50 maneras de modificar nuestras emociones.

Nuestro organismo nos proporciona la energía para hacer las cosas, pero cómo usar y significar dicha energía lo decidimos cada uno de nosotros. Hay personas que pagan por vivir experiencias como lanzarse de una tirolesa o de un avión en paracaídas, mientras que otros no se subirían ni en sueños. Ambos sienten la misma ansiedad, la diferencia es que la interpretan de forma diferente: los primeros como emoción, diversión, riesgo para templar las emociones y los segundos, simplemente como riesgo innecesario, peligro, terror. De cómo te coloques frente a cada emoción dependerá de si la vives como algo positivo o negativo. Ése es tu poder frente a las emociones. Tú decides como manejas su energía. 

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El costo de ser tu peor verdugo

Los diálogos interiores pueden estar cargados de sentimientos de miedo, desconfianza, devaluación, resentimiento, culpa, descalificación, humillación o vergüenza, de maltrato, y de pelea…

El sufrimiento o la salud mental dependerán, en gran parte, del tipo de diálogos internos que generemos. Sentir rechazo de alguna parte de nosotros mismos no es el problema. El problema está en el cómo nos rechazamos. Por ejemplo, después de haber desvelado por descuido el secreto de un amigo delante de otros, no es lo mismo decirte a ti mismo: “Eres un impulsivo insensato, no vas a cambiar nunca, eres odioso. Te quedarás sin amigos”, que decirte: “Cometí un error al hablar así de fulano, le pediré perdón a mi amigo y seré cuidadoso para no hablar tan impulsivamente la próxima vez”.

En el primer caso, el diálogo interno está basado en el desprecio, en la incomprensión y la autoexigencia. En el segundo caso, existe un reconocimiento del propio error, pero también una intención de perdonarse, comprenderse y reparar el daño.

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