Miedo a equivocarse por temor al rechazo

odos cargamos con los introyectos que nuestros padres, profesores y demás instituciones de la sociedad que nos heredaron desde muy temprana edad. Pero nos corresponde a nosotros, como adultos, detenernos a identificarlos, analizarlos, reflexionar sobre ellos y decidir si queremos seguir obedeciendo esas ordenes, actualizarlas, modificarlas o, definitivamente desecharlas de nuestro comportamiento de acuerdo a lo que es mejor para nosotros en nuestra vida actual. Eso es lo que en Gestalt se considera parte de la responsabilización de una persona adulta, madura y sana.

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Pase lo que pase no es el fin del mundo

Una de las ideas que nos puede llegar a ser perder el piso o la perspectiva de las cosas, es sentirnos como Superman, demasiado fuertes. Hay personas que creen que tienen que solucionarlo todo, tanto lo que les concierne a ellos como a los demás. Nunca se dan la posibilidad de reconocer cuando no pueden o no quieren hacerse cargo de un problema. Mucho menos son capaces de aceptar cuando se sienten débiles, vulnerables, impotentes, ignorantes, incapaces y, por lo tanto, no se permiten pedir ayuda a nadie más. También, por otro lado, existen los demasiado serios, los fatalistas o pesimistas y los controladores que creen que pueden dominar al destino.

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gestalt_terapia_saber vivir en soledad

Los beneficios de aceptar y disfrutar la soledad

la soledad en muchos casos es un estado necesario para poder establecer un nuevo orden, para elaborar duelos, y para poder mirar dentro de nosotros y reconocernos como lo que realmente somos: seres humanos que necesitamos de conexión y sentido de pertenencia. Las personas con recursos pueden superar más fácilmente ese estado de abandono o duelo y no sentir miedo de estar solos ni viven como vergüenza el tener que recurrir a un terapeuta u otra persona para explorar lo que están viviendo y tocar sus sentimientos dolorosos o desagradables.

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Honra tu vida viviendo plenamente, tanto el placer como el dolor

Como dice Brené Brown los padres deberían tomar a sus hijos recién nacidos en sus brazos y decirles algo como:

“¿Sabes? Eres imperfecto, naciste para luchar, pero eres digno de amor y pertenencia”.

Esta investigadora asegura que, si tan sólo una generación de padres hiciera esto, todo cambiaría para bien y seríamos una humanidad diferente: más realista y, a la vez, más feliz, menos frustrados e infelices, pues no nos sentiríamos obligados a demostrar nada para ganarnos la pertenencia y el cariño de los demás.
Los seres humanos, -a diferencia de los demás seres vivos que se limitan a existir -, somos los únicos que clasificamos lo que vivimos como bueno o malo, correcto o incorrecto -muchos pacientes se cuestionan constantemente si lo que sienten o hacen es correcto o incorrecto-.

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El origen del dolor provocado por el amor

En una etapa muy temprana de la vida, el amor deja de ser parte de uno mismo para convertirse en algo que debe ser encontrado en cosas o personas externas que creemos de nuestra propiedad. El amor se transforma en un sentimiento causante de sufrimiento y la persona olvida que alguna vez fue ella misma el amor y por lo tanto, alguna vez fue, también, capaz de amar incondicionalmente, sin expectativas y sin apegos.

Al dejar de ser el amor algo que uno mismo es, obliga a la persona a buscarlo en otra parte por medio del reconocimiento y aceptación a partir de diferentes elementos como: la apariencia, el estatus, la personalidad, los logros, las capacidades, las virtudes, la perfección. En otras palabras, la persona siente la necesidad de cumplir las expectativas de los demás, para sentirse aceptado y reconocido y, por lo tanto, merecedor de amor.

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Creencias lógicas y creencias perturbadoras

Para poder determinar si una creencia es conveniente o no es necesario determinar los costos y los beneficios de ser una persona perfeccionista.

Es probable que la educación que los padres muy exigentes quieren dar a sus hijos, tengan la “buena intención” de hacer que éstos se esfuercen al máximo para alcanzar sus metas y lograr que superen sus limitaciones.

Sin embargo, no son conscientes de que los costos de esa exigencia son muy altos: sentimientos dolorosos por sentirse incapaces o insuficientes, frustración, inseguridad, ansiedad, angustia, desconfianza permanente de sus capacidades y que todo esto, a la larga, afecte gravemente su auto concepto.

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El costo – beneficio de las creencias perturbadoras

Aunque hay creencias perturbadoras que se adquieren en la vida adulta a través de situaciones traumáticas como una violación o un secuestro, también es muy posible que éstas se desarrollen desde la infancia. Por ejemplo, cuando unos padres le exigen a un que tenga un rendimiento sobresaliente en la escuela o en cualquier otra área, y no toleran ningún resultado “mediocre”, el chico aprenderá a vivir con ansiedad por el miedo de no cubrir las expectativas de sus padres y desarrollará una creencia perturbadora de perfeccionamiento sin poder reconocer que, lo que le pedían sus padres, era algo prácticamente imposible, y seguirá luchando, en la vida adulta, por satisfacerlos. Este individuo crecerá temeroso del juicio y de la crítica, ya no sólo de sus padres sino de cualquier otra persona por quien se sienta juzgado o calificado negativamente sufriendo de miedo y ansiedad permanentes generados por su experiencia de vivirse constantemente rechazado.

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