Diferencia entre la conducta asertiva y la sumisa

Gestalt Sin FronterasInteligencia asertiva es la capacidad para comunicarse, expresar ideas, opiniones, puntos de vista y sentimientos de una manera clara, precisa y desenvuelta y sin atropellar a los demás.

La asertividad es un concepto que nació los Estados Unidos a finales de los 60 y principios de los 70, como una herramienta de autoayuda en la comunicación. En un principio la asertividad puso el énfasis en los derechos personales, enseñando a poner límites, a saber decir que no y a hacer personas seguras y a autoafirmativas.

La asertividad estaba centrada en la defensa de los derechos personales, pero alejada de la consideración del otro y de sus derechos afectivos, produciéndose muchas veces roces en la comunicación cotidiana. Lange y Jakuwosky introdujeron el factor respeto frente al otro en la asertividad, además de la deferencia y la consideración por el otro, volviéndola así más humanizada.

El objetivo de la asertividad es estar en paz y alcanzar una mejor

convivencia con uno mismo y con los demás.

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Entre la sumisión y la agresividad está la asertividad.La asertividad: un punto de equilibrio

Para lograr el justo equilibrio entre la sumisión y agresividad hay que aprender a utilizar la conducta asertiva, acostumbrándonos a decir lo que sentimos y pensamos en el momento adecuado, con las palabras apropiadas y sin aprovecharnos de los demás.

Las asertividad es una forma de comunicación que permite expresar pensamientos, sentimientos y opiniones en el momento oportuno, de manera auténtica, considerando los derechos de uno y de los demás.

La asertividad nos permite expresar deseos y sentimientos placenteros o displacenteros, de una forma directa, sin negar o menospreciar los derechos de los otros ni sentir inhibición o ansiedad.

Ser asertivo implica saber distinguir entre asertividad, agresión y sumisión.

Gestalt Sin Fronteras¿Qué implicaciones tiene ser una persona asertiva?

Ser asertivo implica identificar las ocasiones en que la expresión personal es importante y adecuada. Implica también aprender a defenderse sin agredir ni ser pasivo frente a conductas de otros que consideramos poco cooperadoras, inapropiadas o poco razonables.

Ser asertivos es estar conscientes de que tenemos derechos y debemos respetarlos, para no dejarnos avasallar como seres humanos.

Ser asertivos nos ayuda a fortalecer dos pilares de la personalidad:

  1. El autorrespeto, aumentando nuestra confianza y seguridad.
  2. El mejoramiento de las relaciones interpersonales, generando mayor aceptación y respeto por parte de los demás.

Los introyectos (ideas o creencias que se quedan adheridas a la mente como mandatos o verdades absolutas) adquiridos desde la infancia – en la familia, la escuela, la iglesia, los medios de comunicación – , son los que dictan la forma en que debemos ser de acuerdo a las ideas de terceros,  inhibiendo nuestra libertad de ser como realmente somos y de comunicarnos de manera honesta, auténtica, coherente, firme pero respetuosa, en una palabra asertiva.

Ser asertivo implica el valor de renunciar al anhelo de caer bien siempre y de complacer a todo el mundo.

Gestalt Sin FronterasAsertividad: encontrar el punto de equilibrio entre la pasividad y la agresividad.

En uno de los extremos de la asertividad está la conducta sumisa y del otro, la conducta agresiva. La asertividad sería toda la escala que está en medio de ambas pudiendo ir en menor o mayor grado de un extremo al otro dependiendo de la intensidad que se requiera en cada circunstancia en particular.

Puede ser todo un reto encontrar un punto exacto de equilibrio que se requiere de asertividad en cada situación, pero es justo lo que se debemos pretender, encontrar el nivel de asertividad en el que nos sintamos respetados y que respetemos al otro. No hay reglas o recetas que nos indiquen como lograrlo aunque sí se cuenten con algunas herramientas. El éxito también dependerá de la capacidad de uno para expresarse libre y asertivamente, como de la capacidad del otro para aceptar y respetar la comunicación clara, abierta, honesta y asertiva, pudiendo respetar nuestros límites. 

A veces basta con un “No, gracias, no me interesa…” Para que la persona que hace la petición comprenda y no insista, pero en otros momentos, la persona no se dará por vencida e insistirá en su petición  tratando, consciente o inconscientemente, de lograr su objetivo a través del uso de herramientas para  chantajear o manipular. En dichos casos, el tono y firmeza del asertivo tendrán que aumentar tanto como sea necesario, sin llegar nunca a la agresividad, pero tampoco replegándose a la conducta sumisa, lo cuál implica mucha práctica, paciencia y confianza personal hasta poder alcanzar el nivel necesario para hacernos escuchar y respetar en cada ocasión que sea necesario hacer oír nuestra voz y nuestro deseo. 

Gestalt Sin FronterasLa conducta sumisa

La persona sumisa respeta los derechos de los demás pero no los propios. No sabe poner límites apropiados permitiendo, con frecuencia, que le falten el respeto. Los sumisos suelen evitar expresar críticas o dar sus puntos de vista por temor o inhibición, o por no querer parecer conflictivos o poco gratos. En el fondo, buscan aprobación y cariño, sin darse cuenta, guardan la frustración de no poder expresar lo que quieren, ni de cómo se sienten.

La represión de sus sentimientos y pensamientos puede llegar a tal punto que se terminen enfermando física o emocionalmente pudiendo llegar a la depresión por causa de ese silencio autoimpuesto, la mayoría de las veces, debido al miedo de sentirse rechazados o juzgados.

 La conducta pendular (De la sumisión a la agresividad). 

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Brinco de la conducta pasiva a la agreLa conducta péndulo

Los sumisos, con el tiempo, si no se han enfermado a raíz de la evasión o represión de sus sentimientos terminan siendo agresivos y explosivos. Esto es completamente natural, pues se van llenando de tanto malestar y tanta rabia de tener que callarse todo, que llega el momento en que ya no pueden contener la presión interna y estallan. A esto se le conoce como conducta péndulo o pendular que consiste precisamente en eso ir de un extremo al otro, de la sumisión a la conducta agresiva.

A diferencia de la persona asertiva que sabe identificar cuando lo que más conviene es no hablar porque considera que no es oportuno o que no tiene caso, explota sin importarle cuan aniquilador puede ser con el otro. El asertivo es consiente que, el hecho de decir las cosas con claridad y firmeza, no significa lastimar o ser violento, sin embargo, el sumiso no es capaz de detenerse a considerar ese aspecto, está tan molesto que lo que quiere es lastimar a la otra persona para hacerlo pagar por toda la ira reprimida y acumulada por mucho tiempo.

La conducta péndulo está definida por el paso desde la sumisión a la agresividad saltándose el término medio de la asertividad.

conducta pendularOtro factor de la conducta péndulo es que muchas veces quien paga “los platos rotos” no es la persona quien le generó el enojo, sino con un tercero quien, sin causa – o por un motivo insignificante – es víctima de una agresión desproporcionada.

Ejemplos de la conducta péndulo son cuando un individuo deja que se metan en la fila y se calla, cuando no reclama por un mal servicio o cuando recibe malos tratos en el trabajo y no se atreve a decir nada tragándose su rabia. Basta con que esa persona después de estas situaciones incómodas o humillantes viva una situación gatillo como que se tropiece con alguien, se le cierre alguien con el auto o se cruce un peatón, para que se active toda su agresividad y violencia, transformándose así en un sujeto temerario para los demás. Tuvo de esta manera una oscilación pendular: de un extremo al otro.

Sólo en algunos casos, la conducta péndulo puede ir en la dirección contraria: de la agresividad a la sumisión. Esto puede ocurrir por la repetición de sanciones sociales que recibe una persona al comportarse agresivamente.

Si te gustó este artículo, te recomiendo que leas el libro: Inteligencia Asertiva, que es la fuente que hemos consultado para escribirlo. La autora del libro es Javiera de la Plaza. La editorial es V & R y fue editado en Buenos Aires, Argentina. 

La práctica también es muy importante, por lo tanto, te sugiero que me pidas informes sobre los cursos de Asertividad y Comunicación no Violenta que imparto periódicamente en la Ciudad de México de manera vivencial.  

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