La preocupación sana y malsana

terapia_gestalt_terapeutaYa en otras ocasiones hemos hablado de la sobreprotección como una conducta que, a pesar de la buena intención de proteger al ser amado, lo que genera muchas veces es mucho daño.

El amor posesivo -que se justifica por su exceso de  preocupación por el otro- no es lo más sano. Si el amor se desborda al grado de no permitir al otro ser libre, crecer, tomar sus propios riesgos y responsabilidades, por miedo a que salga lastimado, se estará cayendo en la sobreprotección, lo que será interpretado por el otro, aquel al que se quiere proteger, como una devaluación, se sentirá subestimado pues estará recibiendo el mensaje de: “tú no puedes” “no eres capaz” “por eso yo tengo que cuidarte, responder por ti, protegerte en todo sentido”.

La persona a la que se quiere cuidar (el hijo, la pareja, la novia, el hermano)  se sentirá débil, incapaz,  inferior ante los ojos de aquel que intenta protegerlo. La única forma de ayudar a crecer y fortalecerse a los seres queridos, es permitiéndolos enfrentar las situaciones de la vida con sus propios medios, dejarlos caer, lastimarse y vivir el dolor, pues es la única manera en que podrán aprender a fortalecerse y a desarrollar sus propios medios para defenderse y enfrentar las múltiples experiencias en cada etapa de la vida.

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Bert Hellinger, en su libro: Pensamientos en el Camino, lo expresa con las siguientes palabras la diferencia entre una preocupación por otro sana (cuando realmente es necesaria) y la preocupación insana:

terapia_gestalt_terapeutas“Muchas veces la preocupación es una forma de ocuparse de alguien que no puede valerse por sí mismo. En este sentido, los padres se ocupan de sus hijos mientras estos los necesitan. También las personas enfermas o con una incapacidad son objeto de una atención semejante.

Esa preocupación única proviene del amor y es profundamente humana. El que se ocupa de otro se experimenta así mismo como humanamente unido y dedicado al otro, parte del tiempo en que éste necesita ayuda y atención.

terapeuta_gestaltPero también hay una preocupación soberbia, sobretodo cuando uno se preocupa por alguien que es capaz de cuidar de sí mismo y que puede y debe determinar autónomamente lo que quiere y cómo desea actuar, sean cuales fueran las consecuencias que de ello se deriven para ellos o para los demás.

Esa preocupación desune, debilita a aquel por el que uno se preocupa. Lo priva de libertad. Entonces, en ocasiones, es ése de quien alguien se está preocupando sin que él lo necesite, quien tiene que preocuparse por aquel que se preocupa por él.

Tal preocupación le impide al otro andar su camino y enfrentarse a su destino. Por el contrario, en estos casos, quien se preocupa por él se convierte en su destino, como si pudiera y debiera determinarlo.

adulto_sobreprotegidoA menudo los padres se preocupan de esa manera por sus hijos adultos. A veces los terapeutas y otros profesionales de los sistemas de ayuda se preocupan de ese modo por sus clientes.

Entonces estos (los pacientes) ganan poder sobre los terapeutas, al igual que los hijos ganan poder sobre sus padres cuando estos se preocupan en exceso por ellos. Controlan si los padres tienen que preocuparse por ellos o no, pueden infundirles miedo y muchas veces chantajearlos.

Si esa preocupación se prolonga, el amor deja de unirnos. Lo suplantará el disgusto, tanto en quien se preocupa en vano como en aquel que se ve en cierto modo perseguido por esa preocupación.

hijos_tiranos_sobreprotegidosEn esos casos sólo hay una actitud puede ayudar: que quien se preocupa de esa manera libere al otro de su preocupación.”

Por todo esto, si realmente amas a alguien déjalo libre, permítele vivir y enfrentar lo que le toque enfrentar en la vida y desarrollar su propia fuerza, si lo haces, estarás demostrándole un verdadero amor.

Pero, si no te atreves a dejar libre al otro, por más que le expreses que lo amas, siempre le estarás demostrando lo contrario, que no confías en él y que no crees que sea capaz de valerse por sí mismo, generando con ello en dicha persona – sin importar que se trata de tus hijos, tu pareja, un hermano o un amigo – mucho resentimiento y rencor, llegando incluso a tomar la decisión de alejarse de ti para poder crecer y tener espacio para respirar,  logrando con ello justo lo que menos querías: perder a tu ser amado por darle demasiada protección, un cuidado y una forma de amor que hacen más daño que bien y que destruye las relaciones y aleja a las personas, las más importantes o significativas.

psicoterapeuta

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6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Erika dice:

    Hola me gustaría que me diera su consejo…mi hija tiene 20 años y trabaja actualmente para solventar sus gastos y ayudar aquí en casa, últimamente solo me avisa que no llegara porque se va de fiesta con los amigos me avisa con quien estará y en donde, pero no estoy deacuerdo en que ya no llegue a casa, leyendo algunos de sus artículos comprendo que estoy mal soy muy sobreprotectora y controladora y estoy confundida en que debo de hacer es correcto dejarla que siga con esa actitud o debo de correrla de casa para que se independice por favor aconsejeme, últimamente me siento pérdida en la relacion con mi hija…muchas gracias
    PD Yo tengo 40 años y soy madre soltera

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    1. Erika, sería conveniente que consultaras por un tiempo a un terapeuta que te ayudara a ir tomando las mejores decisiones. Para mí sería mucha responsabilidad decirte aquí, sin conocer todo el contexto y sin tenerte frente, alguna solución o consejo. Lo único que te diría es que le hagas ver a tu hija que tú eres quien pone las reglas de casa y que sí le pides que las respete. Una de esas reglas puede ser la de llegar a cierta hora o por lo menos llegar. Si no está de acuerdo, plantéale que cuando ella se independice, podrá hacer lo que quiera, pero por ahora, tú eres las que pones las reglas de la casa pues es la tuya, y no estás de acuerdo en que no llegue a dormir. No hay que confundir sobre protección con la necesidad y la importancia de poner ciertos límites. Habrá cosas que sean negociables y otras no, que tú tendrás que determinar como responsable y dueña de tu hogar.
      Saludos y gracias por escribir.

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  2. rodrigo castro dice:

    Con todo respeto, entro a estos portales para aprender…me parece muy acertado el artículo, sólo que hay algo que no tengo claro: Uno de padre a veces quiere proteger a sus hijos de los peligros de este mundo, como la delincuencia, y a mí en ese caso, no me parecería insano, aunque el muchacho piense que uno está siendo posesivo. Ejemplo: si quiere ir a una fiesta en un barrio muy peligroso, yo trataria de evitarlo, no por ser posesivo,si no por el amor al hijo y, honestamente, por mi propio temor. Es una situacion dificil. Gracias.

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    1. Estoy de acuerdo contigo, Rodrigo. De lo que tú estás hablando es de LÍMITES. Y los límites son muy importantes en la educación y en la formación de los niños y los adolescentes. Sin ellos, los chicos se sienten no vistos y no queridos. Como si no le importaran a sus padres y por eso los dejan hacer lo que quieran. Los límites, como tú dices, no son cosa fácil. Hay que aprender a ser: AMOROSOS, FIRMES Y RESPETUOSOS al ponerlos. Esto será en ocasiones más sencillo cuando los hijos son pequeños y se irá haciendo más complicado cuando se vayan volviendo jóvenes. Cuando esto ocurre y el chico ya es más capaz de valerse por sí mismo, para fomentar su seguridad personal, su confianza en enfrentar las situaciones de la vida, también es necesario agregar otro elemento: LA NEGOCIACIÓN. Habrá cosas que tú como padre, tendrás que elegir como negociables y otras como no negociables si crees que implican demasiado riesgo o que pasan por encima de las necesidades y reglas de la casa familiar o de alguno de sus miembros. Sin embargo, siempre que sea posible, es importante negociar con el chico o la chica cosas como: si tú cumples tu responsabilidad con tal cosa, entonces podrás ir a esa fiesta que me estás diciendo, pero también tendrás que comprometerte a resolver asuntos como: no beber más de la cuenta, regresar a una hora prudente y acompañada por alguien, etc. Esto tan sólo por poner un ejemplo.
      Muchas gracias por tu aportación. Saludos y espero que sigas entrando a este blog.

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  3. Andrea Carlota Garcia Rojas Contreras. dice:

    Mi querido LF. aquí Yo nuevamente, me gusta mucho este tema de LA PREOCUPACION SANA Y MALSANA.
    Es mal entendido que los hijos son de tu posesión, no mi querido amigo por eso somos individuos o sea somos individuales.
    Lo mas difícil para un padre o una madre es saber darles la libertad en el momento que ellos te lo piden, aun sintiendo que el corazón se te parte en mil pedazos, ESTO ES AMOR VERDADERO.
    Te envío un fuerte abrazo y te felicito por los temas tan interesantes que abordas YO NEOS.

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    1. Querida Neos, me gustó mucho tu comentario de hoy y estoy totalmente de acuerdo contigo: ningún persona es propiedad de nadie. El amor es algo libre y finito. Se transforma invariablemente a través del tiempo. Debemos ser conscientes de ello si no queremos sufrir de más y si queremos disfrutar del cariño de los otros plenamente. Eso sólo se logra en el presente, soltando el pasado y dejando de temer por el futuro cuando lo perdamos o, mejor dicho, cuando enfrentemos su transformación y si diferente manera de manifestarse.
      Te mando muchos besos.
      Yo, tu yerno.

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