Primer demonio del desarrollo personal: Los introyectos

Los introyectos son aquellas ideas, creencias o valores que las personas se tragan sin masticar, ideas o creencias que se aprendieron a temprana edad y que provienen de una persona emocionalmente significativa para el infante: alguno de los padres, abuelos, tíos, profesores o cualquier otra persona a la que el niño consideraba una autoridad moral.
No todos los introyectos son nocivos para la persona, sin embargo, en terapia solemos desvelar los conceptos que le duelen al paciente y que ha interiorizado. Éstos son los que no están beneficiando el buen desarrollo.

Parte de la terapia Gestalt se dedica a localizar estos introyectos, de manera que el paciente pueda ver el mapa que lo ha guiado en su vida. Una vez tiene los patrones a la vista, puede observar cómo le han afectado y decidir si desea seguir aceptándolos o, por el contrario, quiere crear una nueva forma de vida.

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Carta al niño que pervive en mí

Querido Luis Fernando (niño):
Hoy que es día del niño (en México) y que estoy celebrando la Semana de la Conmemoración de la Vida y la Salud, quiero aprovechar para expresarte todo mi cariño y agradecimiento. Hoy, que estoy cada vez más cerca de cumplir mis 50 primeros años, y que puedo ver en perspectiva mi vida, me doy cuenta de lo valiente que has sido desde que estabas en la primaria, incluso desde antes de que entraras a la escuela, y tuviste que enfrentarte a tantas situaciones difíciles y dolorosas en casa y en la escuela. En casa, no te sentías entendido, tenías mucho miedo por la forma en que los adultos te trataban – a través de una educación autoritaria, juzgándote y reprimiéndote constantemente -, y tú procurabas ser muy obediente para evitar los castigos, pues no tenías más alternativa, al ser sólo un niño pequeño rodeado de adultos llenos de miedo.

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