terapia gestalt

Atrévete a mirarte y a crecer

He conocido personas que les asusta la idea de ir a terapia pues tienen miedo de “conocerse realmente” , pues creen, que lo que van a encontrar no les gustará o no lo podrán soportar, como si existiera algo terrorífico en sí mismos.
La verdad, es que es un miedo infundado, pues, nunca habrá nada tan terrible, como para no poder aceptarlo.
Lo más probable es que, aquel que tiene el coraje de arriesgarse a realizar un viaje hacia su interior, descubrirá a su auténtico ser, lo que le permitirá sentirse más fuerte, más libre, más seguro, y con una existencia más ligera. En este artículo mostramos también, un ejemplo de todo lo que un paciente ha logrado durante su proceso de salir de una relación de pareja dañina a partir de reconocerse como una persona digna, merecedora de respeto y de ser también más consciente de sus necesidades más auténticas.

Seguir leyendo

Tu voto:

Los límites como punto de encuentro con los otros

Existen límites que nos ayudan a crecer y otros que limitan nuestro desarrollo. Si no sabemos decir NO, porque no toleramos el sentimiento de culpa, estaremos pasando por encima de nosotros y acumulando resentimientos hacia los otros.
Si, por el contrario, los límites tienen que ver con no sentirnos capaces o con el derecho de alcanzar nuestras metas, estamos ante límites negativos, construidos en nuestro pensamiento, que nos impiden alcanzar lo que deseamos.
Los individuos se cuestionan sobre cuándo se debe poner límites y cuándo se deben reducir o eliminar – por ejemplo, aquellos los límites mentales-, que nos impiden alcanzar algún objetivo importante en nuestra vida, que nos hacen pensar que no podemos, que no somos capaces o que no nos merecemos eso que deseamos.
O, por el contrario, cuando debe decir “No” a aquellos que tratan de detenerlo, manipularlo, controlarlo o imponerle obligaciones o acciones que en realidad no le corresponden cumplir. Las personas sienten miedo de que, si dicen “no quiero”; “no me corresponde”; “no me interesa”; “No puedo”, esté ante una situación incómoda, de crisis o de riesgo, donde pueden llegar a estar en juego muchas cosas: la relación con un amigo o con la pareja, el trabajo, la “tranquilidad” familiar, sin embargo, si por evitar tener un conflicto con otros, se pasa por encima de uno mismo, los resultados pueden ser aún, mucho más negativos y perjudiciales que si se hubiera enfrentado, simplemente, un NO QUIERO, NO DESEO, NO ME CORRESPONDE, NO PUEDO.
Hay que ser sumamente cuidadosos al momento de decidir poner un límite o no hacerlo, pues de eso, pueden depender muchas cosas.

Seguir leyendo

Tu voto:

Desapego: recuperar la libertad interior

Inicia el Otoño y, a lo primero que nos remite, es a la sensación de soltar. Todo el tiempo estamos cargando cosas muy pesadas como: ideas, pensamientos, creencias, hábitos, costumbres, miles de apegos sin los cuales nos sentimos vulnerables y desprotegidos.
Lo cierto es que todas esas piedras en nuestra mochila, no nos dan ninguna protección. De lo único que sirven, es para hacernos más pesada la carga y más difícil el camino de la existencia.

Seguir leyendo

Tu voto:

Darse el permiso de sentir los sentimientos

Las emociones no son sólo algo abstracto, son energía que se materializa en nuestro interior y ocupa un espacio real. Si me congestiono con mis propios sentimientos, mi organismo no tiene lugar para nada más a menos que digiera lo  que estoy sintiendo y lo exprese hacia el exterior de diferentes maneras como llorando, gritando, riendo, empujando o golpeando.

No es suficiente reconocer las emociones y los sentimientos sólo a un nivel racional, necesitamos darnos el permiso de sentirlos y manifestarlos y de compartirlos con otros, en especial en relación con aquel o aquellos que estamos sintiendo eso que sentimos. Reconocer nuestra vulnerabilidad, nos vuelve hermosos, nos convierte en personas reales y no en objetos programados.

Seguir leyendo

Tu voto:

El Credo del Merecimiento del Amor y la Felicidad

¿Te sientes merecedor de recibir el amor, el éxito, el dinero, la aceptación, el respeto y la pertenencia por el simple hecho de ser la persona que eres? O, por el contrario, ¿has aprendido que eso te lo tienes que ganar a través de negar lo que tú eres y convirtiéndote en lo que los otros esperan de ti?
¿Sabes cuál es el costo de eso? La pérdida de tu dignidad, es decir, de tu derecho a merecer respeto por SER LA PERSONA que tú eres por el simple hecho de existir.

Seguir leyendo

Tu voto:

1 2 3 4