dedo acusador

Con la vara que mides, serás medido

Hay tres tipos de personas y cada una de ellas significa de manera diferente las experiencias dolorosas que le ocurren en la vida. Dependiendo de la manera en que cada uno de ellos las utilizan, es lo que logran obtener de dichas experiencias. El resultado que puede surgir de dichas vivencias no depende tanto de cuán dolorosas o traumáticas sean, sino de la manera en que la persona “elige” verlas y experimentarlas: como persecutores, como verdugos o con una mirada apreciativa, es decir, tratando de aprender de ellas.

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No puedo vivir sin él (sin ella)

Cuando una persona da cuenta de que realmente no es sano estar con una persona que no la ama, la valora o la respeta y consigue el el coraje para alejarse, tarde o temprano tendrá que enfrentar las recaídas y sentirá el impulso, casi incontrolable, de buscar a la otra persona, llamarla, para verla o escucharla, aún sabido las consecuencias que esto tendrá y el malestar que enfrentará posteriormente.

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Aceptación personal y salud emocional

Sería evidente pensar que, para amarnos, debemos aceptarnos incondicionalmente, sin embargo, eso pocas veces sucede, ya que, la mayoría de las veces, somos, nosotros mismos, nuestros más severos jueces y críticos. No aceptarnos, es la principal fuente de sufrimiento. La aceptación personal no es sólo un concepto, es una práctica que se desarrolla con disciplina y a través del tiempo.

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Apego al dolor

La terapia gestalt ofrece la posibilidad de aprender a abrirse a la experiencia del momento, reconocer las posibilidades que el presente me ofrece y elegir con qué quiero hacer contacto y a qué estoy dispuesto a renunciar, eligiendo en consciencia, lo que sea más beneficioso para mí y para otros y cubra de una manera más efectiva mis necesidades dentro de la situación que se vive en el momento presente, más allá de las elecciones que he hecho en el pasado por buenas o malas que éstas hayan resultado.

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