La consistencia, que te ayuda a mantenerte motivado, es una característica esencial para el logro de objetivos. Es también la capacidad de mantener un comportamiento determinado durante un periodo de tiempo. En el contexto del logro de objetivos, la consistencia se refiere a la capacidad de seguir un plan de acción de manera regular y sostenida, a pesar de las dificultades y obstáculos que puedan surgirSer consistente significa actuar de manera similar en situaciones similares. Esto se aplica a nuestros pensamientos, sentimientos y comportamientos. Por ejemplo, una persona consistente es aquella que mantiene sus promesas, cumple sus plazos y sigue sus hábitosLa consistencia se construye a través de la práctica y la repetición. Cuando nos esforzamos por mantener un comportamiento determinado, lo hacemos más fácil para nosotros. Para lograr ser una persona con identidad consistente hay que fortalecer las habilidades de. motivación, disciplina y resiliencia.También es importante identificar la intención y los valores que hay de fondo de lo que se quiere alcanzar. ¿Qué sucede cuando hay falta de disciplina y de motivación? ¿Cuando hay muchas distracciones y demoras? En este artículo te hablaré de esos aspectos y de la fórmula para fortalecer la motivación y la consistencia creada por el psicólogo Piera Steel que puede ser una auténtica vacuna contra la procrastinación que nos impide alcanzar nuestras metas más deseadas.
Convertir las dificultades en el camino
La diferencia básica entre un hombre ordinario y un guerrero es que el guerrero toma todas las cosas como desafíos, mientras que una persona corriente toma todas las cosas como una bendición o una desgracia”.
Carlos Castaneda.
Toda la vida nos la pasamos experimentando cosas nuevas, cometiendo errores y aprendiendo de ellos. La vida, a través de las dificultades y los errores nos ayuda a crecer, nos permite aprender nuevas habilidades, fortalecernos, superarnos y alcanzar mayor libertad.
La respuesta habitual del ser humano ante los errores es la de reprocharse y condenarse por haberse equivocado: “¿por qué hice esto? ¿por qué tomé una decisión equivocada? No tengo perdón” .
Cuando nos hacemos conscientes de que la vida está basada en errores, podemos sentirnos más en paz, perdonarnos y perdonar a otros por los agravios. Reconocer que el dolor es parte inherente de la vida y que no podemos escapar de él, nos ayuda, paradójicamente, a sentirnos más cómodos con las dificultades, sin tener que seguir ocultándolas o negándolas con el afán de protegernos.
