Ladrones del dolor ajeno: el síndrome del rescatador.

Nadie tiene derecho a pretender resolver, antes de tiempo, el dolor de los demás. Por más amor que sienta por la persona que sufre, si realmente la amamos, debemos tener cuidado de no convertirnos en ladrones de su dolor, pues con eso, podríamos estarle robando muchas posibilidades de crecimiento.
La mayoría estará consciente de los pensamientos presentes en nuestra cultura en relación a que el dolor es algo malo que hay que eliminar, por lo tanto, se genera la idea equivocada de que, si queremos a alguien, tenemos que evitar a toda costa que sufra y, a la larga, provocamos en el otro una baja tolerancia a la frustración, más sufrimiento y más miedo de enfrentarse a las adversidades de la vida, pues no lo hemos dejado desarrollar sus propias capacidades para enfrentarse a las situaciones difíciles o dolorosas. Por eso es importante recordar lo que Buda nos enseñó hace más de 2500 años: En la vida, existe tanto el placer como el dolor. Sin uno no puede existir el otro y ambos son parte de nuestro aprendizaje y crecimiento.

Seguir leyendo

Tu voto:

¿Cómo fracasar?

“Si quieres ser un ser humano completo, si quieres ser auténtico y abrazar la totalidad de tu vida en tu corazón, entonces un fracaso es la oportunidad de desarrollar tu curiosidad sobre lo que está ocurriendo y escuchar las historias que surgen. No te creas las historias que culpen a los demás, ni tampoco te creas las historias que te echan la culpa a ti mismo.” Pema Chodrön.

Seguir leyendo

Tu voto:

Cuento: Las semillas del maestr

El maestro llamó a todos sus discípulos y les dijo con voz serena y amorosa que se acercaba el final. Ya había vivido muchos años y hecho lo que tenía que hacer y se sentía muy cansado. Aunque nunca le había gustado la idea de convertirse en maestro, era lo que el destino había decidido para él y, finalmente, lo había aceptado cumpliendo su misión con mucho amor y compromiso. La frase que escuchaban con mucha frecuencia durante las charlas del maestro era:
“El único camino posible es el amor”:
El maestro le dijo a sus discípulos que, como su última voluntad, había decidido dejarles a ellos su legado, entregarles a todos y cada uno las semillas del conocimiento verdadero. Su deber era entregárselas; lo que hicieran con ellas dependería de cada uno de ellos, aquellos que lo habían acompañado a lo largo el camino.

Seguir leyendo

Tu voto:

¿por qué huimos del dolor emocional?

Muchos autores hacen una distinción entre dolor y sufrimiento. El mismo Buda los diferenció hace mucho tiempo. Buda lo explicaba a través de la teoría de las dos flechas. La primera flecha es el dolor intrinseco a la vida, aquello que no podíamos eludir: el dolor a una pérdida, a un duelo, a un fracaso… la segunda flecha representa el sufrimiento ocasionado por ese dolor, todo aquello que nos decimos con el pensamiento: “esto es terríble, “no debería pasarme a mí que soy una buena persona”; “Es algo que no me merezco.” El dolor de la primera flecha es algo que no podemos eludir, es natural y necesario; pero la segunda flecha, la del sufrimiento que nos generamos con todo lo que nos decimos acerca del dolor y que lo hace más insoportable, es opcional y podemos evitarla si nos hacemos conscientes de ella.

Seguir leyendo

Tu voto:

Morir de amor o intolerancia a la soledad

Cuando una pareja termina con un dependiente emocional, éste sufre una intensa tristeza incrementada por la ansiedad, que le impide poderse concentrar, dolor físico, sensaciones desagradables, pensamientos recurrentes sobre la falta se sentido de vida, si no hay un compañero al lado, que pueden llevarlo, en casos extremos, a concebir ideas de suicidio.

La persona no piensa en otra cosa más que en su deseo de recuperar la relación y busca bajo cualquier excusa, la manera de entrar en contacto con la ex pareja, no se resigna a la idea de haberla perdido, de que todo ha terminado definitivamente.

Seguir leyendo

Tu voto:

1 2 3 4 5 8