Si por lo menos hubiera sido niña

Ser padre o madre genera muchas expectativas en relación a cómo se espera que un hijo sea o se comporte. Sin embargo, ser padres también implica una responsabilidad y un compromiso de reconocer que los hijos son seres diferentes a uno mismo y, como tales, son individuos libres de elegir cómo quieren ser, sentir, pensar, actuar y esto, con toda seguridad, implica muchas diferencias en relación con los progenitores.
Por mucho que los padres estén conscientes de esto, muchas veces temen equivocarse y, por miedo a hacer daño a sus hijos en la manera en que los educan, llegan a cometer el error de extralimitar sus exigencias restando importancia a la individualidad de sus hijos llegando, incluso, a pasar por encima de ella, negándose a reconocer su derecho a aprender de sus propios errores y a reconocer libertad de elegir qué tipo de persona quieren ser. Esto es especialmente significativo en lo referente a la sexualidad y a la orientación sexual.
Cuando el individuo reconoce que es diferente a los padres en relación a su orientación sexual, puede ser un factor que genere muchos conflictos al interior de la familia. Si los padres no son lo suficientemente sensibles e inteligentes para manejar que sus hijos sean de una orientación sexual diferente a la de ellos, pueden generar mucha confusión y dolor a sus progenitores, cuando lo que estos esperaran de sus padres es apoyo, comprensión y respeto.

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Amnistía Internacional por los derechos de los homosexuales

De niño o de adolescente mi condición homosexual era algo que me atormentaba y me generaba mucha vergüenza, tenía miedo de que si mi familia se enterara y me dejaran de querer y un miedo inmenso a irme al infierno. En esa época, jamás me imaginé que algún día estaría casado, viviendo con un hombre maravilloso, en la casa de nuestros sueños, siendo profesionales exitosos, viajando por el mundo, con una red de amigos inmensa y con mucho reconocimiento por habernos atrevido a luchar, tanto él como yo, por nuestra dignidad, nuestra libertad y nuestra felicidad.

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Axa en Portugal

De cómo la tragedia de un hombre se convirtió en su mayor felicidad

Conozco a un ser muy especial que afirma que el mayor motivo de sufrimiento en el pasado, durante su infancia y su adolescencia, fue el saberse homosexual, el ser y el sentirse diferente, era algo que le avergonzaba, que le atormentaba cada día.
Ese saberse diferente del resto de sus compañeros y de todos los hombres que conocía le provocaba mucha inseguridad y lo hacía sentirse inadecuado. Este hombre especial no entendía porqué no podía ser como su padre, su hermano, sus compañeros de la escuela o cualquier otro que conociera, simplemente sabía, desde muy temprana edad, que a él le gustaban las personas de su mismo sexo, pero también sabía, que eso no podía compartirlo con nadie…

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padre_psicoanálisis

Carta de Freud a la madre de un homosexual

Deduzco, por su carta, que su hijo es homosexual. Lo que más me impresiona es el hecho de que usted haya omitido este término cuando me ha hablado de él. ¿Puedo preguntarle por qué lo evita? La homosexualidad, desde luego, no es necesariamente una ventaja, pero tampoco es nada de lo que haya que avergonzarse. No es un vicio, ni un signo de degeneración, y no puede clasificarse como una enfermedad. Más bien la considero una variación de la función sexual, originada en una detención del desarrollo sexual. (fragmento de una carta escrita por Freud a la madre de un homosexual).

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Un terapeuta no anuncia en su tarjeta: “terapeuta gestalt, homosexual”

La orientación sexual es la identificación de las preferencias y la decisión consciente y voluntaria de asumir su verdadera identidad sexual. Es elegir llevar un estilo de vida: pareja, amigos, etc. Congruente y auténtico, sin tener que hacerse pasar por alguien diferente y esto implica un compromiso con el grupo, un riesgo (en el caso de sociedades que no aceptan o aceptan parcialmente la homosexualidad), y, también porqué no, una liberación y una madurez. La madurez de ser quien se es en realidad, independientemente de la aceptación o el juicio del otro, por dignidad y por respeto a la propia persona.

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