El origen del dolor provocado por el amor

Un sufrimiento común a todas el personas es el que  causa el amor, o, mejor dicho, la falta de éste.  ¿De verdad tenemos que padecer a causa del amor? ¿O es algo que podríamos evitar, el sufrir cuando no lo tenemos? o, mejor dicho, cuando creemos que no lo tenemos, que hemos olvidado que, nosotros mismos, somos el amor y que no tendríamos que esforzarnos por encontrarlo afuera.

Mike George, investigador de este tema, nos habla acerca de los mitos que se han generado alrededor del amor, causantes del sufrimiento.

Su tesis es que estas creencias generadas desde una etapa muy temprana, son las causantes de nos hayamos confundido en relación a lo que es el amor real, dónde se encuentra y cómo se debe vivir  para ser felices y no para sufrir.

El aprendizaje del apego:  causante del sufrimiento

Mike George plantea que, durante la infancia, aprendemos el apego, y  a sufrir a causa de éste, al construir la creencia de que las cosas y las personas nos pertenecen, que  sólo a través de ellas podemos ser felices y que si no las tenemos  o las perdemos, sufriremos, porque nos sentiremos incompletos e infelices.

Cuando los adultos le regalan juguetes al niño y él juega y se divierte con ellos, el pequeño descubre que eso hace felices a sus padres y, por lo tanto, los juguetes se vuelven los causantes y responsables de  felicidad, que esos objetos le pertenecen y con ellos también puede hacer felices a otros.

 O también, a través de conductas como sonreír, bromear, abrazar, besar, obedecer, “ser buenos”, “obedientes”, etc.

El individuo empieza así, un proceso de apego en relación a las cosas al significarlas como la causa de su propia felicidad y la manera de hacer felices a otros, a través de sus comportamientos y actitudes.

Convertir “el daño” a los objetos de apego, en daño a la propia persona

apego_a_los_objetosSin embargo, cuando otros estropean o le quitan al niño sus juguetes, él se siente lastimado como si el daño se lo hicieran a él.

Para este momento, ya no hay diferencia entre sus pertenencias y su persona, a través del apego, se han convertido en la misma cosa.

Como consecuencia de esto, el niño construye un muro de protección contra del sufrimiento y se convierte en un egoísta que defiende sus pertenencias (es decir, sus apegos, todo aquello que le pertenece).

Los padres se dan cuenta de su egoísmo y, aunque no les gusta esta conducta, la aceptan como algo natural.

A partir de este momento, el niño empieza a encerrar su corazón, que en un origen, estaba abierto al mundo y a todos sin ningún tipo de restricciones ni de barreras.

Él, que era capaz de amar incondicionalmente, empieza a desconfiar de los demás en mayor o menor medida, dependiendo de la amenaza que representen para el infante.

El amor cambia de residencia, colocándose fuera de la propia persona

Esto lleva al niño a generar la nueva creencia de que el amor no está en él mismo, sino que se obtiene a través de los otros, y, por la misma razón, el sufrimiento también se convierte en culpa de los demás, cuando les quitan o les destruyen lo que quieren – y que consideran como si fueran ellos mismos – o no les dan el amor y el reconocimiento que desean.

Cuando él es feliz a través del juego, provoca felicidad en otros y eso lo hace también feliz. Cuando otros lo lastiman, dañando sus pertenencias, entonces él sufre por culpa de los demás.

celoso_y_posesivo_controladorIgual que en la infancia, al convertirse en adulto, al haberse dejado de considerar el individuo, a sí mismo como amor, y al convertir al  amor  en algo que debe buscar y encontrar en otra parte, éste se transforma en causa de inseguridad, dolor e incompletud.

Y cuando el sujeto encuentra a una persona de la cuál cree que podrá obtener el amor, la convierte  – igual que hace con sus pertenencias materiales -, en algo de su propiedad, se apega a ella, como si fuera un objeto o uno de sus juguetes.

Deja de verla como alguien diferente y a manipularla para que lo complazca y cumpla sus expectativas, más allá de si lo desea hacer libremente o no.

 Apegarse a otra persona, como si fuera un objeto de nuestra propiedad, es una conducta generadora de sufrimiento, confusión y dolor, para uno mismo y para el otro

El amor deja de ser parte de uno mismo para convertirse en algo que debe ser encontrado en cosas o personas externas que creemos de nuestra propiedad. El amor  se transforma en un sentimiento causante de  sufrimiento y la persona olvida que alguna vez fue ella misma el amor y por lo tanto, también fue  capaz de amar incondicionalmente, sin expectativas y sin apegos.

La pérdida de la consciencia de ser uno mismo el amor es la causante del propio sufrimiento y no los otros.

La búsqueda del amor a través del reconocimiento y la aceptación de otros

Al dejar de ser el amor algo que uno mismo es, obliga a la persona a buscarlo en otra parte por medio del reconocimiento y aceptación a partir de diferentes elementos como: la apariencia, el estatus, la personalidad, los logros, las capacidades, las virtudes, la perfección.

En otras palabras, la persona siente la necesidad de cumplir las expectativas de los demás, para sentirse aceptado y reconocido y, por lo tanto,  merecedor de amor. 

Esto ocurre también, desde muy temprana edad, cuando el niño aprende, por ejemplo, que hay apariencias que gustan más a los adultos que otras: si se mantiene limpio, sus los padres lo aprueban y lo premian con su aceptación y muestras de cariño, pero si se ensucia, ellos se molestan y el pequeño lo interpreta como falta o disminución de amor.

niña_desobedienteSi el niño aprende también, el apego a sus conductas, ideas y sentimientos, no diferenciando entre él y así, al creer que él es su conducta, se siente culpable e inadecuado, en pocas palabras, indigno de reconocimiento, de aprecio y de amor.

Si fuera capaz de reconocer que él no es su conducta y  pudiera aceptarse como un ser humano con el derecho a equivocarse y con la posibilidad de ser “imperfecto”, no dejaría de percibirse como amor, pero toda esta sabiduría natural,  se ha ido perdiendo poco a poco y se ha convertido en un condicionamiento, en una idea limitada como:

Si deseas tener reconocimiento, aceptación, aprecio y amor, debes cumplir las expectativas de los demás

niño_obediente_bien_portadoAsí, el niño aprende que si obtiene buenas calificaciones, sus padres lo premian y lo aman, pero si reprueba o no obtiene notas excelentes, lo presionan y lo querrán menos (por lo menos es lo que el cree o percibe al ver su molestia, su desilusión o su enojo), o bien, que si es bueno con sus hermanos menores, si obedece sin protestar, si respeta las normas, será reconocido como un “buen chico” y, si no es egoísta, será recompensado.

Pero, por el contrario, cada vez que  se atreva a pasar por encima de las normas o no respete sus condiciones, le retirarán el reconocimiento, el aprecio, y lo dejarán de querer o lo querrán menos por no hacer lo que “debe ser” más allá de lo que él quiera, desee o sea auténticamente.

Ante esta realidad, el niño o la niña, que lo que más anhela es no perder el amor de sus padres, aprende, desde esta etapa, a renunciar a ser él o ella mismo para convertirse en la persona que, sus padres primero y luego toda la sociedad, desean que sea, es decir, un ser no auténtico.

Por el miedo a dejar de ser aceptado, querido o reconocido, el individuo deja de ser él mismo, para convertirse en lo que otros quieren que sea, es decir, un ser no auténtico.

 Búsqueda de aceptación y reconocimiento

lograr_el_exito
Necesidad de reconocimiento a partir del éxito

Ya como adulto, el individuo seguirá anhelando el amor, que buscaba primero en sus  padres, en otras personas también

por medio del reconocimiento y la  aceptación, olvidando que, originalmente, él o ella era amor y no necesitaba buscarlo en ninguna otra parte fuera de sí mismo, cuando simplemente amaba, sin juicio, sin expectativas, sin  condicionamiento, es decir, de forma natural, sin esfuerzo o necesidad de luchar para obtenerlo en otra parte.

Este amor condicional, que se ha convertido en la causa  de su sufrimiento cuando no se tiene,  lo busca en diferentes áreas de la vida como: el trabajo, el estatus, el éxito profesional, la adquisición de bienes, etc., con la creencia de que eso le ayudará a convertirse  en alguien más valioso y, por lo tanto, merecedor de amor y siempre, con la necesidad imperiosa, de encontrar a alguien que restablezca ese amor en su corazón que se perdió hace tanto tiempo y por el que aprendió a luchar desde muy temprana edad. ¿Te suena familiar?

Todo esto, como podemos imaginar, tiene consecuencias negativas para la persona que se ha olvidado su realidad de ser, él mismo,  un ser de amor, pero de ellas hablaremos en un próximo artículo.

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