Autoestima alta no significa, necesariamente una sana autoestima

sentirse con derecho a ser

Cuando hablamos de autoestima, nos referimos, de acuerdo al psiquiatra Christophe André, a varias dimensiones. Una de estas dimensiones es cuando nos referimos a la autoestima alta o baja, es decir, la altura de la autoestima. La autoestima alta es cuando nos sentimos seguros de nosotros mismos y con la capacidad de decir lo que pensamos, expresar nuestros sentimientos y actuar confiando en nosotros mismos. Alta autoestima también es la capacidad para no derrumbarnos ante los problemas, los conflictos y los fracasos y sentirnos con las herramientas personales necesarias para enfrentar las situaciones difíciles, sin juzgarnos o agredirnos a nosotros mismos si las cosas no salen como lo queríamos.

Por la otra parte, una baja autoestima es cuando no confiamos en nosotros mismos, ni nos respetamos como

no sentirse merecedor

personas. Es una tendencia a desvalorizarse o descalificar a la propia persona sintiéndose menos que los demás. También implica derrumbarse ante los problemas y sentirse incapaz de enfrentar un conflicto, reponerse de una dificultad, superar una pérdida. Cuando padecemos de baja autoestima nos descalificamos, nos juzgamos, nos herimos pensando de manera negativa sobre nosotros mismos y no logramos ser compasivos hacia nuestra propia persona.

Sin embargo, no basta con tener una alta autoestima para sentirse bien, es necesario construir una autoestima sana, una buena autoestima. De lo contrario, podríamos buscar a toda costa tener una autoestima alta sin importarnos pasar por encima de otros o incluso de nosotros mismos al sentirnos ansiosos, estresados por estar presionándonos todo el tiempo por tener o que los demás tengan una buena imagen de nuestra persona.

Sana autoestima no significa estar siempre bien

En ocasiones, es mejor tener una autoestima moderada, pero que podamos manejarla con serenidad, una autoestima que nos haga sentirnos tranquilos y contentos. Pues, el hecho de perseguir tener una alta autoestima nos podría llevar al punto de ser inflexibles o, como mencioné antes, autoexigentes con nosotros mismos.

Es imposible querer tener en todo momento una autoestima alta y tampoco es el objetivo. Hay otros aspectos por los que también es importante trabajar si queremos tener una salud emocional y esos aspectos son la serenidad, la calma, el bienestar con nosotros y con los demás.

La buena autoestima

Podemos identificar que una persona tiene una autoestima sana cuando:

  • Habla acerca de sí mismo de una manera positiva, aceptante, afectuosa.
  • Es capaz de reconocer sus capacidades y sus debilidades sin vanagloriarse y sin menospreciarse por ello. Con una actitud justa y realista.
  • No es ni demasiado autocomplaciente ni demasiado exigente al hacer juicios sobre sí mismo. Es justo y equilibrado.
  • Se siente digna, merecedora por ser quien es,  con el derecho de pensar y razonar por sí mismo sin tener que aceptar los razonamientos del otro sin cuestionarlos o analizarlos para valorarlos por sí mismo.
  • Reconoce su derecho de tener necesidades propias y buscar satisfacerlas de manera sana y responsable.
  • Es congruente consigo misma: piensa, siente y actúa de manera coherente intentando no entrar en contradicciones entre una manera de pensar o de sentir y sus conductas.
  • No siente la necesidad de  hacer sentir a los otros menos importantes con tal de sentir que él es valioso.
  • Es capaz de recibir elogios de otros sin sentirse incómodo y sin perder la perspectiva de las cosas. Es decir, sabe reconocer cuando el elogio es fundamentado, justo, merecido y no sólo una manera de otro para manipularlo.
  • Es una persona activa, que no se queda sólo en la intención, sino que va a la acción y es capaz de emprender y perseverar en sus retos, deseos, metas con motivación, disciplina, compromiso y entrega.
  • Es capaz de renunciar a sus deseos o buscar alternativas diferentes cuando la realidad de que algo no se puede alcanzar se impone o va a ser demasiado costosa. Es decir, evaluar objetivamente cada situación y comprobar que algo que desea no va a resultar más costoso que los beneficios que puede recibir por ello.
  • Evita sentirse humillado por haber fracasado en algo y lo ve como una posibilidad de aprender y ser mejor en el futuro.
  • Tiene metas y un sentido de vida.
  • Se siente con el derecho y la capacidad de decir: no quiero, no puedo, no deseo, no lo haré. Es decir, de ser asertivo sin sentirse culpable por ello.
  • No siente la necesidad de buscar excusas ante sus errores o fracasos.
  • Tiene expectativas y ambiciones y las ajusta a su valor personal, sin que tengan que ser demasiado bajas que no le signifiquen un reto para su desarrollo personal, ni demasiado altas que lo frustren y no le permitan crecer.
  • Es capaz de aceptarse y amarse por ser como es, reconociendo sus logros, aprendiendo de sus fracasos, y siendo consciente de las cosas que quiere y puede hacer para convertirse en una mejor persona.
  • Acepta su derecho a su felicidad, la asume como una responsabilidad propia y no de los demás y trabaja para construirla.
  • Es capaz de valorar y respetar a los otros tanto como a sí mismo sin entrar en competencias o comparaciones descalificando a otros para sentirse él mejor ni sobrevalorando a otros para sentirse inferior.

La sana autoestima es aquella que nos ayuda a:

Reconocer cómo van las cosas y la relación con nosotros mismos. Nos ofrece la  posibilidad de amar a otros

Estar a la altura y sentirse con derecho de ser libre

sin controlarlos y sin posesividad. Es sentirse con el derecho de luchar por lo que se quiere, sin presionarse, renunciando a la autoexigencia reconociendo que se tiene límites y que no es posible, ni necesario, ser perfecto para ser una persona valiosa, apreciable, digna de respeto y amor.

Tener autoestima es saber que se puede pedir ayuda y no sentir vergüenza por eso, es alegrarse por los éxitos personales y los de otros. Es la capacidad de confiar en que se sobrevivir a las pérdidas, los fracasos y las derrotas, que se tiene la fortaleza de enfrentar las desgracias, la posibilidad de aprender de los errores y de confiar en el futuro.

 

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Mónica dice:

    Muchas gracias, me sirvió de mucho.

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    1. Gracias, Mónica, por visitar mi blog.

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    1. Gracias, Winder José, por visitar mi blog y tomarte la molestia de dejar tu comentario. Un saludo y espero leerte pronto.

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