El rol de Víctima en el Triángulo Dramático

De los tres roles del triángulo dramático, El de víctima es el más complejo porque la persona se coloca en una posición de indefensión, sintiéndose el más desesperada y el peor tratado, negándose, además, a reconocer sus recursos para sostenerse en pie.

Suele estar muy susceptible y ante casi cualquier situación, es decir que la persona se muestra herida u ofendida por motivos, muchas veces, de poca importancia, lo cual dará lugar a que la gente la evite o no le diga la verdad de manera clara o directa para no hacerla sentir lastimada.

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Morir de amor o intolerancia a la soledad

Cuando una pareja termina con un dependiente emocional, éste sufre una intensa tristeza incrementada por la ansiedad, que le impide poderse concentrar, dolor físico, sensaciones desagradables, pensamientos recurrentes sobre la falta se sentido de vida, si no hay un compañero al lado, que pueden llevarlo, en casos extremos, a concebir ideas de suicidio.

La persona no piensa en otra cosa más que en su deseo de recuperar la relación y busca bajo cualquier excusa, la manera de entrar en contacto con la ex pareja, no se resigna a la idea de haberla perdido, de que todo ha terminado definitivamente.

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El demonio de la dependencia emocional: cuando el amor se vuelve peligroso

La dependencia emocional es algo que convierte el amor en un infierno, en un verdadero suplicio, convierte algo que tendría que ser hermoso y satisfactorio, una fuente de crecimiento mutuo y de aprendizaje profundo en algo muy dañino que, la mayoría de las veces, anula el amor propio y la calidad de vida del dependiente, consumiéndolo poco a poco hasta hacerlo perder toda esperanza y toda ilusión de vida.

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Primer demonio del desarrollo personal: Los introyectos

Los introyectos son aquellas ideas, creencias o valores que las personas se tragan sin masticar, ideas o creencias que se aprendieron a temprana edad y que provienen de una persona emocionalmente significativa para el infante: alguno de los padres, abuelos, tíos, profesores o cualquier otra persona a la que el niño consideraba una autoridad moral.
No todos los introyectos son nocivos para la persona, sin embargo, en terapia solemos desvelar los conceptos que le duelen al paciente y que ha interiorizado. Éstos son los que no están beneficiando el buen desarrollo.

Parte de la terapia Gestalt se dedica a localizar estos introyectos, de manera que el paciente pueda ver el mapa que lo ha guiado en su vida. Una vez tiene los patrones a la vista, puede observar cómo le han afectado y decidir si desea seguir aceptándolos o, por el contrario, quiere crear una nueva forma de vida.

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