Las emociones no son algo abstracto, son energía que se materializa en nuestro interior y ocupa un espacio real. Si nos congestionamos con nuestros sentimientos, en nuestro organismo no queda lugar para nada más a menos que digiera lo que estamos sintiendo, o lo expresemos abiertamente corriendo el riesgo de sentir dolor al hacerlo. Sin embargo, cuando nos atrevemos a decir lo que sentimos, a expresar nuestros sentimientos de miedo, enojo, tristeza, coraje, impotencia, nos sentimos instantantaneamente liberados. Hablar de lo que estamos sintiendo en realidad, sin reprimir las emociones es el primer paso para poder elaborar la experiencia que estamos enfrentando y trascenderla.
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Carta al señor Tumor Hipofisario
Cuando un evento, experiencia o enfermedad pone en riesgo nuestra integridad física o, incluso, nuestra vida, tenemos muchos sentimientos como rabia, miedo, impotencia, coraje, tristeza. Antes de tratar de entender racionalmente las cosas o, incluso, tratar de encontrarle un sentido a lo que nos está sucediendo, es importante reconocer los sentimientos «negativos» que estamos sintiendo y expresarlos de alguna manera. Esta carta escrita al tumor en mi cabeza, es una herramienta que propongo para ello.
La estabilidad emocional: Otra dimensión de la autoestima
La forma en la que reaccionamos emocionalmente ante las situaciones de la vida refleja nuestro nivel de autoestima. Si creemos que nos aceptamos y confiamos en nosotros, pero ante el menor problema nos derrumbamos emocionalmente y perdemos el equilibrio, tal vez no tengamos tan buena autoestima como imaginábamos.
El perdón, un camino hacia la libertad interior
La práctica del perdón ha sido aplicado para reducir la ira, la depresión y el estrés y el dolor. Conduce a una mayor sensación de esperanza, paz, compasión y confianza en uno mismo. Practicar el perdón conduce a relaciones saludables y mejora la salud física. También influye en nuestra actitud, que abre el corazón a la bondad, la belleza y el amor.
