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Suelta la actitud de víctima y supera el temor

Aprende a enfrentar tu miedo: primero identifícalo y después acéptalo, sin juicio. Cuando puedas hacer esto pregúntate ¿qué hay detrás de mi miedo? ¿qué está en la raíz de mi miedo? La mayoría de los miedos son a lo desconocido, a aquello que nos genera incertidumbre porque no podemos saber lo que vamos a enfrentar. A pesar de que la incertidumbre es algo natural para todos, no debes permitir que eso te paralice.

Usa tu imaginación y luego enfréntalos para que, poco a poco, puedas entender lo que hay detrás de tus miedos: Miedo a la crítica o al rechazo; miedo al no reconocimiento; miedo a que te dejen de querer; miedo a no tener los recursos para enfrentar un reto, etc. Si puedes enfrentar el miedo real de una situación, será más fácil que encuentres las estrategias para enfrentarlo y superarlo.

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Los introyectos o creencias que pueden arruinar tu vida

Un niño acepta las ideas y las creencias de esta forma porque vienen de las personas que ama y en quien confía incondicionalmente como si se tratara de verdades sagradas. Pero esto muchas veces no es así, al contrario, esas ideas puede que no le sean siempre útiles o que contribuyan a hacerlo feliz aunque la intención de los adultos que se las inculcaron haya sido buena.

Peor aún, con demasiada frecuencia esas creencias son la causa y razón de su infelicidad y ni siquiera se le ocurre confrontarlas aunque la persona tenga ya 50 años o más, sigue aceptándolas como cuando era niño eludiendo su responsabilidad de adulto y transmitiéndolas a sus propios hijos y estos a los suyos, hasta el infinito.

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Pase lo que pase no es el fin del mundo

Una de las ideas que nos puede llegar a ser perder el piso o la perspectiva de las cosas, es sentirnos como Superman, demasiado fuertes. Hay personas que creen que tienen que solucionarlo todo, tanto lo que les concierne a ellos como a los demás. Nunca se dan la posibilidad de reconocer cuando no pueden o no quieren hacerse cargo de un problema. Mucho menos son capaces de aceptar cuando se sienten débiles, vulnerables, impotentes, ignorantes, incapaces y, por lo tanto, no se permiten pedir ayuda a nadie más. También, por otro lado, existen los demasiado serios, los fatalistas o pesimistas y los controladores que creen que pueden dominar al destino.

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El ángel sobreprotector

Sobreproteger no es amar, es dañar y subestimar

Aquellos individuos que recibieron todo en su infancia, sin tener que esforzarse o esforzándose muy poco, se convierten, de adultos en las víctimas eternas que sólo saben quejarse y reclaman constantemente cuando no reciben todo lo que quieren sin hacer nada para ello más que manipular.
Esas personas fueron condicionadas por sus padres a que todo lo merecían con tan sólo extender su mano. Y como aprendieron eso en su familia, creen que todos los demás tienen la misma obligación de cuidarlos y cubrir todas sus necesidades.
Son individuos que, muchas veces, se sienten incapaces de esforzarse, de realizar un trabajo digno, o de tratar para lograr hasta las cosas más sencillas, tratan de obtener todo sin esfuerzo, pues, en el fondo, tienen miedo de no ser capaces de lograr obtener algo a partir de sí mismos y esto, en el fondo, les genera una sensación de inferioridad ante los demás.

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Carta al padre de su hija adolescente

Estimado Papá:

La imagen de tu presencia esta siempre detrás de mis ojos; en todos los acontecimientos importantes, en todas las decisiones que he tenido que tomar, en todas mis alegrías y en todos mis anhelos, siempre estás conmigo. Eres el eje que guía mis pasos. Eres la frontera de mis actos, el reglamento que se pregona en casa y que viene a mi memoria en el momento en que más te necesito. Siempre estás conmigo, eres la solución a todo lo que a mí me parece imposible. El modelo que a veces critico por fuera, pero que admiro por dentro; eres el control, que a veces hecho en cara, cuando me siento autosuficiente, pero luego las circunstancias me demuestran que realmente te necesito.

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El fin de los prejuicios

Mi mayor deseo para el próximo año, en el que los Mayas pronosticaron el fin del mundo, es que sea el fin del mundo de los prejuicios. Quiero que terminen de una buena vez y para siempre los prejuicios respecto a:
Que los hombres son mejores que las mujeres.
Que las mujeres nacieron para atender a los hombres.
Que los hombres son fuertes y las mujeres débiles.
Que los hombres son insensibles y las mujeres un manojo de nervios.
Que los homosexuales son pervertidos y promiscuos.
Que la homosexualidad, aunque la ONG diga lo contrario, es una enfermedad y una perversidad.

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