Celebrar la propia voz y la de los demás

Al recuperar la propia voz, la persona recupera también su libertad, su derecho de pensar, de sentir, de actuar libremente, y, lo más importante, rescata también su humanidad, deja de ser un objeto utilizado por otros, para ser de nuevo un individuo libre y con autonomía. Eso es lo que promueve la terapia Gestalt y el humanismo en general, que la persona SEA ELLA MISMA; que sea un ser AUTÉNTICO.

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