Aceptación personal y salud emocional

La aceptación incondicional de uno mismo

No aceptarse, es fuente de sufrimiento

Parece evidente que, para amarnos, primero debemos aceptarnos con nuestras fortalezas y debilidades. Sin embargo, es muy común decirnos a nosotros mismos cosas como:

  • Tengo miedo de reconocer que no sé algo cuando estoy ante un experto de un tema.
  • Me avergüenzo si me hacen bromas en relación a mi persona aunque no sea con mala intención.
  • Si fracaso en mis proyectos, no lo puedo superar y me siento muy deprimido.
  • No tolero fallar ni equivocarme pues eso me hace sentir muy mal.

Estos pensamientos son fuente de un dolor profundo, pero, si la persona que los tiene intenta rechazar este dolor o lo niega sin aceptar que es algo real, genera más dolor del necesario y se siente atrapado, detenido, paralizado. Lo más conveniente sería decir: “Sí, lo reconozco, las cosas no salieron como yo quería ni como me las había imaginado y eso me duele”.

La aceptación de uno mismo, de acuerdo a André, Ch. No es un concepto, es un modo de ser que se adquiere sólo a través de la práctica constante.

Aceptarse plenamente, una condición indispensable para sanar

Con confianza, puedo escalar cualquier montaña
Puedo escalar cualquier montaña

Para sanar psicológicamente, es necesario ser capaz de aceptar nuestras emociones, nuestros pensamientos y nuestras conductas. La aceptación de todos ellos nos proporciona, por principio, tranquilidad y nos ayuda, además, a sentirnos mejor con nosotros mismos, a fortalecer nuestra autoestima.

No aceptarnos es, definitivamente, la principal causa de sufrimiento y lo que más daña el amor por uno mismo. Lo que lastima la autoestima es el rechazo de lo que sentimos, pensamos o hacemos. La repetición constante de frases o pensamientos como:

  • Yo no puedo.
  • No lo voy a intentar porque sé que no voy a poder alcanzar el éxito
  • Si no consigo que todo salga bien, me van a rechazar, van a pensar que soy estúpido o que no tengo capacidad, que soy un fracasado y eso no lo puedo tolerar.

Y estas ideas nos llevan a conclusiones como:

  • “No soy suficiente”
  • “No soy capaz”
  • “Yo no valgo”
  • “No sirvo para nada”
  • “Soy un fracasado”
  • “No soy digno de quererme ni de que los demás me quieran”
No soy digno, no creo merecer

Esta manera de pensar lastima a la persona y su dignidad, al no considerarse merecedora, satisfecha o feliz. Todo lo contrario, mientras más se alimentan estas ideas descalificadoras se van haciendo más intensos y doloroso los sentimientos de frustración, depresión, insatisfacción, infelicidad, llegando al grado de avergonzarse el individuo de ser como es y de ser quien es.

Ante este malestar por lo que no se acepta o se rechaza de la propia persona, se recurren a las siguientes estrategias tratando de resolver el dolor que generan:

  • Se intentan sacar de la cabeza, negándolas, tratando de reprimirlas.
  • Rumiando sobre estos pensamientos sin descanso, haciéndolos cada vez más grandes, dañinos y permanentes.

En el primer caso, al intentar “no pensar en ello”, en aquello que no gusta de uno mismo, el efecto que se produce, generalmente, es el contrario. Se piensa cada vez más en esa idea aumentando, por la misma razón, el malestar emocional.

Los pensamientos obsesivos después de una acontecimiento desagradable (no haber logrado una venta, haber olvidado el

Pensamientos obsesivos de impotencia

discurso, no saber la respuesta correcta), o sobre los conceptos negativos de uno mismo o de otros (soy un estúpido, no quiero volverme a sentir así de avergonzado, es un infeliz, un egoísta, un enfermo), de la misma manera generan desestabilizad y sufrimiento y paralizan a la persona impidiéndole avanzar y actuar.

El trabajo de aceptación personal o de aceptación de los otros se debe practicar, justamente, cuando se hacen conscientes estos pensamientos automáticos que lastiman y ponen en riesgo el amor por uno mismo.

Continua leyendo sobre este tema en en el artículo:

El riesgo de no ser uno mismo

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. SEGT dice:

    pues es que que puede uno decir… nos dejas sin palabras aunque estoy aprendiendo que la gestalt es asi……

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    1. Muy buena respuesta. Yo siempre me quedo sin palabras al ver la magia y maravillas que genera la gestalt a través de la relación de las personas en el consultorio. Un saludo con afecto y mucho contacto personal.

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