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Cuando mamá se adelanta en el viaje: consejos para enfrentar la pérdida

Muchas veces, ante una pérdida, los seres humanos se enfrentan a asuntos inconclusos con la persona que se ha marchado. Estos pueden representar aquellas cosas, positivas o negativas, que no se expresaron en vida, principalmente sentimientos como la culpa, el perdón, el enojo, la tristeza, el agradecimiento o el cariño. La terapia Gestalt ofrece diversas estrategias para poder cerrar dichos asuntos como pueden ser el uso de rituales, la escritura terapéutica, las visualizaciones y, quizás la más importante, la técnica de la silla vacía creada o, por lo menos popularizada, por el padre de la Gestalt Fritz Perls.

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Cuando ayudar hace más mal que bien

Las personas que nos dedicamos a ayudar a los demás tenemos que estar muy conscientes de cómo vemos al otro: como niños indefensos o como adultos responsables. Este cuestionamiento marca la diferencia entre una ayuda sobreprotectora que impide el crecimiento al tratar al otro como un niño y la ayuda que verdaderamente ayuda orientada a que la persona necesitada descubra sus propios recursos como adulto.

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Diez pasos para sobrellevar las pérdidas

Aunque el dolor, la soledad y los trastornos que acompañan al duelo no tienen nada de anormal,  Robert A. Neimeyer nos dice que hay síntomas indicativos durante el proceso que nos ayudan a identificar cuándo es necesario  buscar apoyo profesional o el de alguna persona de nuestro entorno, que nos acompañe durante el proceso: médicos, guías espirituales, responsables de grupos de apoyo o profesionales de la salud mental.

Aunque cada persona debe tomar esta decisión libremente, debe plantearse seriamente pedir apoyo profesional si presenta alguno de los siguientes síntomas:

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Cuando nos convertimos en los padres de nuestro padre

El cuidado de los padres durante la vejez.
“…Envejecer es caminar sosteniéndose de los objetos, envejecer es incluso subir escaleras sin escalones. Seremos extraños en nuestra propia casa. Observaremos cada detalle con miedo y desconocimiento, con duda y preocupación. Seremos arquitectos, diseñadores, ingenieros frustrados. ¿Cómo no previmos que nuestros padres se enfermarían y necesitarían de nosotros? Nos lamentaremos de los sofás, las estatuas y la escalera de caracol. Lamentaremos todos los obstáculos y la alfombra. Feliz el hijo que es el padre de su padre antes de su muerte, y pobre del hijo que aparece sólo en el funeral y no se despide un poco cada día.” Carlos Fuentes.

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