Miedo a equivocarse por temor al rechazo

Niño vestido de angelitoEsta es la historia de Memo [1],   un niño de cinco años a quien su madre viste regularmente de blanco de pies a cabeza y lo sienta en una silla mientras le advierte: ¡No te vayas ensuciar!.  Desde su corta edad, la madre de Guillermo está generando en éste el introyecto de que Es malo mancharse.

Esto puede leerse a muchos niveles, como el más claro y directo, no manchar la ropa, pero también el pequeño lo recibe en el sentido de no fallar, no cometer errores, no equivocarse, no ensuciar su “personalidad inmaculada”, lo cuál implica, para poder lograrlo, no moverse, o estar en constante vigilancia, lo cuál le resulta a él o a cualquiera que enfrente introyectos similares, una carga muy pesada y una constante frustración de no poder ser como él es por miedo a “mancharse” y ser rechazado.

Madre controladoraLa madre de Memo no tiene que hacer las amenazas en relación a lo que puede pasar si la desobedece, no es necesario, basta un gesto o una mirada para darle a entender que le pesará no obedecer sus ordenes. Por eso, Memo, aprenderá muy bien a leer las expresiones, los gestos y el lenguaje no verbal de las personas y será una habilidad que irá fortaleciendo a lo largo de su vida.

Los introyectos

Como mencioné antes, lo que Memo  está adquiriendo a través de los mensajes de su madre son los introyectos que más tarde le generarán una conducta obsesiva en relación al perfeccionismo, a la orden de “no equivocarse” o de “no tener permiso de cometer errores”.

introyectosEn Gestalt entendemos como introyecto una orden o un mandato que por venir de una persona emocionalmente significativa – como en este caso de la madre -, es muy profundo, difícil de cuestionar y por lo tanto de eliminar o transformar.

Los introyectos son impuestos a tan temprana edad que en la mayoría de las ocasiones, ni si quiera somos conscientes de su existencia; los “obedecemos” o actuamos como si fueran mandatos irrevocables y muchas veces sean estos mensajes o introyectos son responsables de muchas ideas,  actitudes y conductas que nos producen muchos momentos de infelicidad.

En el caso de Memo, la madre no tolera una sola mancha en su inmaculada imagen. El mensaje que  interpreta de la orden es que si ensucia no sólo lo dejará de querer, sino que dejará de existir para ella, que es aún más terrorífico y doloroso para el pequeño. Para él, ensuciarse es sinónimo de desaparecer para la persona a la que él más.

 Muchas veces se piensa que lo peor que le puede pasar a un ser humano es ser maltratado, Rechazogolpeado o abusado; sin embargo, hay aún algo peor que eso y es dejar de ser visto, pues si la persona no se siente vista, es como si no existiera y no hay nada que genere más angustia que el no existir para aquellos a quienes se ama y de quien depende la supervivencia.

Ahora que Guillermo se ha convertido  en  adulto, ese introyecto creado en el pasado, durante la infancia, lo ha marcado a un nivel inconsciente y, aunque sufre mucho por no perdonarse por sus errores o sus manchas y por la exigencia que él mismo se impone ahora de hacer todo de manera perfeccionista, no alcanza a darse cuenta de dónde se originan este tipo de conductas.

Gracias a la terapia Guillermo llega a comprender la razón por la que intenta siempre, a toda costa, ser una persona perfecta y mantenerse limpio de cualquier falta e impureza, para no dejar de ser visto y aceptado por los otros, ya no tanto por su madre, sino por toda persona significativa en su vida. El introyecto, se ha convertido en una idea fija, en una creencia incuestionable para Guillermo.

Temor al rechazoEl mandato de su madre: “¡No te vayas a manchar!” se ha hecho más fuerte con la edad, ha llegado a generalizarse en muchos  contextos donde se desenvuelve en el presente.

Él se rige bajo diversas creencias derivadas del introyecto original: “si no logro ser perfecto, si cometo errores o tengo manchas en mi comportamiento impecable, si no lleno las exceptivas de los otros, me dejarán de querer y ya no me verán ”.

Ante este obscuro panorama, para Guillermo, moverse hacia cualquier lado es algo que le provoca pánico. Por ejemplo, salir a buscar el contacto con otros era una experiencia sumamente difícil para él que le produce mucha ansiedad. Su única manera de no tocar esa angustia de no ser visto ni ser querido, es, paradójicamente, dejando de existir para los demás, se insensibiliza y se paraliza, buscando el aislamiento casi total, lo que es algo muy parecido a estar muerto en vida pues,  si una persona no se nutre de su medio ambiente y del contacto con otros seres, es como si muriera emocionalmente.

Pecado originalHablar desde el marco del cliente

Guillermo me contó que él fue educado dentro de la religión católica, por lo tanto, desde siempre  ser obediente era algo que él respetaba de manera casi absoluta, pues lo contrario significaba vivir en pecado.

 Yo, a modo de reflexión y hablando desde su mismo marco de referencia, le comenté a Guillermo que el ser inmaculado, desde mi punto de vista era imposible debido a que,   desde el nacimiento todas las personas están marcado por el pecado original, lo que resulta,  a fin de cuentas, un alivio.

Si no podemos estar “libre de mancha” cuando nacemos, que es cuando no tenemos consciencia de nuestros actos, eso significa que ninguna persona – el incluido – puede pretender ser inmaculado. Eso es un privilegio que la religión otorga en exclusiva a una figura como la virgen y está  negado, desde el nacimiento (debido al pecado original), a los humanos comunes y corrientes.

RechazoA Guillermo le hicieron sentido mis palabras y pudo reconocer por sí mismo que nadie desea tener a un ser perfecto a su lado, incapaz de mancharse, de tener errores ni defectos, ni nadie quiere relacionarse con alguien que no es capaz de tolerar sus equivocaciones o de perdonar los errores a los demás.

Con el tiempo y a través de nuestras conversaciones terapéuticas, Guillermo se fue dando cuenta de que  era mejor convertirse en  alguien que aceptara sus manchas y que fuera capaz de decirle a otros: “soy igual que tú, también me equivoco y cometo errores”.

Carlos Castaneda lo expresa de este modo: “La diferencia básica entre un hombre ordinario y un guerrero es que el guerrero toma todas las cosas como desafíos, mientras que una persona corriente toma todas las cosas como una bendición o una desgracia”.

Oportunidad“Las manchas”, es decir:  los defectos, las caídas, los fracasos y los errores son oportunidades para crecer y para mejorar. El poder reconocerlo nos puede hacer sentir liberados y nos puede ayudar a comprender de dónde surgen esas ideas de perfección y las consecuencias que se pueden vivir si las obedecemos sin cuestionarlas.

En lugar de conseguir el contacto, el afecto y la aceptación de otros, lo que se puede obtener es justo lo contrario:  que las personas se alejen al sentirse demasiado presionadas por alguien tan exigente y con poca espontaneidad o flexibilidad.

Todos cargamos con los introyectos que nuestros padres, profesores y demás instituciones de la sociedad que nos heredaron desde muy temprana edad. Pero nos corresponde a nosotros, como adultos, detenernos a identificarlos, analizarlos, reflexionar sobre ellos y decidir si queremos seguir obedeciendo esas ordenes, actualizarlas, modificarlas o, definitivamente desecharlas de nuestro comportamiento de acuerdo a lo que es mejor para nosotros en nuestra vida actual.  Eso es lo que en Gestalt se considera parte de la responsabilización de una persona adulta, madura y sana.


[1] El nombre verdadero ha sido cambiado para proteger la identidad de mi paciente.

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Fer dice:

    me sentí identificada

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    1. Fer, tocaya, créeme que somos muchos los que nos sentimos identificados con este tema. Hay que tomar consciencia de lo que somos capaces de hacer (o dejar de hacer) por no sentirnos rechazados, pues es una manera muy dolorosa en la que nos anulamos a nosotros mismos.

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  2. NEOS dice:

    Muchas personas necesitan de ayuda, un terapeuta es lo ideal pues el paciente tiene miedo o no se da cuenta de lo que le está pasando. Un magnifico texto, felicidades

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    1. Gracias, Neos por tu comentario. Desgraciadamente, en esta época, muchas personas en el mundo siguen pensando que la terapia es para “locos”. Cuando en realidad, cualquier persona normal puede llegar a estar confundida o temerosa en algunos momentos de la vida en los que enfrenta situaciones diferentes o nuevas.
      Te mando muchos besos desde Bs. As. Argentina.

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