Lo que no te mata, te hace más fuerte

Golpes y Caídas, unas tras otras se van presentando a lo largo de nuestras vidas. Siempre hay algo o alguien que nos hace enojar, sufrir, batallar, siempre hay algún evento que nos duele. Para algunos, el sufrimiento y el dolor es algo que  les pega tan fuerte que no son capaces de recuperarse a pesar de que haya pasado mucho tiempo de lo ocurrido.

 Cuando el dolor y la angustia llegan, cuando la tristeza nos apabulla y la vida se transforma en una pesadilla porque no hemos podido liberarnos del sufrimiento vivido en el pasado,   es el momento para crecer y mejorar aprendiendo a enfrentar los desafíos para superar el sufrimiento y poder disfrutar los regalos  que la vida nos ofrece a diario.

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EL ARTISTA: aprender de las caídas

El Artista es un film que se puede plantear desde diferentes ángulos dentro de un análisis psicoterapéutico como pueden ser el no saber enfrentar los cambios, el fracaso después de haber conocido la fama y el miedo de reconocerse internamente más allá de las máscaras y los roles.

También se puede explorar el relacionado con el destino o la rueda de la fortuna, en aquellas ocasiones en las que la vida nos pone en la cima y, de un momento a otro, nos deja caer estrepitosamente.

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dedo acusador

Con la vara que mides, serás medido

Hay tres tipos de personas y cada una de ellas significa de manera diferente las experiencias dolorosas que le ocurren en la vida. Dependiendo de la manera en que cada uno de ellos las utilizan, es lo que logran obtener de dichas experiencias. El resultado que puede surgir de dichas vivencias no depende tanto de cuán dolorosas o traumáticas sean, sino de la manera en que la persona “elige” verlas y experimentarlas: como persecutores, como verdugos o con una mirada apreciativa, es decir, tratando de aprender de ellas.

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Afortunado es aquel

Afortunado es aquel que tiene tiempo para esperar, dice Pedro Calderón de la Barca, pero hay muchas otras maneras en las que también nos podemos sentir afortunados, para que, al final de nuestra vida, podamos reconocer que no cambiaríamos nada de lo que hemos vivido, ni un sólo acontecimiento, pues todos ellos nos han hecho ser, la persona afortunada que somos en el presente.

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¿Son las experiencias de vida, producto de la buena o mala suerte?

Calificar las experiencias de la vida como buenas o malas, o como producto de la buena suerte o de la mala suerte, es una manera simplista y limitativa de ver las cosas. En realidad, no existen experiencias buenas o malas, absolutamente todas nuestras vivencias, por placenteras o dolorosas que sean, nos ofrecen posibilidades para crecer, para tomar consciencia de todo lo que tenemos, de nuestros recursos y de nuestras riquezas. La clave está, en el fondo, en saber encontrar el sentido de dichas experiencias, de tal manera que nos abran las puertas y nos ayuden a trascender tal y como lo promueve la resiliencia. Un ser resiliente, es aquel que no sólo trasciende el dolor, sino que crece a través de él y se fortalece convirtiéndose en una persona más sabia, plena y feliz.

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Resiliencia explicada a los niños

La RESILIENCIA es cuando un ser vivo, planta, animal o ser humano, resiste una presión tan fuerte ¡y se recupera! Recibe golpes, ofensas o maltratos y ¡SE RECUPERA! La Resiliencia no es derrotarse por lo feo, difícil o molesto que nos pase en la vida y, aunque te caigas y ensucies, te puedes recuperar. Sólo tienes que luchar para sacar de tu vida lo sucio y lo malo.Una persona resiliente soporta cualquier presión y se vuelve a poner de pie.

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La sana expresión de los sentimientos

Las emociones no son algo abstracto, son energía que se materializa en nuestro interior y ocupa un espacio real. Si nos congestionamos con nuestros sentimientos, en nuestro organismo no queda lugar para nada más a menos que digiera lo que estamos sintiendo, o lo expresemos abiertamente corriendo el riesgo de sentir dolor al hacerlo. Sin embargo, cuando nos atrevemos a decir lo que sentimos, a expresar nuestros sentimientos de miedo, enojo, tristeza, coraje, impotencia, nos sentimos instantantaneamente liberados. Hablar de lo que estamos sintiendo en realidad, sin reprimir las emociones es el primer paso para poder elaborar la experiencia que estamos enfrentando y trascenderla.

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