Primer demonio del desarrollo personal: Los introyectos

Los introyectos son aquellas ideas, creencias o valores que las personas se tragan sin masticar, ideas o creencias que se aprendieron a temprana edad y que provienen de una persona emocionalmente significativa para el infante: alguno de los padres, abuelos, tíos, profesores o cualquier otra persona a la que el niño consideraba una autoridad moral.
No todos los introyectos son nocivos para la persona, sin embargo, en terapia solemos desvelar los conceptos que le duelen al paciente y que ha interiorizado. Éstos son los que no están beneficiando el buen desarrollo.

Parte de la terapia Gestalt se dedica a localizar estos introyectos, de manera que el paciente pueda ver el mapa que lo ha guiado en su vida. Una vez tiene los patrones a la vista, puede observar cómo le han afectado y decidir si desea seguir aceptándolos o, por el contrario, quiere crear una nueva forma de vida.

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La verdad del apego

La necesidad de estar cerca de la figura significativa es tan importante que el cerebro cuenta con un mecanismo encargado de crear y regular nuestra relación con las figuras de apego y se denomina “sistema de apego”, el cual consiste en una serie de emociones y conductas que nos garantizan protección y seguridad mientras nos mantengamos cerca de nuestros seres queridos.

Este mecanismo del cerebro explica el porque los niños se sienten ansiosos cuando son separados de la figura materna y la buscan desesperadamente hasta que el contacto se restablece. Estas conductas se denominan conductas de protesta y siguen existiendo en la edad adulta.

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