terapia gestalt

La ilusión del “no puedo” y la realidad del “no quiero”

Cada vez que decimos “no puedo” estamos evadiendo la responsabilidad de nuestras propias decisiones de manera velada, como si en realidad no tuviéramos el poder para hacer aquello que encadenamos bajo la frase “No puedo”. Con sólo decir “no puedo” la persona aleja, de manera segura, sin tener que asumir su responsabilidad, el asunto que le incomoda. Se convence de que, en realidad, el asunto en cuestión no depende de ella ni de sus elecciones, sino de otras personas, de circunstancias externas o, incluso, de su inconsciente, al cual tampoco puede controlar.

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