Demasiado difícil para lograrlo

Volvemos de nuevo la mirada a nuestra forma de hablar, ya que considero que es uno de los principales recursos que tenemos todas las personas o bien para sentirnos mejor y abrir posibilidades o para todo lo contrario, sentirnos infelices y cerrarnos las puertas. En esta ocasión hablaremos un poco sobre lo que resulta demasiado.

terapia_gestalt_problemas_frustración¿Demasiado para qué o para quién?

Lee las siguientes frases e identifica cuál o cuáles de ellas te resultan familiares en tu manera de hablar o la manera de expresarse de otras personas que conoces:

  • Yo no pienso estudiar otra carrera, soy demasiado grande para eso.
  • No consigo ningún trabajo que me guste, debe ser porque soy demasiado joven y no tengo suficiente experiencia.
  • Eso me enoja demasiado, no puedo tolerarlo.
  • Ella era demasiado buena para mí, por eso terminamos.
  • Era demasiado bueno para ser verdad.

¿Puedes recordar cuántas veces te has escuchado a ti o a otros decir frases como éstas? Seguramente queterapia_gestalt_confianza_personal sí, pues son muy recurrentes entre los miembros de una sociedad. Todo el tiempo estamos escuchando que algo es “muy” o “demasiado”. Veamos otros ejemplos:

  • Eres demasiado desobediente
  • Hace mucho frío
  • Soy muy irresponsable
  • Esta demasiado triste
  • Soy muy buena gente
  • ¡Es demasiado lejos!
  • Estoy muy enfermo
  • Me gusta, pero es demasiado caro para mí
  • ¡Eso ya fue demasiado!
  • Estoy muy frustrado con ese asunto
  • Estoy muy gordo, nunca voy a bajar de peso

Si usamos tanto el muy, mucho y demasiado, debe tener una buena razón. Según el autor Chick Moorman en su libro “El Lenguaje del Poder Personal”, el uso de estas palabras es preventivo. La gente las utiliza para seguir con sus antiguos hábitos y para no actuar.


La palabra demasiado tiene como función una justificación para no actuar y para continuar utilizando los antiguos hábitos


  • Estoy demasiado cansado para hacer el amor.
  • Tengo demasiado sueño como para terminar el informe.

Otro de sus usos de la palabra son, por ejemplo:

psicoterapia_gestalt_psicología_terapiaPara demostrar nuestra incapacidad de algo:

  • No puedo hacer eso, soy demasiado viejo para volver a empezar.

Para desresponsabilizarse de sus actos:

  • Sé que la ofendí, pero le dije eso porque estaba demasiado enojado.

Para evitar un posible fracaso:

  • Si quería competir por ese puesto, pero era demasiado grande la responsabilidad para intentarlo, por eso desistí de esa idea.

Para no correr un riesgo:

  • Estaba demasiado enamorado de ella, pero era demasiado bella para mí, seguro jamás se iba a fijar en un tipo como yo.

Para justificar porqué no se consiguió lo que se quería o como excusa para no hacer algo:terapia_gestalt

  • Quería regar el jardín, pero hacía demasiado calor.
  • Los iba a llevar al parque, pero llovía mucho.
  • Quería bajar de peso, pero me gusta demasiado comer y no me iba a sacrificar para ello.

Para racionalizar los resultados de algo que no salió bien:

  • Sí sabía las respuestas, reprobé porque estaba demasiado nervioso.

Para disculparse por algo que no se hizo:

  • Quería decírtelo, pero te vi demasiado enojado y por eso decidí que mejor no.

Como se puede observar, la palabra demasiado y sus variantes mucho, muy, etc. son utilizadas para poner límite a algo que no nos atrevemos a alcanzar o que no pudimos por algún motivo. En esos casos, utilizamos como razón que el asunto era demasiado algo. Pero, ¿estamos absolutamente seguros de que eso es verdad? ¿Se sabe objetivamente cuándo se está demasiado viejo para estudiar un idioma o para volverse a enamorar?

terapia_gestalt_si_puedes_cambiarRecuerdo aquella paciente que en la primera cita  me preguntó:

-“¿Cree que tenga remedio? ¡Soy demasiado vieja, tengo 70 años!

-Todo depende, ¿usted quiere cambiar?

-Yo sí.

-Entonces sí puede – le contesté. Pero ella se quedó pensando un momento y al final me dijo en tono de confesión.

-Bueno, la verdad es que tengo 71 años.

-Ya se lo dije, si quiere cambiar, no importa la edad que tenga. Lo importante es la motivación que tenga para ello y el sentido que le dé al hecho de cambiar.

Desde entonces, cada vez que un paciente nuevo me pregunta si no es demasiado viejo para empezar la terapia y cambiar sus viejos hábitos, les hablo de mi paciente de 71 años que quiso y pudo cambiar a pesar de ser “demasiado” grande.

¿Demasiado cansado para volver a la escuela a titularse? Si eso fuera verdad, entonces porqué no se está demasiado cansado para otras cosas que sí le gustan a la persona. La realidad es que no es una justificación real, es una manera de convencerse a sí mismo de que existen límites personales o externos para lograr conseguir algo que se quiere en alguna medida, pero que se teme intentar o en realidad no se desea tanto.

Yo me tardé muchos años en titularme de mi primera carrera. Tenía “demasiados” pretextos para noterapia_gestalt_superar_frustración hacerlo: estaba demasiado ocupado escribiendo guiones de televisión, tenía demasiados gastos y no podía dejar de trabajar para ocupar tiempo en la tesis; eran demasiados trámites para lograrlo; era algo muy burocrático que no debería existir.

Llegó el momento en que me pregunté si de verdad algún día llegaría a hacer mi examen profesional pues había pasado  demasiado tiempo para ello,  hasta que un día, una colega durante un taller me dijo, cuando salió a colación el tema:

-Si no quieres, no tienes que titularte.

-¿Por qué lo dices tan segura?

-Llevas años ejerciendo tu profesión de comunicólogo y nunca has necesitado el título para ejercer, ¿cierto? Así es que, si no quieres, no te titules.

La escuché sorprendido. Era demasiado bello para ser verdad. Tanto tiempo había cargado con ello y ahora, de buenas a primeras, ella me decía, de forma tranquila y convincente, que, si no quería, no tenía que hacerlo. En ese momento pude entender lo que había pasado en realidad.

terapia_MéxicoEra tanta la carga que yo sentía por el “deber ser” que yo había decidido, aún sin ser consciente de ello, que mientras lo viviera como una carga o una obligación, no lo haría. Mi familia y mis amigos me decían con demasiada frecuencia: “¿y tú, para cuándo te titulas? Eres el único de la familia que no lo has hecho”. Y yo, como siempre había sido “demasiado” rebelde, simplemente, no me titulaba para no hacer lo que me decían que “debía” hacer.

Una vez que apareció alguien que me ayudó a quitarme la carga del “deberías”, todo fluyó y, como por arte de magia, me titulé en un par de meses. ¿Eran reales todos los “demasiado” que yo me había contado a mí mismo? La respuesta es obvia.

En realidad era una manera de protegerme para no hacer algo desde la obligación. ¿Qué hubiera pasado si mi amiga u otra persona me hubiera dicho lo mismo de que no tenía que titularme si no lo quería diez años antes?

Ese es el riesgo de las creencias que nos formamos de nosotros o de las cosas, puede pasar la vida entera y nosotros mantenernos limitados ¡Por una sola palabra que se atraviesa en nuestro vocabulario! ¿Demasiado peligroso? No tanto, basta con ser conscientes de ello y elegir cambiarlo.


Las palabras utilizadas de manera constante, construyen creencias que muchas veces pueden convertirse en las barreras de nuestro desarrollo.


Convertir la barrera en posibilidad

La forma más sencilla de evitar algo que se interpone en nuestro camino para alcanzar un reto, espsicoterapia gestalt eliminarlo. Si se trata de palabras limitativas (y poco reales) como “demasiado, muy o mucho”, entonces, hay que eliminarla de nuestro vocabulario cotidiano.

En realidad, no hay nada que sea realmente “demasiado algo”. Es más útil asumir la responsabilidad y elegir si queremos o no hacer las cosas. Por ejemplo, si me escucho decir: “estoy demasiado viejo para empezar a hacer ejercicio” puedo intentar cambiar la frase para decir: “tengo 50 años y elijo no hacer ejercicio” o bien “tengo 70 años y elijo empezar a hacer ejercicio de manera adecuada para mi edad”.

La idea:

“Ese hombre es demasiado guapo, mejor no me arriesgo, ¿qué tal si me rechaza por no considerarme demasiado atractiva para él?”

resultaría más adecuada de esta forma:

“Ese hombre es guapo, yo elijo no acercarme para no correr el riesgo de que me rechace por no considerarme atractiva” o bien “Ese hombre es guapo y yo elijo acercarme corriendo el riesgo de que no me considere atractiva”.

¿Puedes identificar la diferencia entre un y otra? ¿en cuál se estaría asumiendo más la propia responsabilidad y libertad de elección y en cuál se estarían eludiendo ambas cosas?

Al eliminar de nuestro discurso las palabras demasiado o mucho, se modifica nuestra percepción de las cosas y se abren nuevas posibilidades que podemos elegir aprovechar o no, pero sin que sea ya cuestión de mala suerte porque algo es “demasiado”, sino porque nosotros lo decidimos asumiendo la responsabilidad de cualquier cosa que hayamos elegido.


Si quieres experimentar la posibilidad de aumentar tu poder personal y elegir el camino de las oportunidades, intenta eliminar de tu lenguaje la frase “Es demasiado”


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7 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Jordi dice:

    Hola, tengo 35 años y me pasa mucho de lo que leí en el articulo. Mis padres son maestros (uno de matemáticas y otro de educación primaria) y desde pequeño me decían que tenia que estudiar, estudiar y estudiar. Que sacrificara la mayor parte de mi tiempo para alcanzar una maestría y doctorado. Me decían que ya cuando tuviera éxito y dinero podría viajar y darme los lujos y diversiones que quisiera. Yo por mi lado detestaba la escuela y constantemente me metía en problemas de conducta, a lo cual ellos respondían obligándome a cumplir con las tareas e incluso hasta llegaban a hacer las mismas con tal de que yo triunfara. Me cambiaban de escuela si había problemas o en algunos años los tuve a ellos de maestros. A mi todo me parecía MUY COMPLICADO, se me decía constantemente que tenia potencial y yo no lo podía ver. Así llego la preparatoria y ya no pudieron estar tanto conmigo, empece a reprobar y a repetir año hasta que lo deje por jugar Fútbol Americano, entre a la preparatoria abierta y me di cuenta que se me facilitaba mucho el estudiar por mi cuenta, sin maestros ni tareas. pasaba los exámenes con apenas estudiar un día antes del mismo, pero el problema fue la constancia, o de plano metía muchas materias y me deba flojera presentarlas o de plano no metía nada. Después deje la preparatoria abierta por considerarla DEMASIADO LENTA, y llego el dichoso examen ceneval, por fin un examen único para toda la prepa. El problema fue que el curso era DEMASIADO LEJOS Y DEMASIADO TEMPRANO y casi no fui. Luego vino la preparatoria en linea EAD, Al principio puros dieces y felicitaciones de mis tutores, pero ahora el problema es que era DEMASIADA CARGA DE TRABAJO Teniendo una esposa y una hija de 4 años, así que llego de nuevo el examen ceneval y al principio todo estaba bien hasta que perdí el trabajo y los problemas en la casa aparecieron siendo DEMASIADO DIFÍCIL ESTUDIAR PARA EL EXAMEN teniendo DEMASIADOS PROBLEMAS EN CASA así que lo deje y de nuevo la frustración en mi vida. Total que de nuevo estoy en preparatoria abierta (me falta la mitad) y sueño con terminar y poder estudiar una carrera, el problema es que ahora existe el miedo de SER DEMASIADO VIEJO PARA CUANDO TERMINE LA CARRERA y por lógica DEMASIADO VIEJO PARA QUE ALGUIEN ME CONTRATE. Mi obsesión actual es regresar mis pensamientos al pasado y escuchar a mis padres, pues ahora que ya no me obligan me doy cuenta que me gusta mucho estudiar, (lo que sea) y que el problema fue que no me dejaron descubrirlo yo solo, pues era una obligación, ademas vengo de una familia donde todos tienen estudios hasta de posgrado y eso me ha convertido en el patito feo de la familia. Lo cual trae consigo mucha depresión (en serio es paralizante) y frustración. Fue así como encontré este articulo, y si, me identifique mucho con lo que dice.

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    1. Jordi:
      Qué interesante todo lo que nos compartes. Me siento muy identificado contigo en cuanto a que mi madre (en mi caso fue ella), me exigía mucho para que saliera bien en la escuela, con puros dieces desde la primaria. Nunca disfruté la escuela, la sufría porque lo importante no era aprender y disfrutar del aprendizaje, sino sacar el diez para complacer a mi mamá. Fue hasta que, ya de adulto (casi con 40 años) entré a estudiar la especialidad como gestaltista que empecé a disfrutar de mis estudios. Cuando esto sucedió, ya tenía yo una licenciatura como Comunicólogo, pero tampoco había disfrutado de la carrera. Igual que la primaria y los demás grados, la había vivido como una verdadera carga. Yo te aconsejo que no te “traumes” por no tener “la edad adecuada” pues nunca existe la edad adecuada para lograr aquello que en realidad quieres hacer.
      Yo tuve un paciente que, a sus 50 años, estaba terminando la prepa abierta y, simultáneamente, se metió a estudiar la formación como Orientador Humanista y su sueño era llegar a ser también terapeuta Gestalt. Me encantaba ver la pasión con lo que lo hacía, pues estaba convencido de querer ayudar a otros que, como él, no habían contado con apoyo de los adultos para salir adelante. Él venía de un origen muy humilde, de padre y madre alcohólicos, de una vida familiar de violencia… y, sin embargo, estaba seguro de que si lo quería, podía llegar a donde él quisiera.
      Así como mi paciente, tú puedes enterarte de muchas personas que lo han hecho y lo han logrado una vez que han encontrado la motivación necesaria para alcanzar su sueño, así es que, no te des por vencido y sigue adelante. Lo único que te ha faltado, por lo que me cuentas, es la constancia y la disciplina para terminar. Pero, si tú te lo propones, vas a alcanzar todo lo que anhelas. En hora buena.

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      1. Jordi dice:

        Hola Luis, muchas gracias por tus palabras, me dan mucho animo. Y quisiera comentarte algo. Desde que tengo memoria he tenido mucha facilidad para analizar a la gente, a tal punto que me es muy fácil entender sus problemas y aconsejarles, lo curioso es que casi siempre logro ayudarlos, salvo algunos casos que es porque de plano no quieren ser ayudados pero aun así reconocen que mi consejo era bueno. Lo único malo es que nunca he podido hacer lo mismo conmigo mismo, es como si tuviera el don para ayudar a los demás pero no sirviera conmigo, incluso algunos de mis amigos dicen que no entienden como puedo ayudar a los demás tan fácil y yo mismo nunca me ayudo. En muchas ocasiones he pensado en ser psicólogo, me agrada mucho la idea de entender la mente humana (tal vez busco entenderme a mi mismo), me atrae mucho la programación neurolingüistica, la metafísica, el budismo, y por supuesto la psicología. Me gustaría mucho que mi vida laboral así como la personal, familiar etc. estuviera ligada con esto, ¿Te imaginas trabajar en algo que de paz a los demás y que también te de paz a ti? no se, lo imagino así, en un jardín, a la sombra de un árbol y de frente un lago, algo así como el paisaje de la película de “Mas allá de los sueños”. Pero a veces lo veo MUY DISTANTE O MUY FUERA DE LA REALIDAD. Me gustaría escuchar tu consejo, a raíz de que entre aquí he estado leyendo sobre la terapia Gestalt y me llama mucho la atención, pero no solo para tomarla sino también para estudiarla. Aquí en la ciudad de México , ¿donde puedo estudiar para terapeuta? (técnico, licenciatura, especialidad etc) y ¿Existe alguna asociación o federación que regule a las escuelas en México?. ¿Cual es el camino, primero estudiar psicología y luego me especializo?.
        Quedo muy atento de tu respuesta y de antemano muchísimas gracias esto me esta emocionando y motivando mucho?

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        1. Jordi, lo que comentas en relación a lo que te gustaría hacer fue justo lo que me movió a mí a prepararme como terapeuta Gestalt. Lo más importante es que disfrutes apoyando a otros a crecer sin dejar de aceptar que tú también, como todos, necesita apoyo a su vez de otros. La terapia es una profesión de mucha responsabilidad y te da también muchas satisfacciones. En la Ciudad de México puedes estudiar la formación como psicoterapeuta Gestalt en el Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt que es donde yo me formé. Para ello, no tienes que estudiar la carrera de Psicología, puedes ser egresado de cualquier carrera. Tampoco un Lic. en Psicología, por principio, podría dar terapia si no cuenta con la especialidad de algún modelo terapéutico como Gestalt, Psicoanálisis, Racional-Cognitivo, etc. Son funciones diferentes las del psicólogo y las del terapeuta y también son campos diferentes. El Psicólogo puede trabajar en el campo de la educación, el organizacional, el hospitalario, etc. El terapeuta se desarrolla en la parte clínica, es decir, en el consultorio ofreciendo sus servicios como Psicoterapeuta.
          El enlace del IHPG que te menciono es éste: http://www.gestalthumanista.com/coyoacan/ Puedes entrar y ver las opciones que te ofrecen en la actualidad. Si lo que quieres es dar terapia y no te interesa tanto la investigación, yo te sugiero que no curses la Maestría y que curses la especialidad como Terapeuta Gestalt. Por cierto, la de la foto de la derecha es mi cuñanda, es la Doctora Eréndira Campos y es la directora académica del Instituto. No es el único en la Cd. de Méx. Pero es el que yo te puedo recomendar pues es el que conozco. Tiene también las sedes de Condesa y Lomas Verdes. Espero haberte ayudado en algo.
          Y ya que hablas de motivación, no dejes de leer los artículos que he escrito sobre el tema. Espero hoy terminar la segunda parte para poderlo publicar y que me des tus comentarios.
          Saludos afectuosos.
          p.d. Aquí en Cuernavaca también hay dos Institutos de Gestalt. Yo trabajé en uno de ellos y conozco muy bien al Director del otro.

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  2. Mary Nieves dice:

    Luis….
    Este árticulo me viene a dar una pedrada en la cabeza…soy una de las personas mas decidiosas que conozco y ya me estoy cayendo mal por eso…me doy cuenta que me la paso postergando decisiones importantes en mi vida, el muy, mucho y demasiado me acompañan a diario, osea que me pasa? será que siento que tengo que complacer a alguien, y no me doy cuenta que al hacer lo que debo, y tengo que hacer soy yo, la primera persona con la que quedaré bien, tranquila y en paz?…

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    1. Miedo de las consecuencias. No pienses en ello, sino en la meta que quieres alcanzar, recordarlo constantemente, esa es la clave de que algo llegue a tu vida: la contemplación.

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    2. Mi querida Nieves, antes que nada ¿te pusiste un casco para que no te lastimaran las pedradas en la cabeza que dices? creo que lo peor que puede ocurrir es que caigas en la culpa y el el auto-castigo pues eso no te ayudará, créeme, a superar ningún reto. Si, después de leer esto, te das cuenta de que hay algo que no te gusta, no te funciona, que te lastima y que te enoja, no te castigues por ello. Es mejor detenerse a tomar consciencia, como lo estás haciendo, de por donde viene el problema y encontrar las opciones para ir mejorando poco a poco.
      Si te das cuenta de que, en ocasiones, postergas cosas porque te detienes más en complacer a otros sin verte a ti, pues entonces tienes que empezar a experimentar hacer lo contrario. Reconocer, antes que nada, qué es lo que tú necesitas, quieres deseas y ver de qué manera puedes cubrir esas necesidades y esos deseos, aunque esto signifique no complacer a otros.
      Muchas veces – y te lo digo como en experto en hacer eso, por eso puedo reconocerlo cuando lo veo en los otros – se postergan las necesidades y deseos personales por atender los de los demás o para no hacer enojar a los otros. ¿Es eso algo digno? la respuesta es no, pues no nos estamos respetando como personas.
      Cualquier persona tiene el mismo derecho que otra a ver, reconocer y atener sus necesidades. Si alguien que dice que nos quiere, no es capaz de reconocer ese derecho, tal vez es porque no nos quiere tanto. Pero, a final de cuentas, tampoco sería su responsabilidad el que nosotros no nos cuidemos a nosotros mismos haciendo respetar ese derecho a darnos lo que necesitamos. La responsabilidad es nuestra -pero para reconocer eso no es necesaria la culpa, al contrario, estorba -.
      Resumiendo, mi recomendación es que, ahora que te estás dando cuenta de esto, empieces a verte más y a no postergar el cubrir tus necesidades. Hazlo poco a poco y bajo la supervisión de alguien en quien confíes, para que te ayude a enfrentar tus miedos y la inseguridad para hacer, simplemente, lo que debes hacer por ti, pues con ello, te estarás respetando a ti y a los demás.
      Te mando un beso con cariño.

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