La sana expresión de los sentimientos

A mi querida amiga Leo Hubard y a todas las mujeres, que como ella, saben escuchar con el corazón.

¿Qué tan importante es expresar los sentimientos ante una situación de crisis?

 En la actualidad enfrento una situación de salud que ya viví hace cuatro años. Hoy, como en aquella ocasión, esta experiencia me ha hecho experimentar miedo, vulnerabilidad, enojo e impotencia.

No es fácil enfrentarse de nuevo con un tumor de la cabeza que creí desaparecido para siempre, y que ha vuelto a crecer, aunque, si he de ser franco, nunca deje de temer que esto sucediera.

La dificultad de ser positivo en medio de la crisis

Por mucho que deseemos aprender de las experiencias y verles el lado positivo, es difícil, prácticamente imposible, lograrlo al inicio de la experiencia o estamos en medio de la crisis, enfrentándonos al problema.

Mentiría si dijera que, desde el primer momento, mi actitud fue positiva. Todo lo contrario, tanto la primera vez que me diagnosticaron el tumor, como en está, me sentí vulnerable y asustado, lloré muerto de miedo y maldije por lo que me está pasando. No me comporté como “terapeuta”, sino como un ser humano con mucho miedo de morir.

El miedo de perder lo que se ama

Los sentimientos a los que me he enfrentado en ambas ocasiones, ya lo dije, han sido de miedo, enojo, tristeza e impotencia. He pensado – tanto la primera vez como esta -, en todo aquello que puedo perder si muero y, más grave aún, en lo que tendría que enfrentar si se presentaba alguna complicación, como el riesgo de quedarme ciego.

Algo que también me hace sentir pánico es perder a mi pareja a la que amo, a mi familia y a todos mis amigos y seres queridos, o dejar de

El miedo de perder lo que más amas en la vida

trabajar como terapeuta o tallerista o no poder leer ni escribir, cuando son de las cosas que más me apasionan o dejar de viajar por el mundo.

Nada de esto resulta agradable, todo lo contrario, me generan rabia e impotencia. Por eso, cuando muchas personas tratan – desde su mejor intención, por supuesto que lo sé – de apoyarme diciéndome frases como:

“No tengas miedo, no estés triste”; “tú lo vas a superar porque eres fuerte”; “vas a ver como todo esto se soluciona y sales adelante”.

yo me siento, con frecuencia, más frágil, más asustado o deprimido. Sé que mis seres queridos me quieren ayudar, pero lo que me provocan sus palabras es mucha inseguridad, pues, mientras más escucho que no va a pasar nada malo, más temo que eso suceda.

Enfrentar los sentimientos

Cara a cara con el miedo: enfrentar la vulnerabilidad

Es probable que las personas que me lo decían, estaban tan asustadas por lo que me estaba pasando – ya que eran personas cercanas y muy queridas -, que trataban de ocultar su propio miedo para no afectarme, pero no sabían que el efecto era el contrario.

Fue hasta que una amiga, en aquella primera ocasión, me llamó por teléfono y empezó a llorar sin reprimir sus sentimientos, diciéndome que estaba muy asustada, que tenía mucho miedo de que yo me muriera, me quedara ciego o me pasara cualquier otra cosa por el estilo. Lloró sin intentar controlarse, de una manera que percibí, hasta lo más profundo, como muy auténtica.

Algo pasó en ese momento, sentí que el llanto de mi amiga me liberaba, y me puse a llorar junto con ella pudiendo expresar mi propio temor a morir. Ambos lloramos por un tiempo largo ante el teléfono, no recuerdo qué otras cosas nos dijimos, pero, lo que sí recuerdo, es que, al colgar el teléfono, yo me sentía liberado, más ligero y más tranquilo.

Incluso puedo decir que con más fuerza y seguridad para enfrentar lo que viniera. Lo que hizo mi amiga y colega fue lo que me movió a intentar hacer lo mismo con mi compañero, con quien no había hablado de esta manera tan abierta acerca de lo que estaba ocurriendo.

Un par de días antes de mi operación, lo invité a que nos sentáramos en la sala de la casa y le pedí, de una manera tranquila, que nos

Hablar con la verdad

diéramos la oportunidad de hablar de todas nuestras fantasías catastróficas. Que dijéramos, sin temor, y apoyándonos uno al otro, todo lo que temíamos de mi operación de la cabeza.

Ambos lloramos y empezamos a hablar, él también me habló de su miedo a perderme, de que me muriera o me pasara algo grave a consecuencia de la delicada intervención quirúrgica a la que me iba a enfrentar.

No concebía la idea de vivir sin mí si algo salía mal. Yo le dije cosas similares, hablé de mi miedo de perderlo ahora que por fin había encontrado el amor, de morir sin haber hecho todo lo que yo soñaba hacer en la vida.

Lloramos por más de media hora, hablamos de la manera más abierta que pudimos, nos abrazamos y, al separarnos, algo había cambiado dentro y fuera de nosotros.

Nuevamente, como en el caso de mi amiga, me sentía más tranquilo, confiado, valiente y dispuesto a enfrentar con una actitud diferente, más serena, lo que tenía que experimentar.

Amiga incondicional

En esta segunda ocasión ocurrió algo similar, al abrir los estudios y descubrir que el tumor había aparecido de nuevo, todo mi organismo se conecto con la experiencia pasada y supe lo que necesitaba con urgencia: expresar abiertamente mis sentimientos de dolor, miedo y rabia.

Sin pensarlo, me comuniqué con una amiga y colega terapeuta y le pedí que me diera contención pues me sentía muy ansioso. Ella, sin dudarlo, me recibió en su casa esa misma tarde.

Le dije lo que estaba pasando, llorando, angustiado. Ella, sin dudarlo, me ayudó a expresar todos mis sentimientos y a sentirlos, a llorar, a expresar mi enojo, pero, principalmente, a hablar de todos mis miedos y mis fantasías catastróficas.

Me apoyó para que expresara todas aquellas cosas terribles que pasaban por mi mente: la muerte, la pérdida de mi pareja, de mis amigos, de mi familia. La posibilidad de que también me tuviera que despedir de mi profesión de terapeuta. Hable de todo eso por horas sin dejar de llorar.

Un detalle curioso fue que, al llegar, mi colega y amiga me ofreció, de manera muy atenta, algo de tomar o comer y yo, sin dudarlo, le dije que no quería nada pues no sentía ningún deseo de comer.

Sin embargo, al terminar de decir todo lo que estaba sintiendo, ella me volvió a ofrecer helado y en ese momento le dije que sí, pues ahora sentía que había espacio para ello.

Las emociones son energía que ocupan un espacio en nuestro interior

Las emociones no son sólo algo abstracto, son energía que se materializa en nuestro interior y ocupa un espacio real. Si me congestiono con mis propios sentimientos, mi organismo no tiene lugar para nada más a menos que digiera lo  que estoy sintiendo, o lo vomite, como tuve que hacer en esta ocasión.

En conclusión, lo que quiero dejar bien clar0, es que, en la Gestalt y en la vida, es muy importante reconocer nuestros sentimientos y aceptarlos, pero no sólo a un nivel racional,  necesitamos sentirlos y expresarlos.

“Reconocer nuestra  vulnerabilidad nos vuelve hermosos”

Al darles una expresión, los sentimientos nos ayudan a cubrir las necesidades pendientes y a “cerrarlas” o satisfacerlas, dando paso a las nuevas necesidades del nuevo instante.

Los sentimientos y las emociones son una “infinita fuente de la información”, gracias a ellas, podemos cerrar círculos energéticos que nos permitan abrir nuevos círculos, y, de  esta manera, permitir que el flujo constante de nuestro proceso de crecimiento se desarrolle sin interrupciones.

“Una persona libre y digna, es aquella capaz de reconocer su vulnerabilidad”

Hay personas que, cuando se san cuenta de que la vulnerabilidad y la ternura son importantes se rinden y se entregan a ello, pero la mayoría nos resistimos y luchamos contra esto. Cuando dejamos de pelear contra la vulnerabilidad, recuperamos nuestra vida.

No se puede eliminar parcialmente las emociones

“La vulnerabilidad es el núcleo de la vergüenza y el miedo y de nuestra lucha por la dignidad pero también es el punto de partida de la dicha, la creatividad, la pertenencia, el amor”.

Brene Brown

El problema es que no se puede adormecer selectivamente una emoción, no se puede decir “esto es lo malo, esta es la vulnerabilidad, este es el sufrimiento, esta es la vergüenza, este es el temor, esta es la decepción, no quiero sentir esto” me voy a tomar una copa o me voy a comer un pastel para no sentir esto” . No se puede adormecer esos resentimientos sin adormecer los afectos y las emociones.

Si adormecemos la vulnerabilidad, el temor, la decepción, el sufrimiento, adormecemos también la dicha, la gratitud, la felicidad y entonces somos miserables y vamos en busca de propósito y significado y luego nos sentimos vulnerables y entonces bebemos y comemos pasteles y helado, y se convierte un ciclo peligroso. Una de las cosas acerca de la cuales tenemos que pensar es por que y como nos adormecemos y no tienen que ser adicciones solamente.

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17 Comentarios Agrega el tuyo

  1. luis pinzon dice:

    Gracias a la vida…viva la vida.Las frases hablan del ideal de una persona asertiva y/0 resiliente para quien la finalidad del vivir esta en cultivar sentimientos llenos de esperanza, fe y optimismo.En resiliencia amar nuestro cuerpo es una manera de vivir.Hay debilidad cuando perdemos la esperanza y abandonamos(crisis).
    Cuando afloran las emociones sentimos miedo y rabía tolerarlos y procesarlos permite comenzar a construir nuestras fortalezas.Yo siento que haz luchado denodadamente por tu vida y mereces vivir.Sigue enseñando.

    Viva la vida gracias a dios.

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    1. Qué hermosas palabras… un regalo para mi corazón. Gracias con el alma, Luis, gracias por comprender, por entender, por compartir. Sí, para mí, la finalidad de la vida está en lo que tú dices, en el cultivo de los sentimientos de esperanza, fe y optimismo. En amar la vida, en confiar, en enfrentar con fe las crisis, en dejar aflorar las emociones ya sean de miedo, de rabia, de alegría, de enojo, de tristeza porque todo esto ha constituido mi fortaleza. Sí, tienes toda la razón, toda la vida he sido un luchador por la vida y estoy también de acuerdo en que yo, como tú, como todo ser vivo, merece la vida, merece tener la oportunidad de aprender y de enseñar lo que ha aprendido a través de sus experiencias… estamos juntos en esto.. viva la vida… y gracias, de corazón.

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      1. Arely dice:

        Luis Fernando
        Ha pasado mucho tiempo desde que le ocurrio que el tumor volviera, y que el resultado haya sido favorable. Al compartir su experiencia aprendo la importancia de decidir la actitud ante la adversidad; que sera la fortaleza para superar la circunstancia que este afectando mi bienestar emocional y/o físico.
        Es de valientes reconocer el dolor pero además compartirlo

        Gracias

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        1. Gracias también a ti por tu comentario y solidaridad, Arely. Un beso con cariño.

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        2. Gracias, querida Arely por tus lindas palabras.

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  2. luisbpinzon@hotmail.com dice:

    Hola luis f.lamento que el tumor haya vuelto. Me sorprende y admiro tú capacidad para tratar esa situaciôn tan dolorosa… en general yo siempre siento miedo y por eso no me extraña el que sientes ahora. En rigor, reconocer miedos y rabias proporciona tranquilidad y un sentimiento de seguridad honesto conmigo mismo. Frecuentemente fortalezco mi conexión con Dios en debilidad o en fortaleza. Tú das ejemplo de esto. Mi bendiciôn y deseo que superes tû debilidad. El retardo de mi comentario se debe a que había perdido contacto con emagister. Recibe un abrazo.

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    1. Estimado Luis:
      Muchas gracias por tus palabras. Quiero decirte que yo estoy fuera de peligro. La prueba del tumor ha sido superada. Creo que, alguien que me inspira para superar las pruebas difíciles de la vida, es Victor Frankl. El dice qué, a pesar de las peores condiciones que nos ponga la vida por delante, nuestro mayor recurso es la libertad de elegir la manera en que queremos enfrentar las cosas. La desesperanza, dice Frankl, es el sufrimiento sin propósito. En la medida en que una persona no puede ver, no puede encontrar, ningún propósito en su sufrimiento, estará proclive a la desesperanza. Pero, en el momento en que pueda ver un SENTIDO en su sufrimiento, puede moldearlo en un LOGRO. Puede moldear su predicamento en una CONQUISTA en el nivel humano.
      Creo que, mi mayor motivo, es amar la vida y el contacto con las personas. Eso no lo conocía en mi adolescencia, pero, a través de los años, he aprendido que es maravilloso vivir, y, el estar cerca de la muerte, me ayuda a recordarlo y a valorar más cada minuto de mi existencia, sobre todo, dándome cuenta de que, todo lo que vivo, es una oportunidad para aprender, y para enseñar a otros.
      Siempre debemos preguntarnos ante las situaciones adversas ¿qué debo hacer con esto? y, para mí, el poder tener la posibilidad de compartirlo con otros y enseñarles que se puede y debe enfrentar con valor, es un motivo más que suficiente.
      La libertad del hombre es finita en lo biológico, lo psicológico y lo social. Pero, nuestra libertad ABSOLUTA, es la posibilidad de elegir LA ACTITUD con la que queremos enfrentar las situaciones impredecibles de la vida.
      Yo elijo enfrentarlas con fe, optimismo, esperanza, pensando que siempre encontraré algún conocimiento u oportunidad de crecimiento en lo que me ocurre y eso me permite ser un poco más humano, más sensible al dolor de los demás y me ayuda a apreciar mucho más las grandes posibilidades que me da la existencia al concederme seguir con vida.
      Te mando un fuerte abrazo y espero que sigamos en contacto siempre.
      Con cariño:
      Luis Fernando.

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  3. Liliana dice:

    Miiil gracias por compartirte, compartinos tu experiencia, tus sentimientos.

    Estas palabras y las emociones que a cada uno se nos han despertado con leerte, me conmueves y me inspiras. Te agradezco infinitamente tu existencia en este mundo, en mi mundo y en el de los demás.

    Un abrazo fuerte, a tu ser.

    Lili (otra colega del IHPG) 😉

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    1. Es un gusto, Lili, y también, una gran satisfacción por lo que me dices. Qué importante es poder transmitir a los demás cosas útiles a partir de la propia experiencia. Me ayudas a sentir que todo ha valido la pena y que voy por el camino correcto, el camino del encuentro y el contacto. Recibo tu abrazo y te mando un beso con cariño.
      Luis Fer.

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  4. SILVIA dice:

    ME SIGUEN SORPRENDIENDO TUS VIRTUDES…EN ESTA OCASIÓN TU CAPACIDAD DE SER RESILENTE ERES MARAVILLOSO LUIS FER..CUANDO A MI ME CUESTA MUCHO TRABAJO LEER ARTICULOS K PUBLICAS ACERCA DE ESTE TEMA….. DIOS ESTA CONTIGO LUIS FER TE LO GARANTIZO TE QUIERO MUCHISIMO!!!!!!

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    1. Querida amiga, no sé si seré maravilloso… simplemente un ser humano como cualquiera que tiene muchos deseos de compartir sus experiencias, de dar y de recibir. Gracias a ello, ha logrado hacer una amistad contigo a pesar de la distancia y de no haber tenido la oportunidad de conocernos (aún), en persona. Mucho tiempo, durante mi juventud, me quejé de la vida (y con la vida) de mis experiencias. Sentía que la vida, no había sido justa conmigo y que me había hecho vivir experiencias que “no me merecía”. Después, gracias a una terapeuta que me confrontó y me hizo ver que eso de preguntarse “¿Por qué a mí?” era un acto de soberbia. Ella me respondió: “¿Y por qué no?” “¿Acaso no eres un ser humano?” “¿Eres tan especial como para que a ti no te pasen las cosas que le pueden pasar a cualquiera?”; fue duro escuchar eso, pero me hizo darme cuenta de mi narcisismo, de mi egolatría. Desde entonces intenté ser más realista, después aprendí humanismo y resiliencia (en ese orden) y me di cuenta de que yo podía cambiar el sentido de esas cosas que me habían pasado y siempre había visto como eventos dolorosos (el ser homosexual, el “no haber sido querido” por mis padres, el haber sido tratado por otros con desprecio por mi Orientación, y un largo etcétera), y ver todo esto como algo que me podía ayudar, no sólo a trascender e dolor, sino a convertirse en herramientas para ser mejor persona y, aún mejor, ayudar a otros que pasaran por experiencias similares a encontrarle también un sentido parecido a lo que vivían.
      Este cambio de actitud, no sólo hizo mi vida menos dolorosa, la hizo MARAVILLOSA. Me di cuenta que, el haber tenido una orientación sexual diferente a la de mis hermanos, por ejemplo, me había obligado a ver muchas cosas de manera diferente, a no conformarme con simplemente aceptar lo que me decían, como una VERDAD ABSOLUTA, sino que yo tenía derecho a SER QUIEN ERA y a luchar por ser respetado. Descubrí que muchas personas no sólo me aceptaban y me querían, sino que podían admirarme y aprender de mí, y considerarme alguien valioso y digno por tener el valor de mostrarme sin máscaras, y con orgullo. Que yo podía aprender también de las fortalezas de otros que, antes que ello, habían tenido experiencias parecidas.
      En fin, mi querida Silvia, debe ser esa “sabiduría” que te dan la edad y las experiencias vividas. Tengo 49 años, he aprendido mucho de la vida, de lo que he vivido y de las personas con las que me he relacionado. Soy un poquito de cada persona y las personas que han entrado en contacto conmigo, son un poquito de mí.
      Todos, a fin de cuentas, somos un reflejo de todos.
      Te mando un beso con mucho cariño y un abrazo muy, muy fuerte.

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  5. Gerardo Animas dice:

    hola
    yo no te conozco en persona… no se quien eres realmente… llegue a este articulo por un link de una amiga de facebook… Elena Bouchot… quiero decirte que seas quien seas… deseo para ti que salgas victorioso de tu batalla contra todo mal.
    yo también tengo muchos miedos que no me dejan dormir.

    Dios este contigo en todo momento y cuando logres salir de todo esto cuentanos tu alegría por haber salido de esto.

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    1. Gracias, Gerardo, por tu generosidad,tus buenos deseos, tu confianza y asertividad. Tienes una gran energia ya un gran potencial para apoyar a los demas, creeme, lo percibo en tus palabras y tu mensaje y recibo con afecto lo que con tu fuerza y gran corazon, me obsequias. Te mando un fuerte abrazo hasta alla, duende te encuentres.

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  6. Leonor dice:

    Luis Fer querido. Gracias de corazón por tu dedicatoria, me conmueve. Mi agradecimiento por tu confianza y cariño. Y si, es importante tener espacios para expresar nuestras emociones, espacios para sentirlas de a poco cuando se congestionan y entorpecen la posibilidad de vivir con más consciencia y paz. Un abrazote a ti y a Axa. De nuevo…mil gracias corazón!

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    1. Querida amiga, tú me das las gracias… bien, las recibo con mucho cariño, pero no dejo de pensar todo el apoyo y soporte que tú me diste ante un momento de tanta flaqueza… y lo que más te agradezco es haberme dicho que no lo hacías desde la terapeuta, sino desde la amiga. En ese momento nuestros corazones quedaron más unidos que nunca. Me encanta eso que dices: “es importante tener espacios para abrir nuestras emociones”, porque es verdad que no siempre es que no queramos decir lo que sentimos, sino que no sabemos dónde expresarlos sin ser juzgados, sin ser criticados o, simplemente, sin ser comprendidos. Hallar a una persona (como tú, y sí, también como yo y como muchos otros de nuestros colegas, amigos, conocidos), entrenada para escuchar verdaderamente y que tenga la sensibilidad para hacerlo.
      Por eso es tan hermoso contar contigo, tenerte tan cerca… También es muy importante reconocer, como dices, que hay momentos en los que nuestras emociones se congestionan (así me sentí yo el día que estuve contigo, congestionado, ahogado, asfixiado por todo lo que sentía al mismo tiempo y no lograba, literalmente, digerir). Una vez que me ayudaste a digerir todo eso que me estaba pasando, sí, definitivamente, me sentí con más consciencia, en gran paz, cobijado y sostenido, contenido por tu cariño, y en paz.
      Con todo mi cariño, y de todo corazón…
      Tu amigo, siempre: Luis Fernando.
      Me encanta que te haya gustado tu artículo, cariño mío.

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  7. Patricia De Heredia dice:

    Fernando:

    Gracias por compartir tu experiencia de vida
    pareciera que aunque no nos conocemos físicamente
    me has permitido conocer lo más porfundo que tenemos
    los seres humanos nuestra alma..
    Nuestros sentimientos puros nuestra vulnerabilidad
    que finalmente al reconocerla nos da la fortaleza y la ligereza
    del vivir en el Aqui y Ahora..

    Que mejor manera de dar a conocer la Gestalt
    cuánd se habla de la propia experiencia..
    Me dedico a la Psicoterapia Humanista Gestalt
    del Insituto de Coyoacán aqui en México
    desde hace 20 años.
    Recibe un fuerte abrazo de otra coléga en crecimiento de vida**
    Saludos
    Patricia De Heredia.

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    1. Qué bello y qué importante lo que dices, Patricia. Gracias por valorar el que comparta mis experiencias, yo, como tú, también pienso que esas “autorevelaciones” pueden ser muy importantes cuando, con ellas, podemos ayudar a otros. Decía un supervisor mío en el Instituto (somos colegas del mismo Instituto de Gestalt en Coyoacán, ¿sabes?), bien, te decía, mi supervisor comentaba: “terapeuta que no se despeina con su paciente, no es terapeuta gestalt”.

      Se me quedó muy gravado, pues lo que esto significa, es que, si queremos tener una relación horizontal, igualitaria con nuestros pacientes y no de autoridad que simplemente dice lo que “debe ser”, tenemos que arriesgarnos junto con él, ser capaces de mostrar nuestra vulnerabilidad, no sin miedo, muchas veces, pero, casi te puedo asegurar que, siempre que he corrido ese riesgo de ser hombre, de ser humano antes que terapeuta o especialista, mis pacientes me lo han apreciado mucho y me han reconocido, explícitamente, -a veces durante el proceso, a veces al finalizar-, que es de las cosas que más les han servido, el que yo me haya mostrado de manera honesta, auténtica, sin tener que ocultarme tras la fachada de terapeuta.

      Lo mismo me pasó con Amor Díaz, (¿la conoces? es maestra del instituto), ella fue mi terapeuta por algún tiempo, y, lo que más me fascinaba, es que me compartiera de una manera totalmente franca, abierta, lo que ella había vivido y como había enfrentado las cosas.

      Yo la admiraba, y que me dijera la manera que había utilizado sus recursos, me era muy enriquecedor, no porque fuera a actuar de la misma manera que ella, pero simplemente el escucharla tan auténtica, con sus temores, dudas y riesgos, me hacía verla como un ser humano y me sentía impulsado por ello a, yo mismo, correr mis propios riesgos… en fin, aquí sigo con las autorevelaciones, Pati… pero creo que tú, como colega, me entiendes perfectamente.

      Un beso con cariño
      Luis Fernando.

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