Nuestras lágrimas son consuelo para la vida

Entre los cientos y cientos de creencias o introyectos que nos inculcan de generación en generación desde la más temprana infancia, uno muy típico en nuestra cultura — y tal vez de los más dolorosos y perjudiciales–,, es el de que “llorar es malo”..

Para nuestra cultura, el llanto es sinónimo de debilidad, fragilidad, vulnerabilidad. cobardía, falta de hombría, etc., Y todos estos aspectos de la personalidad se consideran negativos o inadecuados.

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La falsa ilusión de que el amor es algo que está afuera de nosotros.

Cuando una persona pierde la consciencia de que el amor no sólo está dentro de ella misma, sino que, ella misma el el amor y busca el amor afuera, inicia un camino de sufrimiento dejando de ser ella misma el amor y esforzándose por encontrarlo en otro. Al final, lo único que se logra con esto, es un mayor sentimiento de vacío. Sin embargo, en lugar de tomar consciencia de que no tiene que buscar el amor afuera, como si no existiera en sí misma, nunca renuncia al anhelo de encontrar un amor romántico “completo y verdadero” afuera de su propio ser. Hace muchos intentos con una y otra persona, pero siempre ocurre lo mismo, con cada sujeto que se relaciona lo que encuentra es a otro ser con el mismo anhelo de un amor absoluto, que llene sus vacíos y su soledad y que lo haga feliz, quitándole esa sensación de insatisfacción. La consecuencia de esto, es que ambos se empantanan mutuamente.

Cuando al fin ocurre que se enamora de alguien y ese alguien se enamora de esa persona, empieza en ambos una cadena de sentimientos de posesión, pertenencia, exclusividad, eternidad, integridad absoluta… y estos sentimientos, no construyen la felicidad ni la paz, todo lo contrario, son el inicio de un eterno infierno de dolor, inseguridad y de mayor vacío interno.

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El lenguaje de las posibilidades

Las palabras crean fronteras, limitan la percepción y la consciencia de las cosas y restan posibilidades. Nadie podrá alcanzar sus metas en su totalidad si parte de estas palabras limitativas. Al decir “no soy capaz”, “no tiene caso”, “para qué lo intento si sé que no lo voy a alcanzar”, se crean en la mente barreras que inhiben las posibilidades y las oportunidades, ya que nuestra mente, trabaja con las palabras y frases que nosotros mismos construimos en todo momento.

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