Sólo por hoy, juguemos.

Jugamos a que hoy es el último día del año…
O, más simple aún, que hoy es el último día de nuestra vida, el único día, y que y que todos somos capaces de amábamos, de comprendernos y respetarnos como iguales.
Juguemos a soñar que podemos – ¡por fin! – dejar de juzgarnos, criticarnos y descalificarnos unos a otros para vivir libremente en la diferencia, enriqueciéndonos y apoyándonos mutuamente.
Juguemos a que, sólo por hoy, el último día, el único día, somos capaces de poner el corazón por delante, desbordado de amor y compasión por todos los seres del universo.

Seguir leyendo

Tu voto:

éxito_a través_confianza_personal_gestalt_terapia_domínguez

Aprender a confiar en uno mismo

La confianza se construye a través de la capacidad de tener coraje y valentía para ofrecer al ambiente lo que somos y lo que tenemos para dar. Podemos dar amor si somos capaces de amarnos, podemos apoyar si antes hemos sido capaces de construir el auto-apoyo.

No sólo podemos, incluso debemos poner al servicio de los demás los dones que la vida nos dio. Para poder encontrar el verdadero sentido o propósito de nuestra vida, es necesario aprender a reconocer nuestras fortalezas y ponerlas al servicio de otros, esa es una excelente manera de construir la felicidad.

Seguir leyendo

Tu voto:

Aprender a dar y a recibir agradecimientos y reconocimientos

A veces por modestia o por falso pudor o por supuesta educación, nos sentimos incómodos cuando recibimos un cumplido. Como si fuera “algo malo” el que otros nos agradecieran por algo que hemos dado o que hemos hecho por los demás. Por lo tanto, nos sentimos incómodos y tratamos de evadirlo de diferentes maneras: minimizando, rechazando, evadiendo, desviando, desvirtuando.

Seguir leyendo

Tu voto:

Quién te hace sufrir

«¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida?.

¿Tus padres? ¿Tu pareja? ¿Un antiguo amor? ¿Tu suegra? ¿Tu jefe? ¿Tus hijos?

Podrías armar toda una lista de sospechosos o culpables.

Probablemente sea lo más fácil. De hecho sólo es cuestión de pensar un poco e ir nombrando a todas aquellas personas que no te han dado lo que te mereces, te han tratado mal o simplemente se han ido de tu vida, dejándote un profundo dolor que hasta el día de hoy no entiendes.

Pero ¿sabes? No necesitas buscar nombres. La respuesta es más sencilla de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz.

Nadie tiene la capacidad al menos que tú le permitas, le abras la puerta y le entregues el control de tu vida.

Seguir leyendo

Tu voto:

Cómo salir del closet y reconocer la homosexualidad

Para salir del closet no sólo se necesita valor, se necesita coraje. El valor nos ayuda a enfrentar el miedo de decirle a los demás quien eres en realidad, pero el coraje, te hace actuar desde el corazón (coraje y corazón vienen de la misma raíz “co” y coraje significa: impetuosa decisión y esfuerzo del ánimo, valor). Actuamos desde el corazón para defender lo que somos, para sentirnos dignos y merecedores de respeto. Salir del closet se da en dos sentidos: por un lado, implica hacer una salida personal y existencial que implica reconocerse a uno mismo con su propia identidad afectivo-sexual y la segunda salida que implica salir al mundo y mostrarse de manera auténtica ante la familia, la escuela, el trabajo, la iglesia, los amigos, la sociedad en general.

Seguir leyendo

Tu voto:

Los límites como punto de encuentro con los otros

Existen límites que nos ayudan a crecer y otros que limitan nuestro desarrollo. Si no sabemos decir NO, porque no toleramos el sentimiento de culpa, estaremos pasando por encima de nosotros y acumulando resentimientos hacia los otros.
Si, por el contrario, los límites tienen que ver con no sentirnos capaces o con el derecho de alcanzar nuestras metas, estamos ante límites negativos, construidos en nuestro pensamiento, que nos impiden alcanzar lo que deseamos.
Los individuos se cuestionan sobre cuándo se debe poner límites y cuándo se deben reducir o eliminar – por ejemplo, aquellos los límites mentales-, que nos impiden alcanzar algún objetivo importante en nuestra vida, que nos hacen pensar que no podemos, que no somos capaces o que no nos merecemos eso que deseamos.
O, por el contrario, cuando debe decir «No» a aquellos que tratan de detenerlo, manipularlo, controlarlo o imponerle obligaciones o acciones que en realidad no le corresponden cumplir. Las personas sienten miedo de que, si dicen «no quiero»; «no me corresponde»; «no me interesa»; «No puedo», esté ante una situación incómoda, de crisis o de riesgo, donde pueden llegar a estar en juego muchas cosas: la relación con un amigo o con la pareja, el trabajo, la «tranquilidad» familiar, sin embargo, si por evitar tener un conflicto con otros, se pasa por encima de uno mismo, los resultados pueden ser aún, mucho más negativos y perjudiciales que si se hubiera enfrentado, simplemente, un NO QUIERO, NO DESEO, NO ME CORRESPONDE, NO PUEDO.
Hay que ser sumamente cuidadosos al momento de decidir poner un límite o no hacerlo, pues de eso, pueden depender muchas cosas.

Seguir leyendo

Tu voto:

1 2 3