¿Por qué a mí?

Vida, todo me debes, vida, nada me das, vida, no estamos en paz.

terapia_gestalt¿Por qué a mí? ¿Por qué me tuvo que pasar esto a mí? Son típicas expresiones que se escuchan en el consultorio terapéutico y en la vida en general.

Muchas personas consideran injusto el que la vida no les dé lo que desean en el momento y de la forma que quieren. Y lo que es aún más frustrante: que les quite lo que ya han alcanzado o les enfrente a  pruebas dolorosas como pérdidas, enfermedades, eventos desagradables, desilusiones y fracasos.

Pero, si la vida pudiera responderle a quien hace esa pregunta le diría:

¿Y por qué no? ¿Qué acaso no eres un ser humano común y corriente como todos los demás? ¿Qué te hace a ti diferente como para que no tengas que enfrentar todo tipo de experiencias?

Tal parece que, cuando formulamos la pregunta ¿por qué a mí? nos estuviéramos colocando en un lugar privilegiado, sintiéndonos mejor que los otros, más buenos, con más derechos, como seres especiales… como si le dijéramos a la vida:

¿Si he hecho todo lo que me has pedido, si he sido bueno y obediente, no sería justo que me trataras de una manera especial, diferente a la forma en que tratas a todos los demás?

Y a este reclamo la vida responde algo como:

-Esa no es razón para que no tengas que vivir las experiencias que te toca vivir, seansoledad_terapia_gestalt buenas o malas. Yo soy así, una mezcla de dolor y de placer, de experiencias agradables y desagradables, y a ti te toca decidir, libremente, cómo quieres vivirlas y qué significado les quieres dar: como un motivo para convertirte en víctima y lamentarte por lo que te tocó vivir, o como una persona madura capaz de decir ¿qué puedo aprender de esto que me tocó experimentar?

Por más especial que alguien crea que es y por mucho que piense que, a causa de lo que ha sufrido, la vida está en deuda con ella, está dejando de ver que, todas las personas, sin excepción, tienen que enfrentar los que les toca, ya sean experiencias satisfactorias como dolorosas.

Por duro y frustrante que resulte, la vida no está en deuda con nadie, por más terrible que haya sido lo que le tocó vivir.

De principio a fin, todos tenemos que enfrentar la existencia de manera íntegra y, lo más sabio sería vivir tan intensamente el dolor como el placer, reconociendo que siempre, en todo evento que vivamos, existe siempre un lado bueno y otro no tan bueno, uno agradable y otro desagradable, con ganancias placenteras y con pérdidas dolorosas.

terapia_gestaltEl día que podemos aceptar y reconocer que la vida no nos debe nada y que necesitamos seguir enfrentando con valor, todo tipo experiencias, ya sean de  dolor o de placer, más maduros y realistas seremos.

No seguiremos lamentándonos de nuestra suerte, sino que, por el contrario, agradeceremos a la vida que sea la eterna maestra, la que siempre nos da la oportunidad de aprender incluso del dolor y de hacernos más fuertes a través de éste.

 Pero sí seguimos reclamándole a la vida por hacernos vivir experiencias displacenteras,

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seguiremos siendo, eternamente, seres atrapados en una actitud infantil, inmadura, negados a crecer y a enfrentar con coraje, confianza y determinación, aquello que nos toque enfrentar.

Un paciente que se lamenta actualmente por no poder encontrar un trabajo a su nivel, me comentaba que, en días recientes, vivió una experiencia que le ayudó a cambiar su punto de vista en relación a que la vida era injusta con él.

Me compartió que como acompañó a un amigo en la pérdida de su madre que había dado todo por él y por sus hermanos. Al comparar su experiencia, con la de su amigo, se dio cuenta que lo suyo no era tan importante al lado del dolor que sufría su amigo al enfrentar la pérdida de su madre. Pudo relativizarlo y darse cuenta cómo lo estaba sobredimensionando. Pudo, gracias al hecho de tomar consciencia de una cosa y de otra, relativizar lo que está viviendo, aquello que calificaba como lo peor que le pudiera pasar a alguien.

Mi paciente se hizo consciente de que a pesar de lo vulnerable y débil que se sentía por su situación laboral, era capaz de sentirse fuerte para su amigo y capaz de  acompañarlo y apoyarlo.

terapia_gestalt_ansiedadEso es lo que ocurre cuando nos comparamos con los otros, si nuestro punto de comparación es con alguien que está mejor que nosotros, nos vivimos en desventaja, y le reclamamos a la vida la suerte de quien tiene más que nosotros.

Pero, si nos comparamos con alguien que se enfrenta a algo más difícil y doloroso, tenemos la oportunidad de descubrir que lo que estamos viviendo no es como lo estamos queriendo ver y nos sentiremos más fuertes y más capaces de enfrentarlo.

Por eso, nuestra realidad puede ser muy diferente si aprendemos a mirarla con estos lentes:

  • Todo es relativo, por lo tanto, si comparamos nuestra situación con la de otros, siempre descubriremos a unos que están en mejores o peores circunstancias.
  • Que la vida no es sólo experiencias placenteras, que el dolor y la pérdida son también parte de lo mismo que tenemos que enfrentar.
  • Que el dolor es algo inevitable y que podemos aprender mucho de él, y que lo que nos podemos evitar es el sufrimiento de tratar de eludirlo.
  • Que toda experiencia positiva o agradable tiene también su lado negativo y sus pérdidas y que, de la misma manera, toda experiencia negativa o dolorosa, ofrece nuevas ganancias y oportunidades, por difícil que sea descubrirlo.
  • Que no podemos cambiar la realidad externa, pero nunca perderemos la libertad última de elegir con qué actitud queremos vivir dicha realidad: como víctimas que se relamen sus heridas o como personas maduras que deciden aprender y crecer a través de ellas.
  • Que en lugar de enfocarnos en reprocharle a la vida por el dolor que nos depara, podemos aprender a agradecerle por esas oportunidades para ser mejores personas.

Tal vez, si aprendemos a cambiar el foco, podremos decir entonces, como el poeta:

Vida, nada de debo…

Vida, nada me debes…

Vida, estamos en paz.

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10 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Pily dice:

    Luis, siempre leyendo tus artículos me identifico en momento y sentimiento, gracias de nuevo

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    1. Al contrario, Pily, muchas gracias a ti por leerme y comentarme. Un abrazo.

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  2. Mary Nieves dice:

    Luis…
    Hola de nuevo, sabes? yo como muchas personas he vivido situaciones muy duras, y si me siento bien conmigo misma porque nunca me pregunte por qué a mi??, porque tal como lo dices la respuesta es un y por qué no??….lo que si me he cuestionado es para qué? cual es el fin de esas cosas que he pasado…he realmente logrado aprender algo?? seguirán pasando cosas que me duelan hasta que aprenda una lección? que hay ahí, que no he querido o podido ver??…agradezco mucho lo que nos compartes, y que nos hagas reflexionar….te mando un gran abrazo =)

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    1. Gracias, mi querida Nieves. Estoy de acuerdo contigo en que, lo más importante, es preguntarse para qué está pasando esto. Y es verdad, cuando uno enfrenta pruebas de manera reiterada, es como si la vida nos dijera: Querida, creo que aún no has entendido el mensaje, tal vez esta experiencia te sirva para que logres comprender lo que necesitas aprender.
      Si la vida no nos pusiera esas experiencias, a veces duras, seguramente nosotros, acostumbrados a la comodidad y la inmovilidad, no nos pondríamos en acción. Siempre lo he pensado, la vida es la maestra más sabia que tenemos, y podemos aprender mucho, todo lo que necesitamos, a través de ella… no preguntándonos ¿por qué a mí?, sino, ¿para qué estoy enfrentando esto? ¿Qué de bueno puedo sacar de ello?, ¿Cuál es el significado positivo que le puedo dar en mi vida? ¿Qué puedo aprender? ¿Cómo puedo crecer con esta experiencia?
      Sería muy conveniente si aprendiéramos a juzgar las experiencias como buenas o malas, a describirlas y vivirlas, simplemente, como experiencias de vida que nos ofrecen una oportunidad para aprender o crecer, sin importar si son dolorosas o placenteras.
      Te mando otro beso con mucho cariño.

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  3. Elena Cruz dice:

    Hola Luis Fernando, es cierto que la vida es la gran Maestra, sin embargo tambien se requiere en esos momentos poco fáciles de otros maestros con cartas de camino, que nos ayuden a trazar la ruta, para salier mas fuertes y con aprendizaje. Gracias por ser y estar con tus articulos presente para mi y para muchos.

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    1. Gracias, Elena, te agradezco tu comentario tan breve y profundo a la vez. Yo soy un afortunado de que la vida me de la oportunidad (dentro de sus enseñanzas), de ser un compañero de viaje. Tuve tantos maestros en mi camino durante la juventud y la madurez, que lo justo, para comenzar y agradecer por ese privilegio, es que yo hiciera lo propio con otros. La vida es una rueda, no cabe duda, recibimos, damos, recibimos, damos. Qué sabia, generosa, compasiva y amorosa es la vida, lamentablemente, muchos no lo descubren a tiempo.

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  4. ANDREA CARLOTA GARCIA ROJAS CONTRERAS dice:

    Siempre dirè que por algo vivimos situaciones dificiles nada es por casualidad.
    Todo sirve para modificar nuestra manera de conducirnos en la vida y para saber que somos tan vulnerables como cualquiera.
    Pasamos toda nuestra existencia aprendiendo de la misma vida.
    Un saludo cariñoso …. seguimos aprendiendo… YO NEOS.

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    1. Andrea, (Neos, de cariño), como siempre, me encanta y te agradezco que te tomes el tiempo de dejar tu respuesta. Yo sé que, si alguien no es como los que menciono en el artículo, eres tú. Jamás oigo que te cuestiones ¿por qué a ti te pasan las cosas? creo que eres una mujer sabia, que reconoce a lo largo de sus más de 70 años, que la vida es muy sabia, y nunca nos hace vivir una prueba si no está segura de que nos servirá para algo… todo sirve para algo, siempre, no importa nuestra edad, nuestro género, nuestra nacionalidad, nuestra condición social ni nuestro nivel académico. De ahí la sabia frase de: “lo he aprendido en la escuela de la vida”. Creo que tú ya vas más allá del doctorado con todo lo que has vivido, desde la muerte de tu hermano, tus padres, tu marido, la experiencia de un hijo gay, de una nuera y un yerno, de una nieta, de accidentes y operaciones, de… bueno, tú sabes mejor que nadie a pesar de todo lo que has vivido, siempre has aprendido y siempre te has dado a los otros y nos has enseñado a partir de lo que tú aprendiste.
      Por todo eso, mi más profundo agradecimiento. Eres una maestra de vida, para mí, para tus hijos y para mucha, muchísima gente.
      Muchas besos a ti…. Neos.

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  5. Lulú J. dice:

    auch! ahora si Fer, diste en el punto. Qué difícil tarea la de ver con otros ojos las situaciones en las que nos pone la vida…

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    1. Pues sí, pero la realidad es que eso nos ocurre todos los días. Si nos aferramos a que todo tiene que salir como queremos (yo soy experto en ello, por eso puedo reconocer muy bien a otros que lo hacen), nos ponemos ansiosos, preocupados, nos frustramos y nos generamos sufrimiento inútil. Si nos detenemos a analizar y a reflexionar, puede ser un poco difícil, pero resulta muy productivo, pues siempre podemos encontrar algún sentido de aquello que estamos viviendo, que nos pueda ayudar a sentirnos un poco mejor (o por lo menos, un poco menos mal). Algunas de esas cuestiones que nos pueden ayudar a ver la ventaja de lo que estamos padeciendo son:
      ¿es algo que me ayuda a crecer?
      ¿Es algo que me hace más fuerte?
      ¿Es algo que me enseña y me ayuda a tener más herramientas para enfrentar otras situaciones en mi vida?
      ¿Es algo que me fortalece y me ayuda a ser un apoyo para otros?
      ¿Es algo que me ayuda a ser más consciente de mí y de mi mundo?
      ¿De qué manera esto que me está pasando me puede ayudar a encontrar la manera de mejorar y a ser mejor persona?
      Pero si sólo actuamos de manera irracional, automática, reactiva o impulsiva, sin ese momento para evaluar y reflexionar, lo más seguro es que terminemos haciendo lo que hace la mayoría, quejándonos, lamentándonos, viendo todo negativamente, y diciéndole a la vida: ¿Por qué a mí? es decir, permaneciendo cómodamente en el papel de víctimas, como niños indefensos que se niegan a asumir la responsabilidad de sus vidas y de ver los recursos con los que contamos para enfrentar las situaciones de la vida.
      ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién sabe! tal vez en el momento en el que lo estamos viviendo no lo sepamos y sólo sintamos el dolor, pero, al tiempo, si abrimos los ojos, seremos capaces de reconocer toda la fuerza y todas las posibilidades que ese hecho doloroso nos dio para crecer y ser mejores.
      Ups!! como verás, no se me quita lo rollero.

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