El color del dinero según las creencias personales

Como comentaba en el artículo anterior, hace falta hablar de dinero, devolver al dinero su inocencia, poner en el dinero conciencia para que recupere su función original. Habrá que hablar de dinero con conciencia y sin miedo, comprender que sólo es un espejo de lo que llevamos dentro: si en el interior hay generosidad y altruismo, el dinero se empleará en beneficio de lo colectivo; si lo que hay es avaricia o pereza, el dinero se orientará a conseguir más con el menor esfuerzo posible. Pero no es el dinero en sí quien provoca eso, sólo lo acentúa de acuerdo a la intención original de cada persona.

El dinero es un medio de intercambio que no tiene emociones, poder o juicio. Las emociones, el poder y los juicios, se lo damos nosotros.
 Ni es bueno, ni es malo, ni el culpable de los males del mundo.

El color del dinero de acuerdo a las creencias que se tienen sobre él

Investiguemos algunas creencias detrás de la manera en que las personas nos relacionamos con el dinero, y que le dan un determinado “color”.

Si nos reconocemos en alguno de ellos, posiblemente tengamos un interesante campo para desarrollar un nivel mayor de conciencia a través de la atención. 

 No somos libres si no conocemos las creencias que nos condicionan.

dinero_marrón_culpable_malesDinero marrón: es el que surge de la creencia de que el dinero es el culpable de todos los males del mundo: “la riqueza se basa siempre en la injusticia”, “el dinero corrompe”, “el dinero está mal repartido, hay que eliminarlo”….

Quienes así piensan se instalan en la queja y no suelen proponer soluciones. Intentan escapar de algún modo, pero es imposible: ellos, como todos, siguen utilizándolo, aunque pretendan idílicamente que se puede vivir sin él.

Pero ¿es el dinero en sí mismo, el culpable de todo? ¿No será, en todo caso, el uso que hacemos de él? ¿Qué ocurre cuando este uso está motivado por la envidia, producto de una mentalidad de escasez, que se fija en la “pobreza” propia frente a la “abundancia” del otro y constantemente se compara?

el_color_del_dineroDinero rojo: es el de las personas emprendedoras y activas que buscan abiertamente “hacer dinero”. Un aspecto positivo es su motivación de aprender y formarse para saber jugar al “juego del dinero”.

Hablan de dinero abiertamente: de generar, de ganar, de gestionar, de lograr objetivos, de invertir… Es un juego hacia fuera, en el que el dinero es a veces lo más importante. Se mueven bien en los presupuestos, el control de gastos y ganancias, la previsión de beneficios. Se centran en recibir y ganar.

Aunque generan una buena visión en los negocios, con frecuencia acaparan y tienen una actitud agresiva en la que “todo vale” para ganar dinero.

dinero_violeta

– Dinero violeta: las personas que se relacionan así con el dinero hablan de expansión, energía, abundancia, prosperidad y amor. Manejan y tocan el dinero, pero no hablan de él directamente: no está bien visto.

Trabajan con el corazón y desde el corazón, olvidando con frecuencia la cabeza. Su creencia es que todo sucede de dentro hacia afuera: cuanto más corazón pongan, más abundancia llegará a ellos, están llenos de confianza. Para estas personas, lo ideal sería ofrecer sus servicios de manera gratuita, tienen dificultades para ponerles precio y cobrarlos.

Se centran en dar, porque la generosidad es “el valor”. Olvidan que, como dice un proverbio “la mano del que da, está más arriba que la mano que recibe”. Si pudieran trabajarían gratis, pero tienen facturas que pagar. El dinero no es importante sino como una prueba que hay que superar. Su visión de servicio conlleva una exageración que puede conducir pérdidas personales. Experimentan resistencia a incorporar la energía que planifica, rentabiliza y prevé.

dinero-verde-dolares– Dinero verde: en esta actitud se utiliza el dinero como moneda de cambio y no es una carga, sino una bendición. Es la concreción de la energía enfocada en algo.

La creencia es “podemos cambiar el mundo con nuestro dinero”, sin necesidad de acciones complicadas, sino con un día a día consciente y comprometido. El dinero sería el medio de aprendizaje del “dar y el recibir”.

Se hacen algunas preguntas: ¿De dónde viene mi dinero? Si viene del dolor o del sufrimiento, por ejemplo a través de un trabajo que no les aporta nada, se plantean dejarlo y abrirse a otros modos de ganarlo para vivir. Tienen en cuenta que su dinero no venga tampoco del dolor, la injusticia o el sufrimiento de otros.

Hay una visión de propósito: el propósito de vivir de un trabajo que exprese sus dones y les permita crear abundancia: dinero y conciencia van juntos.

¿A dónde va mi dinero?

¿Cómo lo gasto?

¿Dónde lo invierto?

Comprenden que su dinero hace crecer aquello en lo que se emplea: si compras en tiendas que se abastecen con la explotación, eso haces crecer; si usas productos contaminantes estás degradando el planeta. Tienen conciencia del consumo responsable, de inversión responsable.

La excusa de que el dinero está mal repartido no funciona con ellos, pues deciden dónde, a quiénes y cómo reparten su dinero, y tiene esto muy en cuenta cada vez que sacan dinero del bolsillo.

dinero_blanco– Dinero blanco: es el tipo de dinero que pretende salirse de las reglas del juego. La creencia es “el juego no funciona, así que cambiemos sus reglas”, “creer es crear, por tanto si el dinero es una creencia colectiva, cambiemos la creencia y fabriquemos el nuestro”.

Si nos quitan las fichas del tablero, saquemos las nuestras; si no nos dan más dinero, fabriquemos el nuestro. Este dinero requiere una actitud muy abierta, consciente, y de valentía, de ausencia de miedo, no lo admite cualquiera. Su evolución es lenta, es un dinero de transición, hecho con otro nivel de conciencia y que juega a otro juego.

Entre sus ventajas, que impide la especulación y la acumulación, que se distribuye a nivel regional, que apoya el negocio local, que se mueve rápido… Suele ser admitido en establecimientos y negocios que producen bienes ecológicos, y con cierto nivel de conciencia social.

Si queremos ser verdaderamente libres para elegir, necesitamos indagar y explorar los impulsos inconscientes que nos condicionan en nuestra relación con el dinero.  Es necesario hacer consciencia de la manera de manejar nuestro dinero y descubrir lo qué hay detrás en la forma en que lo hacemos.  Reconocer nuestro potencial si ponemos nuestra voluntad en acción. Ello depende de cada uno: provocar un cambio visible y perdurable a través de la  toma de conciencia y de actuar consecuentemente.

El dinero es la fuerza motora con la que los seres humanos construimos el mundo, de ahí que la economía sea algo tan simple como el tablero de juego 
sobre el que se producen nuestras relaciones e intercambios. Teniendo en cuenta que el sistema de mercado somos todos, si todos cambiamos nuestra manera de pensar, de ser, de actuar y de invertir nuestro dinero, cambiará
 el  funcionamiento y la dirección que tome el modelo económico.


El poder del ciudadano no reside tanto en su voto como en la dirección a la que dirija su dinero: su forma de consumir, de ahorrar y de donar.

Joan Melé

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Karla dice:

    Yo soy de una combinación de colores: blanco, verde y violeta. Y creo firmemente que todas estas formas de ver pueden entremezclarse y sobrevivir 🙂

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    1. Estoy de acuerdo con lo que dices, Karla. Gracias por tu comentario. Un beso.

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