Miedo a equivocarse por temor al rechazo

odos cargamos con los introyectos que nuestros padres, profesores y demás instituciones de la sociedad que nos heredaron desde muy temprana edad. Pero nos corresponde a nosotros, como adultos, detenernos a identificarlos, analizarlos, reflexionar sobre ellos y decidir si queremos seguir obedeciendo esas ordenes, actualizarlas, modificarlas o, definitivamente desecharlas de nuestro comportamiento de acuerdo a lo que es mejor para nosotros en nuestra vida actual. Eso es lo que en Gestalt se considera parte de la responsabilización de una persona adulta, madura y sana.

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Sentir intensamente las emociones y dejarlas marchar.

Desapego no significa evitar que la experiencia penetre dentro de uno, al contrario, debemos permitir que nos afecte plenamente, si hacemos eso, entonces seremos capaces de dejarla partir. Si nos sumergimos en nuestras emociones y nos dejamos bañar por ellas hasta el final, sin dejar que nuestros pensamientos interfieran, las experimentaremos de manera total, plena y completa. Podremos saber realmente, lo que es el amor y lo que es el dolor, o la pérdida de un ser amado y podremos decir que reconocemos y aceptamos dicha emoción, que está bien sentirla, sin pelearnos con ella. Una vez sentida, podemos agradecerle su enseñanza o su mensaje y despedirnos de ella.

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El lenguaje de las posibilidades

Las palabras crean fronteras, limitan la percepción y la consciencia de las cosas y restan posibilidades. Nadie podrá alcanzar sus metas en su totalidad si parte de estas palabras limitativas. Al decir «no soy capaz», “no tiene caso”, “para qué lo intento si sé que no lo voy a alcanzar”, se crean en la mente barreras que inhiben las posibilidades y las oportunidades, ya que nuestra mente, trabaja con las palabras y frases que nosotros mismos construimos en todo momento.

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