preocupación o solución

¿Qué es la preocupación y como funciona?

No debemos pretender que las preocupaciones desaparezcan, pero si podemos decidir qué queremos hacer con ellas. Definirlas de manera más concreta y dar paso a acciones más concretas. Debemos aprender a reconocer, por ejemplo: las generalizaciones y los filtros mentales, donde metemos todo en la misma categoría o sólo vemos lo negativo.
Podemos marcar un límite, siendo conscientes de cuando aparezcan pensamientos sobre el futuro, para no estarlos alimentando.
Reconocer que una cosa es el pensamiento y otra la persona que lo experimenta. Ésta puede
observar sus pensamientos y decidir como actuar en relación a aquello que surge en su mente. No estamos condenados a hacer caso a todos nuestros pensamientos, podemos elegir aquellos que más nos beneficien.
En este artículo veremos, ademas, cuáles son las características de las personas que se preocupan demasiado, las consecuencias de esto y las formas de evitarlo. También encontrarás el enlace del programa Diálogos en Confianza donde hablo, junto con otros especialistas, sobre el tema de al preocupación.

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Sexualidad humana y emociones

En el campo de la sexualidad se plasman todas las incongruencias personales y culturales acumuladas a lo largo de la vida. Podemos pasar de la represión sexual más extrema a la exaltación de nuestra sexualidad distorsionando en el trayecto la naturaleza y el fin de ésta. Además de su obvia función reproductora la sexualidad humana es la forma más natural de la expresión de la emocionalidad donde se unen lo corporal y lo emocional. La sexualidad nos ofrece la posibilidad de expresar toda la gama de emociones que podemos sentir los seres humanos, desde la ira hasta la tristeza, el miedo, la vergüenza, la alegría, el amor y éxtasis. Para llegar a esta última emoción, el éxtasis, debe existir un clima de aceptación y afecto, así como una buena comunicación en la relación.

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¿por qué huimos del dolor emocional?

Muchos autores hacen una distinción entre dolor y sufrimiento. El mismo Buda los diferenció hace mucho tiempo. Buda lo explicaba a través de la teoría de las dos flechas. La primera flecha es el dolor intrinseco a la vida, aquello que no podíamos eludir: el dolor a una pérdida, a un duelo, a un fracaso… la segunda flecha representa el sufrimiento ocasionado por ese dolor, todo aquello que nos decimos con el pensamiento: “esto es terríble, “no debería pasarme a mí que soy una buena persona”; “Es algo que no me merezco.” El dolor de la primera flecha es algo que no podemos eludir, es natural y necesario; pero la segunda flecha, la del sufrimiento que nos generamos con todo lo que nos decimos acerca del dolor y que lo hace más insoportable, es opcional y podemos evitarla si nos hacemos conscientes de ella.

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