Los riesgos de ser perfeccionista

En nuestra sociedad, el ser perfeccionista es visto como una cualidad, algo que todos deberíamos pretender ser si de verdad queremos alcanzar el éxito. Sin embargo, la realidad es muy distinta, como seres humanos, no somos perfectos ni podemos alcanzar la perfección en todo lo que hacemos. Siempre cometeremos errores y, si no somos capaces de aceptarlos maduramente, aprender de ellos, utilizarlos como oportunidad, y, en vez de ello, nos juzgamos, nos criticamos, nos regañamos y nos presionamos constantemente para evitar volver a equivocarnos, estamos lastimando nuestro ser de manera integral, es decir, a nivel físico, emocional, social, espiritual.
No se trata de ser demasiado auto complaciente, poco comprometido, responsable o indisciplinado. Lo que debemos hacer es ser realistas, tolerantes, comprensivos, amables con nosotros mismos. Qué bueno que intentemos hacer las cosas bien, incluso, lo mejor que podamos, pero, si en alguna ocasión no tenemos toda la energía o los recursos para lograrlos o si llegamos, en ocasiones, a equivocarnos y a tener errores, de nada sirve maltratarnos. Lo mejor es aprender de ello para hacerlo mejor en subsiguientes ocasiones.
No olvidemos que somos seres en proceso, que nos estamos construyendo y creando día con día. Nuestro aprendizaje se da en la experiencia cotidiana, a base de prueba y error, no sólo a partir de los aciertos sino también de los fracasos. Ya lo han dicho de muchas maneras los hombres de mayor éxito en la historia en base a su propia experiencia personal.

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Mi reconocimiento a todas las mujeres del mundo

Me emociona cuando una mujer que llega a consulta llena de dudas y temores, no siendo capaz de enfrentar su existencia sin la presencia de otro a su lado, después de un tiempo en el que la acompaño a ser consciente de sí misma y a utilizar sus recursos y sus capacidades, logra recuperar su fuerza, su seguridad, su confianza, su dignidad como persona y, a la vez, sentirse capaz de alcanzar cualquier cosa que se proponga.

Fui testigo toda mi vida del dolor y el sacrificio de las mujeres de casa. Fui testigo también de de su valentía y de la renuncia de muchos de sus sueños por amor a otros, por ayudar a los que amaban a lograr sus metas, aún por encima de las de ellas… Por eso hoy, me toca a mí ser su fuerza y su apoyo en el camino de regreso hacia su luz interior.

Ella camina silenciosamente, pero, bajo ese aspecto tranquilo, es todo furia, pura energia eléctrica. La mujer común es tan común como una tormenta. Judy Grahn

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La terapia gestalt no es cosa de niños

Efectivamente, la terapia gestalt no es cosa sólo niños, es también asunto de adolescentes, mujeres y, por supuesto, para hombres. Hombres lo suficientemente fuertes para enfrentarse a sus sentimientos, sus necesidades, sus deseos, en pocas palabras, a su vulnerabilidad.

Todo ser humano es vulnerable, aunque se niegue a reconocerlo o enfrentarlo, pero alguien inteligente y con valor y coraje, no es aquel que se engaña diciendo “yo solo puedo” “no necesito de nadie más para enfrentar mis problemas ni para salir adelante en mi vida”, sino aquel que no rehuye sus miedos, que los enfrenta cara a cara, que se atreve a pedir apoyo para conocerse y reconocerse de una manera más real.

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Primero vinieron por otros

“Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada”.
Este poema es muy conocido. Lo escribió Martin Niemoller, un pastor alemán encarcelado de 1937 a 1945 por el gobierno de Hitler.

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La dignidad de una mujer

Las personas dignas, son aquellas que se saben merecedoras y con el derecho de ser ellas mismas, de ser amadas, aceptadas, apreciadas, reconocidas, con el derecho a pertenecer y estar en conexión con los demás sin tener que ocultar sus verdaderos sentimientos, ideas, creencias, preferencias, errores o defectos. Una persona digna es aquella que tiene el coraje de mostrar su vulnerabilidad como ser humano y que no intenta aparentar ser lo que no es.

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