La ilusión y el entusiasmo: piezas claves para alcanzar el bienestar

La ilusión puede ser un motivador muy poderoso, ya que puede ayudarnos a mantenernos enfocados en nuestros objetivos y a superar los obstáculos. El entusiasmo, por su parte, puede ayudarnos a ser más productivos y a disfrutar más de las actividades que realizamos. Tanto la ilusión como el entusiasmo son dos fuerzas poderosas para el logro de nuestras metas y la construcción de nuestro bienestar personal.

Las principales diferencias entre ilusión y entusiasmo

Características de la ilusión:

  • La ilusión es una emoción más interna.
  • Es un estado de ánimo caracterizado por la esperanza y la expectativa positiva de algo que se desea.
  • Es más abstracta y subjetiva que el entusiasmo.
  • La mirada está puesta en el futuro.
  • Suele ser frágil y fácilmente desanimada.
  • Puede ser más fugaz que el entusiasmo y desvanecerse en la medida que pase la novedad o aparezcan las dificultades.
  • Si la ilusión no se basa en la realidad puede conducir a la decepción y al fracaso.

Características del entusiasmo:

  • Es más externo.
  • Es una actitud positiva y entusiasta hacia una meta: conseguir un trabajo, lograr tener el cuerpo que se desea o aprender una nueva habilidad como un deporte o un idioma.
  • Es más concreto y objetivo.
  • Se caracteriza por una mayor energía y motivación en el presente.
  • Puede ser más duradero y resistente que la ilusión y puede ayudar a mantener a las personas motivadas en el largo plazo.
  • Si es excesivo puede llevar a tomar decisiones imprudentes o puede generar fatiga cuando no se sabe cuándo detenerse y hacer una pausa.

Los aspectos negativos de la ilusión y el entusiasmo

Como se dijo arriba tanto la ilusión como el entusiasmo son importantes para nuestra felicidad y bienestar, sin embargo, es necesario encontrar un equilibrio en cada una y entre ambas emociones. El exceso de ilusión puede conducir a la decepción y renunciar a los sueños si estos no son tan maravillosos o perfectos como lo imaginamos y el exceso de entusiasmo puede llevar a la fatiga lo que también puede poner en riesgo lo que se está buscando construir.

Por ejemplo, una persona puede estar ilusionada con la idea de viajar a un nuevo país, pero puede perder la ilusión si surgen imprevistos y el viaje no es todo lo que esperaba.

Por otro lado, una persona puede estar entusiasmada con su trabajo, incluso si es desafiante, porque disfruta de lo que hace y se siente realizada, pero también si es excesivamente entusiasta y deja de ver los riesgos lo puede conducir a la toma de decisiones imprudentes. Como vemos, en ambos casos la clave es ser realistas.

El peligro del exceso de confianza personal o de no tomar en cuenta las cuestiones imprevistas.

Freud explicaba una ilusión como una creencia originada en un deseo y que se sostiene por la fuerza de ese deseo y no por basarse en evidencia. Si el deseo es muy vigoroso, cualquier razón, por tenue que sea, servirá para resguardarlo. En las ilusiones hacemos que el mundo se acomode a nuestros deseos; para ello pagamos un precio: introducimos en la vida consciente el mecanismo de la formación de los sueños y obstaculizamos el uso de nuestra inteligencia y de nuestro sentido de la realidad. El progreso de la civilización consiste, en parte, en sacudir las ilusiones confortantes de la humanidad y enfrentarnos a la realidad.

Morris Lazerowitz
Smith College

Lo importante es encontrar un equilibrio entre la ilusión y el entusiasmo y, en ambos casos, ser realistas en cuanto a la incertidumbre de lo que puede pasar y ser también realistas en cuanto a las capacidades personales.

Entusiasmo no el lo mismo que optimismo

Entusiasmo es distinto del optimismo. Es fácil confundir el optimismo con el entusiasmo. Optimismo significa creer que algo favorable va ocurrir, anhelar que ello ocurra, es ver el lado positivo de las cosas, es una postura amable ante los hechos que ocurren. En cambio el entusiasmo es acción y transformación, es la reconciliación entre uno mismo y los hechos, las cosas.

Solo hay una manera de ser entusiasta: actuando entusiasmadamente.

Si tuviéramos que esperar a tener las condiciones ideales primero para luego entusiasmarnos, jamás nos entusiasmaríamos por algo.

Hay quienes que se quedan esperando que las condiciones mejoren, que llegue el éxito, que mejore su trabajo, que mejore su relación de pareja o de familia para luego entusiasmarse, la verdad es que jamás se entusiasmarán por algo.

Si creemos que es imposible entusiasmarnos por las condiciones actuales en las que nos toco vivir, lo más probable será que jamás saldremos de esa situación.

Es necesario creer en uno mismo, en la capacidad de hacer, de transformarse y transformar la realidad que nos rodea. Dejar de un lado toda la negatividad y el escepticismo, dejar de ser incrédulo y ser entusiasta con uno mismo, con quienes nos rodean y con la vida.

Sin Visión no hay entusiasmo”, aseveró Daniel Goleman, conectémonos a nuestro “Yo ideal” y caminemos por el camino a nuestros sueños.

Aquí tienes algunos consejos para encontrar un equilibrio entre la ilusión y el entusiasmo:

  • Concéntrate en los aspectos positivos de tu vida y de tus objetivos.
  • Celebra tus éxitos, por pequeños que sean.
  • Rodeate de personas positivas y optimistas.
  • Toma descansos regulares y haz cosas que te gusten.
  • No pongas demasiada presión sobre ti mismo.
  • Sé muy realista en cuanto a las condiciones reales del contexto en el que te mueves.
  • Sé también realista en cuanto a tus capacidades y habilidades reales, sin o estás completamente capacitado para algo, primero adquiere o fortalece las habilidades que requieres y luego avanza.
  • Acepta que por muy ilusionado o entusiasta que te sientas, la incertidumbre es parte de la vida, no puedes estar completamente convencido de que las cosas saldrán como tú quieres y por tanto:
  • Se adaptable y flexible ante las circunstancias cómo se vayan presentando y fluye con ellas.
  • Y también, aprende a tolerar la frustración. Si las cosas no salen bien a la primera, puedes seguir intentándolo una y otra vez.
  • Si no logras lo que te ilusionaba y entusiasmaba recuerda que puedes encontrar otras alternativas viables que te satisfagan. El cambio de rumbo también es parte de la vida.

Si practicas estos consejos, podrás disfrutar de los beneficios de la ilusión y el entusiasmo sin caer en los extremos.

Fuente: gestiopolis

En conclusión

La ilusión y el entusiasmo son dos emociones positivas que pueden ser muy beneficiosas para nuestro bienestar. Sin embargo, hay algunas diferencias clave entre ambas; por otra parte, debemos aprender a ser realistas en cuanto a la incertidumbre ya qué no podemos tener control sobre todas las circunstancias, porque si no lo somos, ambas, la ilusión y el entusiasmo, se pueden volver en nuestra contra.

Recuerda: si requieres ayuda para manejar tus ilusiones y tu entusiasmo, para aprender a tolerar la frustración, a conocerte mejor y encontrar la solución de tus problemas:

Terapeuta Narrativo y Centrado en Soluciones (TBCS)

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