Carta al niño que pervive en mí

Querido Luis Fernando (niño):

Hoy que es día del niño (en México) y que estoy celebrando la Semana de la Conmemoración de la Vida y la Salud,  quiero aprovechar para expresarte todo mi cariño y agradecimiento.

Bebé

Hoy, que estoy cada vez más cerca de cumplir mis 50 primeros años, y que puedo ver en perspectiva mi vida, me doy cuenta de lo valiente que has sido  desde que estabas en la primaria, incluso desde antes de que entraras a la escuela, y tuviste que enfrentarte a tantas situaciones difíciles y dolorosas en casa y en la escuela.

miedos_infantilesEn casa, no te sentías entendido, tenías mucho miedo por la forma en que los adultos te trataban – a través de una educación autoritaria, juzgándote y reprimiéndote constantemente -, y tú procurabas ser muy obediente para evitar los castigos pues no tenías más alternativa al ser sólo un niño pequeño rodeado de adultos que a su vez, estaban llenos de miedos, resentimientos, frustraciones y culpas por haber sido educados por sus padres, de la misma manera en que intentaban educarte a ti, creyendo que esa era la manera, y sin darse cuenta de lo mucho que te lastimaban al no poderte ver a ti ni ver tus temores, tu vulnerabilidad de niño y tus necesidades diferentes.

Por mucho tiempo me enojé contigo por tener esa actitud sumisa, ahora me doy cuenta que no podías actuar diferente, que eras tan sólo un niño de pocos años y hacías lo mejor que podías para sobrevivir.

Tú no podías enfrentarte a los mayores ni tampoco hacerles entender cuáles eran tus necesidades, esa era laniño pequeño obligación de ellos como adultos. Pero el que hayas encontrado tus recursos para salir adelante, es lo que hace que hoy yo esté aquí y te pueda decir GRACIAS.

Pero no sólo quiero darte las gracias, quiero que sepas que, ahora que yo soy un hombre adulto, tengo muchos más recursos de los que tú tuviste cuando tenías 4, 6, 10, 15 años.

Gracias a tu valentía de salir adelante, puedo tener todo lo que tengo hoy y eso me da la oportunidad de retribuirte por todo lo que hiciste para crecer y permitir que yo me convirtiera en un adulto, el adulto que fue aquel niño que, a pesar de sus miedos, tuvo el coraje de sobrevivir y superar sus frustraciones enfrentando sus miedos en cada etapa de su vida.

Hoy, aunque no con tanta frecuencia como antes, sigo sintiendo tu dolor y escuchado tus demandas. Y, aunque muchas veces no pude entenderlas,  quiero que sepas que hoy si te comprendo y quiero estar para ti para cuidarte y protegerte siempre.

hermanitos¡Ya no pienso dejarte solo nunca más!, pero necesito pedirte que, a cambio, confíes en mí, que me des una oportunidad y  me creas cuando te diga que nada te faltará ni en lo material  ni en lo emocional ni en ninguna otra área.

Siempre que esté en mis manos, pondré todos mis recursos para cuidarte y tratar de darte todo lo que necesitas. Si no está en mis manos, por lo menos me comprometo a ser sincero contigo y decírtelo abiertamente, para que no te quedes esperando algo que no llegará y explicándote la razón por la cual, en eso, no puedo complacerte.

Quiero darte toda la seguridad que necesitas y que te mereces. Quiero que seas feliz, que estés tranquilo y que no te sientas solo. Quiero abrazarte fuerte, fuerte, fuerte y decirte que pase lo que pase, siempre podrás contar conmigo, que siempre te querré, que te voy a aceptar con tus miedos y con tu vulnerabilidad sin quererte cambiar, sin juzgarte sin exigirte que seas más fuerte, más valiente, más inteligente ni nada por el estilo.

Simplemente por el hecho de ser la persona que eres, eres digno de ser amado, respetado, de sentir pertenencia y estar en conexión con los demás y con el mundo.

Eres un niño muy valiente (y digo eres, no fuiste, porque lo sigues siendo). Tu intuición para enfrentar los doloresterapia gestalt desarrollo humano y las pruebas de la vida hay hecho que yo sea tenga la fortaleza con la que hoy cuento para enfrentar las experiencias. Déjame acompañarte y camina tú también a mi lado, ayudándome a entender desde tu inocencia de niño cuando me ponga “demasiado adulto”.

Recuerda como, al inicio del Principito, el niño dice que se cansó de “explicarles” a los adultos su dibujo de la boa que se había tragado al elefante. Y, cuando muestra su dibujo y le dicen que es “un sombrero”, simplemente guarda su dibujo y no discute ni da más explicaciones. Simplemente se da cuenta de que esa persona “ya dejó de ser un niño” y se ha convertido, plena y desafortunadamente – sólo – en un adulto.

Por eso, hagamos tú y yo un equipo, donde tú no me dejes ser aburrido y cuadrado y yo te pueda dar seguridad y confianza. De esa manera, encontraremos más fácilmente lo que ambos necesitamos: ser felices, estar en paz, sentirnos acompañados y contentos, plenamente en conexión.

Te abrazo fuerte, Luis Fernando, con todo mi cariño, deseándote no sólo feliz día del niño, sino que seas feliz ahora y siempre… que juntos lo seamos.

Atentamente: 

Luis Fernando

(Adulto, pero no tanto)

FELICIDADES A TODOS LOS NIÑOS DE 0 A 100 AÑOS O MÁS

Sugerencia de práctica para sanar a tu niño:

Escríbele una carta como ésta, agradeciéndole todo lo que hizo para que tú hayas podido convertirte en un adulto con capacidades y fortalezas para enfrentar la vida.

niño_en_tina

niño bañándose en tina

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Laura dice:

    ¡Hola, Luis Fernando!

    Qué inspiradora tu carta… tanto, que me pareció una buena idea sugerirle a mi chico que hagamos una cada quien para su niño interior. Creo que ambos tenemos algunas cosas que conciliar con esos niños y decirles cuánto los queremos y los apreciamos por haber sido tan fuertes y soportar tanto.

    Gracias por compartir con nosotros algo tan íntimo y personal, que no temas a abrirte y mostrarte como eres, como has sido. ¿Ves? No me equivoqué al decir que eres un ser muy transparente. Eso lo valoro muchísimo.

    Pues, aunque sea un poco tarde: ¡Feliz día del Niño Interior! (Así podemos festejar todos los adultos no tan adultos).

    ¡Un abrazo fuerte!

    – Laura

    P. D. Qué lindo ese ejemplo que hiciste con El Principito… es un GRAN, GRAN LIBRO.

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    1. Hola, Laura:

      Como siempre, un gusto encontrar y leer tus comentarios que me acompañan y me alimentan. Sí, estoy seguro de que comunicarse con esa parte de nosotros que permanecerá por siempre, la de nuestro niño, la de nuestro adolescente y todas las etapas que constituyen nuestro pasado.
      Creo que siempre encontraremos algo que sanar en ellos, y que ahora, como adultos, podemos ofrecerles, pues tenemos más recursos que en el pasado y ya no corremos el riesgo de la sobrevivencia tanto como ellos lo vivieron.
      A mí también me encanta el Principito. Principalmente ese fragmento que comparto en el artículo pues, cuando daba clases a otras personas que se formaban como terapeutas, era la manera más clara y sencilla de transmitirles la importancia de crear un vínculo auténtico con los pacientes y, también muy importante, que se dieran cuenta de que “al crear un vínculo”, nos volvemos responsables uno del otro.
      ¡Eso es hermoso! ¿No lo crees? me imagino que eso es lo que sientes con tu pareja. Que ambos han creado lazos y que se han vuelto responsables uno del otro.
      También me gusta, en la introducción del mismo libro, como el protagonista (el autor) nos habla de cómo se enfrentó al “problema” de que nadie comprendiera su dibujo de una boa que se había tragado un elefante y todo mundo le decía, cuando él les preguntaba si no les generaba miedo el dibujo:
      -¿Por qué va a dar miedo un sombrero?
      (…)dibujé entonces el interior de la serpiente boa para que los mayores pudiesen entender. Siempre necesitan explicaciones.
      (…) los mayores me aconsejaron que dejara a un lado los dibujos de serpientes boas abiertas o cerradas y que me preocupara más bien de la geografía, la historia, el cálculo y la gramática. De esta forma abandoné a los seis años una magnifica carrera de pintor. (…) los mayores no entienden nada por sí mismos y es fastidioso para los niños tener que andar dando más y más explicaciones.
      Creo que el mensaje que nos quiere dar con esto, Antoine de Saint – Exupery, es que nunca dejemos de ser niños, que no perdamos la inocencia para que podamos seguir confiando y siendo creativos, sin necesidad de tantas explicaciones y de ser TAN adultos y TAN racionales. ¿Tú qué crees?

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  2. Guadalupe dice:

    feliz día del niño, Luis Fernando niño, feliz día del niño, Luis fernando adulto!! Estoy segura que, sólo cuando cada terapeuta sigue en forma consciente y constante su propio proceso de aprendizaje de la vida, es capaz de desarrollar el don de comprender los estados emocionales de las personas que a él acuden. La psique no responde a la matemática que, aplicando la formula se consigue la respuesta, la psique requiere de una mano que la acoja, la acaricie y a la vez le sirva de apoyo para que la persona que lo necesita, se apoye para mirar las posibilidades que le ofrece su propia vida una vez enfrentado el miedo.. Me siento profundamente alegre de estar en contacto contigo y de reconocer en tus artículos, mi propia alegría de vivir. Gracias por eso!! Un abrazo.

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    1. Hola, Guadalupe, oye, qué bonito lo que escribes, hablas como toda una gestaltista. Definitivo, al ser seres en proceso, el cambio nunca termina y los terapeutas tenemos que estar en constante renovación si no queremos estancarnos y correr el riesgo de detener también el proceso de nuestros pacientes.
      Yo agregaría a tus sabias reflexiones, que los seres humanos en general y los terapeutas en particular, nunca deberíamos perder la capacidad de maravillarnos. Yo no dejo de sorprenderme cuando veo los avances de cada uno de mis pacientes. Me fascina ver cada “darse cuenta”, cada “toma de consciencia” que tienen, de sí mismos y de su entorno. En la medida que logran ser libres, yo me siento maravillado y feliz, agradecido de haber encontrado – y optado – por esta profesión en mi etapa adulta, dejando atrás mi época de escritor de telenovelas. Definitivamente, no hay novela que supere a la vida misma.
      Por último te quiero decir que yo también me siento alegre de estar en contacto contigo por esta vía y que te identifiques con tu propia alegría. Además, tú, con tus palabras y comentarios, me apoyas y me ayudas a sentirme acompañado en el camino… qué gusto que ambos reconozcamos que somos compañeros de viaje, en “La nave de los locos”.
      Un beso con cariño.

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