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Bajar de peso: ¿elección personal o exigencia externa?

Álvaro me confesó que estaba enojado consigo mismo porque, por más que lo intentaba, no lograba cambiar su manera de comer y eso lo hacía sentir muy frustrado. Uno de sus objetivos de tomar terapia era resolver su problema de sobre peso y no sólo no había bajado, sino que había había subido. Lo primero que trabajé con Álvaro cuando me planteo su problema fue identificar si él veía el asunto del sobre peso como algo que: debía hacer, tenía que hacer, necesitaba hacer, quería hacer o elegía hacerlo. Todas estas formas de plantearlo esconden diferentes motivaciones, unas que nos ayudan y nos motivan y otras que nos bloquean y nos hacen rebelarnos como una forma de autoprotección para evitar hacer algo que, tal vez, no estemos eligiendo libremente, sino por complacer las expectativas, deseos y exigencias de los otros. De ahí la importancia de descubrir qué hay detrás de cada una de esas formas para comprender el por qué de nuestros bloqueos y elegir libremente si en verdad queremos hacer algo porque tenemos la necesidad personal de hacerlo o tan sólo por pecar de obedientes. La primera, nos ayudará a alcanzar la meta, la segunda nos hará generar, desde nuestra sabiduría interior, una fuerte resistencia que nos confundirá y nos hará sentir frustrados si no logramos entender lo que nuestro organismo está haciendo para protegernos de hacer algo que en realidad no estamos seguros de si queremos hacerlo.

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Y un día por fin comprendí

Un día comprendí que los sentimientos y las emociones no son malos ni hay que temerles, todo lo contrario, son nuestros aliados y una fuente de información que nos avisan cuando algo está mal en nosotros o en nuestras relaciones. Los prejuicios hacia los sentimientos, son invento del hombre que teme reconocerse como un ser vulnerable. Comprendí también que la vulnerabilidad no era un defecto, que no tenía que ocultarla pues es la llave para liberarse de las máscaras y de la creencia de que hay algo vergonzoso en ser yo mismo… es hermoso ser auténtico, con mis fortalezas y mis debilidades. Ser y reconocerme ante otros vulnerable, me hace hermoso.

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¿Son las experiencias de vida, producto de la buena o mala suerte?

Calificar las experiencias de la vida como buenas o malas, o como producto de la buena suerte o de la mala suerte, es una manera simplista y limitativa de ver las cosas. En realidad, no existen experiencias buenas o malas, absolutamente todas nuestras vivencias, por placenteras o dolorosas que sean, nos ofrecen posibilidades para crecer, para tomar consciencia de todo lo que tenemos, de nuestros recursos y de nuestras riquezas. La clave está, en el fondo, en saber encontrar el sentido de dichas experiencias, de tal manera que nos abran las puertas y nos ayuden a trascender tal y como lo promueve la resiliencia. Un ser resiliente, es aquel que no sólo trasciende el dolor, sino que crece a través de él y se fortalece convirtiéndose en una persona más sabia, plena y feliz.

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El consultorio de la web: Reencuentro de un padre con su hijo adolescente

Cuando la vida nos pone en situaciones complicadas, como en el caso de este padre que se ve obligado a hacerse cargo de su hijo adolescente, puede sentirse mucha ansiedad e inseguridad, por no considerarse capaz de enfrentar el nuevo reto que, por otra parte, no se ha elegido voluntariamente. En eso casos, es importante reconocer que, por mucho que no queramos aceptar lo que se nos presenta, si no tenemos más elección que aceptar o, finalmente estamos dispuestos a correr el riesgo, siempre se trata de una oportunidad para nuestro crecimiento y superación. Tal vez, si la crisis no se presentara por sí misma, nunca nos atreveríamos a vivir ciertas cosas y eso nos quitaría posibilidades para ser mejores seres humanos.

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