Morir de amor o intolerancia a la soledad

Hemos hablando en los últimos artículos sobre las personas con el problema de la dependencia emocional, principalmente, dependencia a la pareja. En esta ocasión vamos a seguir analizando las características del dependiente emocional y hablando de los trastornos mentales tras la ruptura con la pareja, que los hace morir de amor. ¿Se trata realmente de amor o más bien de intolerancia y miedo a la soledad?.

 dependencia-emocionalSíndrome de abstinencia

El dependiente emocional siente mucho miedo cuando tiene que enfrentarse a la ruptura de la pareja y sufre, lo que se denomina, síndrome de abstinencia, prácticamente como si se tratara de dejar algún tipo de adicción.

Este síndrome genera un trastorno emocional de distinta intensidad según la persona que lo vive. Generalmente se trata de un padecimiento depresivo con pensamientos obsesivos, repetitivos y angustiosos en relación a la pérdida de la pareja y todo lo relacionado con ésta, como los recuerdos lindos, el dolor por los proyectos no realizados, los remordimientos por los errores cometidos, las culpas, etc.

El dependiente sufre una intensa tristeza incrementada por la ansiedad, que le impide poderse concentrar, dolor físico, sensaciones desagradables, pensamientos recurrentes sobre la falta se sentido de vida si no hay un compañero al lado, que pueden llevarlo, en casos extremos,  a concebir ideas de suicidio.

La persona no piensa en otra cosa más que en su deseo de recuperar la relación y busca bajo cualquier excusa, la manera de entrar en contacto con la ex pareja, no se resigna a la idea de haberla perdido, de que todo ha terminado definitivamente.

El dependiente emocional se auto engaña, quiere convencerse a sí mismo, de que no pasa nada si llama a su ex pareja para ofrecerle que tengan una bonita amistad, o, por el contrario, para echarle en cara el daño que le hizo y decirle que no le importa que hayan terminado, pues ahora está mejor, cosa que está muy lejos de ser verdad.

Todo este padecimiento desaparece como por arte de magia, si el ex lo vuelve a buscar. Para el dependiente se acaban las lágrimas, la desesperación y la ansiedad y, en su lugar, aparece, de manera automática, la calma y la expresión de felicidad.

images-11Necesito que te hagas cargo de mí.

El tipo de persona que prefiere el dependiente emocional es generalmente, alguien distante afectivamente, egocéntrico, engreído y frecuentemente hostil, posesivo y conflictivo.

Alguien quien, por su apariencia da la sensación de ser más fuerte que el dependiente ya que su fantasía, es que una persona así podrá ofrecerle la estructura emocional que él asegura no tener y le quitará el sentimiento de soledad, abandono, ansiedad o tristeza que lo invade cuando no tiene alguien a su lado.

Es desde la adolescencia que el dependiente emocional inicia su larga lista de relaciones románticas dando la apariencia de ser alguien eternamente enamorada del amor, cuando esto no es más que una apariencia que oculta la verdadera causa de la persona: el no estar sola bajo ninguna circunstancia, pues no se siente capaz de manejar por sí misma su mundo emocional.

El dependiente cree que necesita permanentemente a alguien a su lado. Por esa razón, si termina una relación, sin importar que estén atravesando el periodo de duelo, busca a otra persona para remplazar al que se fue, lo más rápido posible y, simultáneamente, sigue intentando reanudar con la ex pareja. Esto prueba que no les importa la persona que esté a su lado, sólo necesita a alguien que llene ese espacio que ha quedado vacío para dejar de sentirse inestable y con ansiedad.

images-6Atracción fatal

El tiempo que transcurre para el dependiente emocional, entre una relación y otra, es muy escaso. Es normal que, mientras intenta encontrar a otra persona, el dependiente trate de continuar en contacto con su ex, si es necesario, aceptando  convertirse en su amante.

Busca compulsivamente, estar en contacto con el otro (o con otros), a través de llamadas telefónicas, correos electrónicos, mensajes celulares, redes sociales o cualquier medio que esté a su alcance, llegando a convertirse, en una especie de “atracción fatal” que genera en el otro enojo, desprecio y el deseo de no saber nada de la persona, arrepintiéndose de haber tenido algo que ver con ella y calificándola de “enferma” o “loca” por su actitud, sin importarle que el dependiente le diga que se está muriendo o que está dispuesto a suicidarse si no vuelven.

Unknown-3Con tal de no sentirse vacíos, los dependientes están dispuestos a entablar inmediatamente una nueva relación, aunque sea  con personas que no los satisfacen – relaciones de transición -.

En el momento en que aparece un mejor partido, alguien que cumpla con el perfil del que ya hablamos (personas aparentemente fuertes y seguras de sí mismas), con el que puedan dar rienda suelta a su afectividad y pasión, dejan a la persona que les ha servido de sostén momentáneo, al que sólo han utilizado temporalmente,  y no se preocupan si la lastiman  ni les importa si se da cuenta que sólo ha sido utilizado.

En este caso, los dependientes se comportan de la misma manera que sus ex parejas, de los que ellos tanto se quejan por abandonarlos y hacerlos sufrir.

Baja autoestima

baja-autoestima_0Es evidente que las personas dependientes emocionales no se quieren mucho a sí mismas. Por lo menos, en lo que se refiere al área de la pareja, son sujetos que no tienen un adecuado comportamiento consigo mismos.

Existen dependientes emocionales que aceptan, racionalmente, que son personas valiosas y con cualidades, sin embargo, no logran sentir afecto por sí mismas.

No importa que se tenga un buen “autoconcepto”, la autoestima es más que tener una buena idea de uno mismo, pues los sentimientos no siempre van en el mismo sentido que las ideas.

Querernos a nosotros mismos es lo mismo que amar a un ser querido, simplemente se trata de ser uno mismo el destinatario de ese amor.

Todos nos sentimos queridos por aquellas personas en las que sabemos que podemos confiar, que nos protegen cuando nos hacen daño, nos consuelan cuando sufrimos, nos apoyan si nos enfrentamos a dificultades y necesitamos que nos echen la mano, que nos valoran cuando hacemos bien las cosas, que se alegran si nos pasan cosas buenas, y sobre todo, que no nos condicionan su cariño a cambio de ciertas actitudes o comportamientos.

images-2Lo más sano es que nosotros nos podamos dirigir esos mismos sentimientos, que nos podamos proteger cuando nos sentimos atacados, consolarnos ante el dolor o el sufrimiento, que nos valoremos cuando no nos salen bien las cosas, nos alegremos ante las circunstancias positiva y, sobre todo, no ponernos condiciones para amarnos, queriéndonos y aceptándonos a nosotros mismos de forma incondicional.

Una persona que no se quiere a sí misma, sin importar que tenga un buen concepto de ella, no es capaz de protegerse cuando se siente atacada, por el contrario, se ataca a ella misma, no se consuela si está sufriendo, sino que se aprovecha de su vulnerabilidad para atacarse sin piedad; no se valora cuando hace las cosas bien, sino que busca el error o el defecto para menospreciarse o lastimarse, y se pone condiciones para quererse ya sea en relación a su físico, sus capacidades, su posición social, su desarrollo profesional, su temperamento, sus actitudes.

 avacioMiedo a la soledad

Una persona que no se ama, que no es capaz de protegerse, de valorarse y apreciarse incondicionalmente, tampoco es capaz de soportar estar con ella misma en soledad, porque sería como estar todo el tiempo con alguien que detesta.

Un dependiente emocional se niega a quedarse sólo en casa el fin de semana y busca, a toda costa, armar un plan para salir con quien sea. La soledad es algo que le incomoda, le genera malestar y ansiedad, siente que no es importante para nadie,  que no lo quieren y eso le genera sensaciones de abandono y rechazo.

Además del miedo a la soledad en general, está el terror de no encontrar una pareja, y eso lo encadena a cualquier tipo de relación, por insatisfactoria que sea.

Necesidad de agradar y de validación externa

images-4El agradar a todo mundo, aunque no es un rasgo general de todos los dependientes, si suele presentarse con cierta frecuencia. Cuando aparece, el individuo intenta satisfacer a las mayorías de las personas que están a su alrededor, para que todos tengan una buena impresión de él.

Sufre cuando sospecha o se da cuenta de que no le agrada a alguien, sin importar si es alguien conocido o no tan conocido o tan cercano. Si siente rechazo, sufre de ansiedad e intenta comprobar si su percepción es cierta llamando por teléfono y preguntando si todo está bien o para reconocer algo anormal en la actitud del otro.

3%20TE%20CONOZCO%20BACALAOLos dependientes tratan de tener un comportamiento modelo. No quieren ser causantes de conflictos con la familia, con los amigos o en el trabajo. Tampoco se adhieren a ningún grupo, sino que intentan llevarse bien con todo el mundo. Son calificados por lo demás como buenas personas que intentan favorecer y se desviven por ayudar.

Lo que hay en el fondo de estos comportamientos no es una vocación altruista, sino un deseo inconsciente de encontrar aceptación y acogida por parte de los demás. Para el dependiente que tiene este comportamiento, saber que los otros tienen un buen concepto de él es muy tranquilizador, pues supone que será más factible que los demás estén disponibles cuando él los necesite para  satisfacer sus necesidades afectivas.

images-13Sin embargo, en determinadas situaciones, se vislumbra que lo que había detrás de su conducta de aceptación y complacencia no era más que una necesidad de aprobación por parte de los demás para poder usarlos en caso necesario, por no contar con un compañero amoroso.

Por ejemplo, cuando el dependiente consigue pareja y ésta no es aceptada por sus amigos, el dependiente cambia su comportamiento intachable y encantador para enfrentarse activamente con los que hablen mal de su pareja o, incluso, se aleja de ellos pues, lo que más le interesa, es complacer ahora a su compañero para que se quede a su lado.

Los dependientes que necesitan agradar tienen una tendencia muy marcada hacia la validación externa. Esto significa que su valor no se lo dan a sí mismos, sino que lo obtienen  del exterior.

Por ejemplo, una persona con tendencia a la valoraciónimages interna (que se ama a sí misma) criticará o estará en desacuerdo con la postura de su jefe si éste critica injustamente de su desempeño.

Los dependientes con buen autoconcepto, en situaciones similares, pueden disponer de esta tendencia a la valoración interna y muy probablemente cuenten con los recursos para poderse defender.

Pero, en situaciones de tipo afectivo, es decir,  dentro de una relación de pareja, aparecerá de nuevo la tendencia contraria, es decir, la necesidad de la valoración externa de la pareja,  dándole más peso y  valor a las necesidades, opiniones o deseos del otro, poniéndose a ellos mismos, en segundo plano, todo, para no correr el riesgo de que la otra parte los deje de querer o se marche de su lado, repitiendo, hasta el infinito, este círculo vicioso de autodesprecio y de dependencia emocional, sin ser conscientes de que con esta conducta, lo que consiguen, es justamente lo que tratan de evitar a toda costa, que la pareja se termine cansando con su actitud dócil y servil y, muy probablemente, se aleje – no olvidemos que, además, el dependiente suele buscar a personas poco tolerantes y empáticas, con una actitud déspota y egoísta – dejando al dependiente nuevamente solo, deprimido, ansioso, lleno de miedos, inseguridades y resentimientos.

 

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