Aprender a aceptar la crítica de los demás

Muchas de las cosas que nos ocurren en la vida se pueden leer de dos diferentes maneras. Si queremos verlo desde una perspectiva negativa, entonces, no sólo no cambiaremos, sino que fortaleceremos las características de personalidad o los comportamientos negativos, como una forma de defendernos de las críticas y las observaciones de otros.
Pero también podemos verlo de una manera positiva y pensar que el cambio es sencillo, siempre y cuando estemos abiertos a ver nuestros puntos obscuros y ayudarnos de las observaciones de los demás, viéndolas como retroalimentación, y no necesariamente como juicios o como críticas negativas.

Seguir leyendo

Tu voto:

Cómo salir del closet y reconocer la homosexualidad

Para salir del closet no sólo se necesita valor, se necesita coraje. El valor nos ayuda a enfrentar el miedo de decirle a los demás quien eres en realidad, pero el coraje, te hace actuar desde el corazón (coraje y corazón vienen de la misma raíz “co” y coraje significa: impetuosa decisión y esfuerzo del ánimo, valor). Actuamos desde el corazón para defender lo que somos, para sentirnos dignos y merecedores de respeto. Salir del closet se da en dos sentidos: por un lado, implica hacer una salida personal y existencial que implica reconocerse a uno mismo con su propia identidad afectivo-sexual y la segunda salida que implica salir al mundo y mostrarse de manera auténtica ante la familia, la escuela, el trabajo, la iglesia, los amigos, la sociedad en general.

Seguir leyendo

Tu voto:

Darse el permiso de sentir los sentimientos

Las emociones no son sólo algo abstracto, son energía que se materializa en nuestro interior y ocupa un espacio real. Si me congestiono con mis propios sentimientos, mi organismo no tiene lugar para nada más a menos que digiera lo  que estoy sintiendo y lo exprese hacia el exterior de diferentes maneras como llorando, gritando, riendo, empujando o golpeando.

No es suficiente reconocer las emociones y los sentimientos sólo a un nivel racional, necesitamos darnos el permiso de sentirlos y manifestarlos y de compartirlos con otros, en especial en relación con aquel o aquellos que estamos sintiendo eso que sentimos. Reconocer nuestra vulnerabilidad, nos vuelve hermosos, nos convierte en personas reales y no en objetos programados.

Seguir leyendo

Tu voto:

Creencias lógicas y creencias perturbadoras

Para poder determinar si una creencia es conveniente o no es necesario determinar los costos y los beneficios de ser una persona perfeccionista.

Es probable que la educación que los padres muy exigentes quieren dar a sus hijos, tengan la “buena intención” de hacer que éstos se esfuercen al máximo para alcanzar sus metas y lograr que superen sus limitaciones.

Sin embargo, no son conscientes de que los costos de esa exigencia son muy altos: sentimientos dolorosos por sentirse incapaces o insuficientes, frustración, inseguridad, ansiedad, angustia, desconfianza permanente de sus capacidades y que todo esto, a la larga, afecte gravemente su auto concepto.

Seguir leyendo

Tu voto:

¿Eres más sensible que el resto de la gente?

Todos podemos reconoce a aquellas personas que son en extremo sensibles, que pueden sentirse lastimadas ante la más leve mirada, ante una palabra, un tono de voz que escuchan un poco más fuerte que de costumbre o ante un “no”, por poner tan solo algunos ejemplos. En México, incluso existe una forma de llamarlas: “jarrito de Tlaquepaque”[*].

Una persona que es extremadamente sensible se pone muy ansioso o se siente lastimado ante las reacciones, las palabras o los comportamientos de los demás. Está “calibrada” en un grado superlativo ante lo que los demás dicen o hacen y, con demasiada frecuencia, se toma las cosas de manera personal sin detenerse a comprobar que es así efectivamente, o si las acciones del otro tienen que ver con algo diferente y que no significan que esté rechazando a la persona sensible.

Seguir leyendo

Tu voto:

Aceptación personal y salud emocional

Sería evidente pensar que, para amarnos, debemos aceptarnos incondicionalmente, sin embargo, eso pocas veces sucede, ya que, la mayoría de las veces, somos, nosotros mismos, nuestros más severos jueces y críticos. No aceptarnos, es la principal fuente de sufrimiento. La aceptación personal no es sólo un concepto, es una práctica que se desarrolla con disciplina y a través del tiempo.

Seguir leyendo

Tu voto: