremos de las posibilidades que tenemos los seres humanos para transformar nuestros estados emocionales negativos en algo más positivo para una mayor calidad de vida.

Es cierto que muchas veces nuestro estado emocional está controlado, por así decirlo, por nuestras glándulas hormonales y, si existe un desajuste en ellas, puede haber una significativa alteración en nuestro estado emocional. Yo personalmente lo he experimentado. Hace ya muchos años padecí de un tumor en mi cerebro, en la zona de la hipófisis; a partir de eso fui intervenido quirúrgicamente y todo fue bien durante un tiempo hasta que, cuatro años después, el tumor se volvió a desarrollar. En la segunda ocasión ya no fue necesaria una intervención quirúrgica y el tumor fue eliminado al través de la técnica del rayo Gamma Nife.

Después de eso he gozado de perfecta salud, sin embargo, desde la primera operación, he tenido que ser muy disciplinado para mantener los niveles hormonales normales a base de una serie de medicamentos. Si yo tomo regularmente las medicinas, mi estado emocional es prácticamente normal, pero, si por alguna razón dejo de tomar los medicamentos por un periodo largo, lo primero que se manifiesta es un cambio en las emociones: me vuelvo menos tolerante y llego a estar irascible conmigo mismo y con otros.

Más allá de estas situaciones especiales, cuando no existe un factor fisiológico que pueda modificar nuestros estados de humor o, incluso, cuando estamos en tratamiento, como en mi caso o en el tratamientos psiquiátricos, existen un sin fin de recursos para encontrar un punto de equilibrio del estado emocional. Por mucho tiempo se pensó que las emociones eran algo que no se podía controlar y que, por lo tanto, nos dominaban sin que pudiéramos hacer nada en ese sentido. Pero, gracias a los avances científicos, a la neurociencia y al desarrollo de la conocida Inteligencia Emocional, ahora sabemos que nosotros tenemos muchas posibilidades de gestionar nuestras emociones para no permitir que ellas tomen el control sobre nosotros.

Todas las sensaciones llegan precedidas por un pensamiento y sin la función del cerebro no se pueden experimentar sensaciones. Si se controlan los pensamientos, entonces ya se es capaz de tener un dominio propio o auto control. El cerebro es el encargado de controlar nuestros sentimientos, pero como todos sabemos el cerebro esta dividido en diferentes ”zonas” o ”sistemas” y el que se encarga de controlar nuestros sentimientos es el Sistema límbico. 

Fuente: Taringa ¿Quién controla nuestros sentimientos?

Si quieres conocer más de cómo nuestro cerebro controla las emociones te puede interesar el siguiente artículo:

El cerebro controla nuestras emociones. 

La forma en que interpretas tus emociones puede cambiar la forma en que las vives.

La forma en que reacciones frente una emoción en concreto condicionará cómo actúa sobre ti.

50 estrategias para gestionar nuestras emociones, sentirnos mejor y funcionar de manera más adecuada en nuestra vida cotidiana. 

Las emociones no están contenidas dentro de nuestro cuerpo

y necesitan salir como si fuéramos ollas a presión.

Lo que necesitan es ser comprendidas

para evitar que nos hagan daño.

 Ésta es la lista de las diferentes estrategias para modificar el estado de ánimo en algo más positivo que he comprobado personalmente y en el trabajo con los pacientes. No todas son necesarias ni las adecuadas para todos, sin embargo, lo más probable es que ante un listado tan amplio, encontrarás varias sugerencias que coincidan con tus intereses y tu personalidad. Lo que te recomiendo es que pruebes varias de ellas, incluso las que te son menos familiares y que vayas haciendo tu propio “botiquín” con aquellas que más te funcionen una vez que las hallas probado.

  1. Prueba adoptar diferentes posturas ante una misma situación. Por increíble que parezca, muchas veces es suficiente que modifiques tu postura para sentirte diferente. En una ocasión un paciente se desparramó literalmente en su sillón y me habló de lo mal y de lo deprimido que se sentía. Yo le pedí que se incorporara del asiento y que adoptara una postura donde se sintiera con más arraigo (pies en la tierra, piernas y brazos abiertos, no cruzados, columna recta, cuello relajado, hombros abiertos para poder respirar mejor). Trabajamos con la diferencia entre una postura y otra y él comprobó que, efectivamente, la manera de utilizar su cuerpo implicaba un cambio en su estado de ánimo. Ponlo a prueba tú mismo: párate o siéntate con los hombros caídos, la cabeza gacha, los brazos colgados sin fuerza o cruzados al igual que las piernas y observa como te sientes. Después cambia tu postura a una forma más firme y segura y nota la diferencia.
  2. manejo_emocional_gestaltModifica tus expresiones faciales. Lo mismo que sucede con el cuerpo en general lo puedes notar con tu expresión. Si sientes demasiada rigidez en tu rostro y eso te hace sentir triste, ausente, deprimido, solo, párate ante un espejo e intenta suavizar tu entrecejo, la quijada y el rostro en general. Nota por ti mismo la diferencia.
  3. Adopta una posición de poder. Una vez que has practicado los dos puntos anteriores prueba ahora con adoptar conscientemente la posición de poder. Ya sea parado o sentado, la posición adecuada es abierta, simétrica, estable y relajada. Debes evitar la tensión más allá de la necesaria y el dolor. La sensación que sientes y transmites con esta postura corporal es de seguridad y confianza.
  4. terapia_gestalt_Luis_Fernando_Martínez_GómezRespira una actitud. Si te sientes triste, desconsolado, solo, vulnerable… intenta esto: Pon una mano en el centro de tu pecho, cierra los ojos, respira lento y profundo y con cada respiración permite modificar la actitud o estado de ánimo negativo en lo que tú necesites, ya sea: paz, calma, serenidad, seguridad, confianza… repite la palabra o las palabras de la emoción que estés integrando cada vez que inhalas y permítete experimentarla en tu cuerpo sintiendo dicha sensación.
  5. Autocompasión. Vuelve a poner tu mano en el corazón y repite en silencio frases de consuelo, empatía, confianza y esperanza: “Sé que esto es muy doloroso”, “soy amable y paciente conmigo”, “sé que esto pasará.” Cada vez que digas una frase respira profundo, abre tu pecho, dale el sentido necesario a las palabras para que las puedas sentir.
  6. terapia_gestalt_terapeuta_gestalt_Luis_Fernando_MartinezAutoabrazo. Abrázate a ti misma dándote masaje en los brazos, frota suavemente tu pecho dándote consuelo, tócate la cabeza y la nuca. Esto puede aportarte serenidad, calma, bienestar, más allá de cualquier otra cosa te tienes a ti misma para darte apoyo y generarte bienestar.
  7. Explora tu rostro suavemente con la yema de tus dedos. Hacer esto produce bienestar y serenidad en los momentos de angustia. Hazlo don consciencia, lentamente, identificando cada parte de tu cara y relajando todos los músculos con la ayuda de tu respiración.
  8. Agradece las cosas importantes de tu vida. Muchas veces, dándonos cuenta de ello o no, nos enfocamos en pensamientos sesgados, es decir, sólo vemos una parte de la realidad, generalmente la parte negativa. El hecho de agradecer por las cosas buenas nos ayuda a tener mayor equilibrio al momento de evaluar la realidad.
  9. terapia_gestal_escritura_terapéutica_terapeuta_Luis_Fernando_Martínez_GómezEscribe todas las noches nueve cosas que agradezcas del día que termina. Una práctica que ayuda a fortalecer el punto interior es escribir al terminar el día algunos aspectos que agradezcas de lo que ocurrió durante la jornada. Pueden ser cosas en general o bien elegir tres cosas que le agradeces a la vida, tres que le agradeces a otras personas en general y tres que te agradeces a ti misma.
  10. Ayuda a otros. Brinda tu apoyo, tu presencia, tu escucha a quien lo necesite.
  11. Sorprende a alguien. Enviándole un mensaje escrito o grabado diciéndole algo que aprecias de él o que le agradeces. No necesitas ningún motivo especial para hacerlo. 
  12. Atención plena. Fortalece tu habilidad de atención. No importa la tarea que realices durante el día como:  bañarte, comer, caminar, lavar los trastes, arreglar las plantas. Sumérgete en la tarea que estás realizado y deja que la mente, el dolor o la preocupación se asienten. Sólo observa las sensaciones, a través de tus sentidos, que emergen al estar realizando cada tarea en particular.
  13. gestión_emociones_con_gestalt_terapeuta_Luis_Fernando_Martinez_GómezContempla la naturaleza y el arte, sumergiéndote en ello sin prestar atención a la mente. Igual que puedes practicar la Atención Plena a través de diferentes acciones también lo puedes hacer con sólo contemplar, sin tener que hacer nada más. La naturaleza y las obras de arte son una buena oportunidad para practicar y fortalecer la atención.
  14. Observa tus sensaciones y sentimientos desagradables con atención plena, esto es: sin juzgarlos ni queriendo cambiarlos. Este simple hecho modifica tu estado emocional hacia algo más placentero.
  15. terapia_gestalt_gestión_emocionesMedita. Las prácticas que hemos sugerido en los puntos anteriores se conocen en Mindfulness como prácticas informales de meditación. La diferencia con la meditación formal es que, en ésta última, requieres dejar de hacer, simplemente sentarte en una postura cómoda y a la vez erguida (en el suelo o en una silla), cerrar tus ojos, respirar, y observar tu mundo interior por un periodo determinado que puede ir de unos minutos a varias horas. Más allá de la falsa creencia de que tienes que lograr que desaparezcan los pensamientos la realidad es que sólo tienes que evitar engancharte en ellos, dejarlos pasar y regresar tu atención a la respiración o a los sonidos o a las sensaciones de tu cuerpo. Incluso puedes observar los pensamientos viéndolos pasar como nubes en el cielo, pero sin engancharte en ellos y envolverte en sus historias. Cada vez que notes que esto ha sucedido, de manera suave y amorosa, los sueltas y regresas a tu foco de atención previamente elegido, es decir, al momento en que iniciaste tu meditación. Para más información puedes consultar infinidad de libros a tu disposición en internet o en librerías o tomar algunas sesiones con un maestro certificado para ello.
  16. Haz tareas creativas. Pinta mándalas o figuras diversas como flores o animales. Haz un collage con recortes o fotografías; corta frases de revistas y luego pégalas en un cuaderno creando historias. Practica con arcilla o pasta para modelar haciendo diversas figuras sin un plan, simplemente dejándote fluir de manera relajada. Puedes intentar representar en dichas figuras tu estado emocional actual. Es también una forma de meditar que te aportará paz y serenidad.
  17. Realiza visualizaciones. Imagina espacios agradables y apóyate en tu respiración. Todos contamos en nuestro archivo mental escenas de lugares o momentos agradables o, incluso, en caso de que no sea así, los podemos crear. Dar tiempo y espacio para recrear estos espacios seguros nos permite encontrar, en los momentos de mucha tensión y estrés, un refugio para recuperar el equilibrio y recargar la pila.
  18. Haz ejercicio o simplemente camina. Tanto si te gusta hacer ejercicio intento o sutil, como si no te gusta en lo más mínimo, es importante romper la actitud pasiva o sedentaria. Si te cuesta trabajo practicar alguna actividad física, simplemente sal a caminar. Dedica 20 minutos al día y desconéctate de todo poniendo toda tu atención al acto de caminar.
  19. Practica la escritura terapéutica. Hay cientos de ejercicios para trabajar psicológicamente o emocionalmente. Algunos de los que te puedo sugerir y que aplico en mi taller de escritura terapéutica son los siguientes: escribe un diario poniendo énfasis en las emociones que has experimentado durante el día; una historia donde el personaje principal sea alguien con tu personalidad y enfrente los mismos problemas que tú encontrando soluciones a todos sus problemas; o bien, una historia donde te enfrentas a tus emociones dándole a cada su identidad propia y donde tú logras transformas. Si te gusta escribir te sugiero el libro: Practicando la escritura terapéutica. 79 ejercicios. De Reyes Adorna Castro.
  20. Suelta y acepta lo qué hay. Respira paz. Tres pasos para que recuperes la tranquilidad, primero suelta el cuerpo, suelta la tensión de la mente y de las emociones. Luego respira profundo con la intención de dejar entrar la paz a tu corazón. Por último, acepta, sin resistencia, aquello que no puedes cambiar. Después de esto notarás la diferencia.
  21. terapia_gestalt_terapeuta_Luis Fernando Martínez GómezCambia tu actitud ante las cosas y míralas con otros ojos. Ya lo dijo Viktor Frankl, no puedes cambiar las cosas externas, pero si puedes cambiar tu actitud ante ellas. Si tú eres capaz de moverte de lugar, lo más probable es que te sientas diferente, aunque la situación permanezca idéntica. Lo que ha cambiado es tu mirada o el significado que le das a la situación.
  22. Piensa qué pasaría si en vez de caer algo con enojo o mala gana lo hicieras con gusto, alegría o curiosidad. También aquí lo determinante es el cambio de actitud. Yo acostumbro poner en mi lugar de trabajo, al a vista, la frase: recuerda que lo que cuenta es tu actitud. Así, si tengo que hacer una tarea que no me agrada mucho, en lugar de hacerla de malas, la hago con una sonrisa.
  23. Sal con alguien. (Relacionarse). Cuando no nos aguantamos ni a nosotros mismos o cuando nos ahoga la soledad, la solución para cambiar nuestro estado emocional es buscar la compañía de otra persona. No importa lo que hagas: salir, tomar un café, platicar, filosofar o hacer el amor… de cualquier forma, tu estado emocional, cambiará.
  24. Invita a un amigo a tomar un café o una copa. Si estar con cualquier persona te cambia el estado de humor, es mucho más probable que si se trata de un amigo con el que compartes un momento agradable, te sacuda cualquier malestar, o, por lo menos, lo aligere.
  25. gestión_emociones_gestalt_Luis_Fernando_Martïnez_terapeuta gestaltPrepara una comida e invita a alguien que quieres mucho. Otra variante de los puntos anteriores es agregar el plus de que seas tú quien organiza la reunión. Aquí, además del factor de estar con alguien puedes sumar el de hacer algo por alguien: preparar la cena y ser el anfitrión que atiende al o los amigos. Por tal motivo la felicidad o satisfacción se acrecenta.
  26. Lee cosas de interés, una novela de tu autor favorito. Ésta es una de mis estrategias favoritas, claro que para que funcione tienes que ser un apasionado de la literatura. Sólo recuerda que, si amas leer, el simple hecho de que tomes un libro y te des un espacio para disfrutar de la lectura, hará que cambie tu estado emocional. Además de recurrir a tus autores favoritos intenta también descubrir nuevos autores y nuevos géneros, eso, además del disfrute, te aportará novedad y, por lo tanto, crecimiento.
  27. Escucha música que te agrade. Hay muchos estudios que demuestran la manera en que la música afecta nuestro estado de ánimo, pero más de lo que digan los científicos, lo mejor es que lo pruebes personalmente. Puedes elegir música que “empatice” con tu estado de ánimo o intentar probar con el estado de ánimo que quisieras tener en este momento. Conéctate con la música y comprueba su magia para transformar tu manera de sentir.
  28. Visita museos, galerías, espacios arquitectónicos y artísticos. No esperes a tener a alguien que te acompañe para hacer esto. Lo maravilloso de estos lugares es que lo puedes hacer perfectamente a solas y disfrutar de la compañía de las obras de arte, de la historia, de todo lo que quiere transmitir el artista… conéctate con la experiencia, no te hará falta nada más y, lo mejor, no tendrás que estar de acuerdo con nadie o discutir porque estás apreciando cosas diferentes. Es una experiencia tuya, tuya y de nadie más, eso, con toda seguridad, te dará cierta satisfacción.
  29. Ve a que te den un facial o un masaje corporal. Dejarnos tocar por otra persona es toda una experiencia. Primero, debemos correr el riesgo de permitirlo, soltarnos y, finalmente, darte el permiso de disfrutar. En mi caso, no importa si estoy tenso, deprimido, ansioso o cansado, cuando permito que me den un masaje facial o corporal noto la diferencia, es un antes y un después. Pruébalo. No te arrepentirás.
  30. Realiza un cambio de imagen o simplemente cambia tu corte de pelo. Sí, ya sé que se trata de algo psicológico, el cambio de imagen no es un cambio “real” a nivel profundo, pero, si lo que quieres es sentirte mejor, intenta cambiar tu estilo de vestir o tu corte de pelo y eso bastará para que disfrutes de una nueva experiencia y un nuevo estado de ánimo, por lo menos por un rato. Adicional a esto, disfrutarás cada vez que alguien te comente que “te ves diferente” y más si a la persona le gusta tu “nueva imagen”.
  31. Vístete y arréglate para verte bien. Más allá de que lo hagas para otros, te si te arreglas para ti y para sentirte bien tú, te vas a sentir más contenta si te bañas, te peinas, te maquillas y te pones ropa bonita que si te quedas en pijama, te lo puedo asegurar.
  32. Práctica con la técnica de la silla vacía. (Técnicas terapéuticas). Yendo un paso más allá de lo sencillo y entrando al campo de lo terapéutico puede que te quieras arriesgar a utilizar técnicas más sofisticadas como la famosa silla vacía de la Gestalt. Ésta, en concreto, consiste en poner a la persona con la que tengas algún “asunto inconcluso” (simbólicamente) en una silla vacía y decirle lo que necesitas decirle, aquello que no fue expresado: pedir perdón, agradecerle, decirle que lo quieres… o que no quieres saber nada más de él. Siempre es más recomendable hacerlo bajo la supervisión de un terapeuta, sobre todo en casos difíciles, pero también es factible que tú lo hagas por tu cuenta. De cualquier manera, el hecho de que expreses tus sentimientos no expresados, modificará tu estado emocional.
  33. La técnica de la silla de la compasión. Es una técnica parecida a la silla vacía. Coloca tres sillas vacías, o tres hojas de papel en el suelo, en posición circular o triangular. Designa una silla como la voz del crítico interior, otra como la voz de la parte que se siente juzgada y criticada, y la tercera como la voz de un observador sabio y compasivo. Nota el cambio emocional dependiendo de cada uno de los lugares donde te coloques.
  34. Ve tus fotografías favoritas. Generalmente, cuando tomamos una fotografía, es porque se trata de un motivo que nos gusta o nos genera satisfacción. Por lo tanto, si te tomas un tiempo para observar fotografías de esos momentos agradables o felices, te ayudará a sentirte mejor.
  35. Baila acompañada o sola. Es real que a muchas personas no nos encanta bailar y menos solos. Pero si no eres como yo y te gusta hacerlo, aprovecha ese don, pon música y disfruta de estar en contacto contigo misma a través de la música y del movimiento de tu cuerpo. Deja afuera los juicios y concéntrate en disfrutar de la experiencia de estar contigo misma.
  36. Mueve el cuerpo y estírate haciendo sonidos al hacerlo. Si eres de los míos y no te encanta el baile por falta de sincronía o por cualquier otra razón, prueba simplemente el movimiento o el estiramiento de tu cuerpo. Si puedes agregarle sonido al movimiento puede que resulte mucho mejor. Esta también es una manera de transformar tu estado de ánimo.
  37. Quéjate con ganas durante algunos minutos. Socialmente es mal visto o criticado que nos quejemos. Por eso es que nos reprimimos cuando queremos hacerlo. Pero si estás a solas y sin nadie que te critique, prueba quejarte y quejarte con ganas. Vas a ver como lo disfrutas y vas a comprender a esas personas que se están quejando todo el tiempo.
  38. Suspira varias veces profundamente y con fuerza. Suspirar nos ayuda a abrir o expandir la respiración. Si permites que entre más aire a tus pulmones también favoreces el cambio de tu estado emocional.
  39. Golpea sobre la cama o una pila de cojines (cuidando de no lastimarte). No estoy muy convencido de que la catarsis sea una solución real o definitiva, pero a veces es muy liberador el poder sacar el exceso de energía golpeando en un colchón, un “puching bag” o unos cojines. Simplemente no confundas la descarga con una solución real a tus problemas. Pero si lo que buscas en un momento determinado es la descarga de tu emoción de enojo o ira, te puede liberar y hacer sentir, momentáneamente, más tranquilo.
  40. Suelta de vez en cuando un grito o una maldición. Procura no hacerlo en público. Igual que golpear objetos o suspirar, un buen grito o una maldición te puede ayudar a liberar energía y hacerte sentir cierto alivio. Tampoco esta es la solución definitiva al problema, pero ayuda a aliviar tu malestar emocional temporalmente y a ver con más claridad como debes solucionar el problema.
  41. Comete un helado o un postre pequeño (sólo uno, no abuses). Sí, ya sé que puede parecer un mal consejo, por eso advierto que debe ser con medida. Sin embargo, si estás triste, deprimido o frustrado, ¿qué tiene de malo darte un pequeño consuelo para que te ayude a sentirte mejor? Después de todo eres alguien responsable y consciente de que no debes abusar.
  42. Sonríele a la gente. Si eres demasiado tímido o reservado mejor ni intentes esta alternativa, pero si eres extrovertida, confiada y liberal, inténtalo. Puede ser una buena forma de conectar desde una actitud positiva con los demás.
  43. Toma un curso por internet. A veces nuestro mal humor o frustración tiene que ver con que estamos aburridos con lo que hacemos, sentimos tedio, quisiéramos probar algo nuevo y nada más no encontramos nada o por falta de tiempo o de dinero. Yo he encontrado maravillosas opciones de cursos por internet, con muy variadas ofertas y opciones y, lo mejor, desde costos muy accesibles hasta completamente gratis. Pruébalo si es tu caso y descubre lo bien que te sentirás y las útiles herramientas que puedes adquirir a partir de hacerlo.
  44. gestión_emocional_terapeuta_gestalt_Luis Fernando Martínez GómezInscríbete a un curso de algo que te llame la atención. Si no eres muy autodidacta o lo virtual (internet) no es lo tuyo, prueba entonces que buscar en tu localidad escuelas que ofrezcan cursos de fin de semana, de un mes o más y que sean de tu interés. Si te organizas y tienes el presupuesto necesario será el inicio para sentirte más optimista y para iniciar cosas nuevas… quién sabe, tal vez hasta encuentres una nueva vocación que te apasione.
  45. Aprende algo nuevo que te parezca interesante. No importa la forma en que lo hagas: presencial o de manera virtual, lo más importante es que intentes aprender cosas nuevas: de manera autodidactica o en grupo, por internet o de manera vivencial, siempre te cambiará el estado emocional y te sentirás muy bien contigo misma.
  46. Arregla tu casa, o tu cuarto, o mínimo los cajones de tu escritorio. Ahora vamos a entrar en un campo muy útil en la transformación del estado de ánimo: la organización y el orden. Mary Kondo, la gurú del orden nos da excelentes consejos y razones del porqué el ordenar nuestro cuarto y el orden nos aporta paz y recursos para mejorar nuestra calidad de vida. Pruébalo tú mismo. Ordena algo sencillo como tus cajones o tu ropero y notarás una mejoría en tu estado emocional.
  47. desapego_gestión_emocional_gestalt_terapeuta_Luis Fernando Martínez GómezDeshazte de cosas que ya no quieres. ¿Te suena extraño? Pues que no te sorprenda. También el soltar y dejar ir cosas materiales te puede ayudar a sentirte liberado. Aunque no sólo las cosas materiales generan esta sensación, también el soltar otro tipo de cosas como: creencias, valores, ideas, conductas e incluso relaciones con personas puede provocar, de un momento a otro, una sensación de libertad y alegría. Ponte aprueba. Empieza a dejar ir cosas, situaciones, formas de pensar o relaciones y comprueba por ti misma el bienestar que te genera.
  48. Planea darle un regalo a alguien. Elige cada detalle, desde el momento en que lo vas a comprar, el lugar, la forma de envolverlo, cuándo se lo vas a dar… luego hazlo. Nota cómo te sentías antes de hacerlo y como te sientes después de realizarlo.
  49. Deja de procrastinar. Recuerda que duele más y te estresa mas estar pensando en algo que tienes que hacer y no hacerlo que el hecho mismo de ponerte en acción y resolverlo. Verás como descansas cuando lo hayas hecho.
  50. gestión de emociones_terapia_gestalt_terapeuta Luis Fernando Martínez GómezHaz listas de pendientes. Si has notado que la desorganización es lo que te impide concluir los pendientes y eso es algo que te genera ansiedad, intenta fomentar hábitos que te ayuden a organizarte en los diferentes aspectos de tu vida. Si empiezas a escribir listas de las cosas que te faltan realizar, el simple hecho de poner tus preocupaciones en un papel de permitirá tomar un descanso, pues, tu mente, al saber que haz escrito aquello que te interesa terminar, se sentirá más aliviada y liberada y te permitirá sentirte mejor. En la medida en que vayas tachando, uno a uno, los pendientes, notarás como tu estado de ánimo se transforma yendo de la preocupación a la calma. Te sugiero que empieces tus listas de menor a mayor grado de dificultad por un lado y que no sean listas infinitas. Procura ser realista en cuanto a la cantidad de cosas que quieres hacer, ya sea en un mes, una semana o un día. Por ejemplo, en un día, puedes hacer listas que no superen las 6 u 8 actividades que deseas realizar y tachar. 

Continuará…

A largo plazo la clave no está en luchar contra tus emociones, sino en reconocerlas y saber por qué te ocurren. 

No olvides que nuestro cuerpo nos proporciona la energía para hacer algo, pero cómo usar y significar esa energía lo decidimos cada uno de nosotros. Hay personas que pagan por vivir experiencias como aventarse de una tirolesa o lanzarse de un avión en paracaídas, mientras que otros no se subirían ni en sueños. Ambos sienten la misma ansiedad, la diferencia es que la interpretan de forma diferente: los primeros como emoción, diversión, riesgo para templar las emociones y los segundos, simplemente como riesgo, peligro, terror. De cómo te pares frente a cada emoción dependerá de si la vives como algo positivo o negativo. Ése es tu poder frente a las emociones. Tú decides como manejas su energía.

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