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El regreso de Pablito (el pequeño ansioso que llevamos dentro).

Hace algunos años, una de mis primeras publicaciones en mi blog Gestalt Sin Fronteras, publiqué la historia de un paciente ficticio de nombre PABLITO. Él era una persona que sufría porque vivía en el pasado o en el futuro, dependía del reconocimiento de los otros o no aceptaba las medias tintas, todo era completamente bueno o completamente malo, entre varias cosas más de su personalidad que le generaban mucha ansiedad y sufrimiento.
Hoy llegó un nuevo consultante a través de internet y le pregunté cómo había contactado conmigo. Me sorprendió cuando el chico de 19 años me respondió que me había encontrado a través de mi viejo paciente imaginario PABLITO.
Gracias a eso, hoy voy a compartirles a todos mis amigos del blog y de Facebook la historia de este singular personaje. Pero, antes de hacerlo, tengo que hacer una pequeña advertencia, cuando conozcas a PABLITO te vas a dar cuenta de que TODOS tenemos un pequeño PABLITO dentro de cada uno de nosotros. Te lo comento para que estés preparado.
Ésta es la historia:

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PABLITO: el “pequeño ansioso” que todos llevamos dentro

¿Cuáles son las causas de que, muy frecuentemente, sentimos que la vida se complica y, en lugar de disfrutar, sufrimos? en este artículo te presento a PABLITO, un ser que vive dentro de todos nosotros y que conoce bien dichas causas, pues son sus mismos patrones de comportamiento tales como: vivir en el pasado y el futuro y olvidarse del presente o bien, pensar que la culpa de todo lo que le pasa en la vida, es culpa de los otros. Espero que, al conocer a PABLITO y las cosas que lo hacen sufrir, aprendas también, un poco más, acerca de tu propio sufrimiento.
Gestalt Sin Fronteras
Gestalt Sí

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Creencias lógicas y creencias perturbadoras

Para poder determinar si una creencia es conveniente o no es necesario determinar los costos y los beneficios de ser una persona perfeccionista.

Es probable que la educación que los padres muy exigentes quieren dar a sus hijos, tengan la “buena intención” de hacer que éstos se esfuercen al máximo para alcanzar sus metas y lograr que superen sus limitaciones.

Sin embargo, no son conscientes de que los costos de esa exigencia son muy altos: sentimientos dolorosos por sentirse incapaces o insuficientes, frustración, inseguridad, ansiedad, angustia, desconfianza permanente de sus capacidades y que todo esto, a la larga, afecte gravemente su auto concepto.

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