Sentir intensamente las emociones y dejarlas marchar.

Desapego no significa evitar que la experiencia penetre dentro de uno, al contrario, debemos permitir que nos afecte plenamente, si hacemos eso, entonces seremos capaces de dejarla partir. Si nos sumergimos en nuestras emociones y nos dejamos bañar por ellas hasta el final, sin dejar que nuestros pensamientos interfieran, las experimentaremos de manera total, plena y completa. Podremos saber realmente, lo que es el amor y lo que es el dolor, o la pérdida de un ser amado y podremos decir que reconocemos y aceptamos dicha emoción, que está bien sentirla, sin pelearnos con ella. Una vez sentida, podemos agradecerle su enseñanza o su mensaje y despedirnos de ella.

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La semana de la celebración de la salud y la vida

A todos nuestros amigos de Gestalt, Sí queremos compartirles algo muy importante para mí y para mi pareja: El martes 24 de abril del 2007 el padre de Axa, el Dr. Cuauhtémoc Campos, falleció a causa del cáncer después de muchos meses de sufrimiento. Justo una semana después, yo fui operado, como estaba programado, de un tumor en la cabeza.
Al recordar lo duro que había sido esa semana en nuestras vidas, tanto por la muerte de mi suegro como por mi operación ocho días después, decidimos que, para no recordarla como un periodo de tristeza, dolor o amargura, instauraríamos La Semana de la Celebración de la Vida, para agradecer que estábamos vivos y unidos por el amor, el compromiso y la intimidad.

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El mayor de mis miedos

Uno de los miedos más difíciles de enfrentar, es el miedo a SER UNO MISMO. Muchas veces, el precio que hay que pagar, es defraudar a aquellos que no nos aceptan por ser quienes somos y que intentan convencernos u obligarnos a ser como DEBEMOS SER, y, por no cumplir esas expectativas, corremos el riesgo de ser rechazados, juzgados, condenados. Sin embargo, si de verdad queremos tener una vida plena y feliz, no podemos sacrificar nuestra verdadera identidad, por nada ni por nadie, debemos enfrentar esos miedos y tener el coraje de decir: Sí, este soy yo, me reconozco como una persona diferente en muchos aspectos, pero no por ello, menos digna, yo también tengo derecho a ser respetado por ser quien soy. Cuando podemos hacerlo, estamos listos para vivir una vida verdadera, la que en realidad nos corresponde, y la única con la que nos podemos sentir realmente satisfechos.

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