Como en el cielo (cuento)

Como en el cielo.
Versión libre de Luis Fernando Martínez, basado un un cuento tradicional.

Un hombre murió y al despertar estaba en un lugar paradisiaco, deduciendo, por la belleza del lugar,  que había llegado al cielo.

Fue recibido por un personal de lo más amable y sonriente. Lo condujeron a su habitación que era perfecta y contaba con todas las comodidades: una cama muy cómoda y grande, música (toda a su gusto), una enorme pantalla de cine, un bar con sus bebidas predilectas…

-¿Le gusta dormir solo o acompañado?

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¿Es necesario salir de la zona de confort?

Con frecuencia, nos refugiarnos en cosas, en personas o situaciones que en principio nos generan seguridad, pero que con el tiempo, terminan por sepultar nuestra fuerza, nuestra confianza o nuestro poder personal.
Ejemplo de ello puede ser refugiarse en una pareja a la que ya no se ama o con quien ya no se es feliz, un trabajo que por mucho que siga brindando un salario y ciertas prestaciones se ha vuelto rutinario, aburrido, poco motivante o creativo; seguir en la casa de los padres cuando ya hace tiempo que se cumplió la edad para salir al mundo a hacer la propia vida y desarrollar los propios recursos, etc.

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Arquitecto de tu propio destino

Todo en la vida es impredecible, nunca podemos saber cuál será la consecuencia de nuestras decisiones. El elegir hacer o dejar de hacer algo, inevitablemente, tendrá alguna consecuencia desconocida y siempre nos quedaremos con la duda de si nos hubiera ido mejor tomando la decisión que rechazamos o si realmente, la que elegimos, fue la mejor para nosotros. Pero, por si acaso, de ahora en adelante, cuando te enfrentes a una decisión, trata, simplemente, de elegir lo correcto, para ti y para otros y nunca olvides de que, tú eres, la consecuencia de todas las decisiones que has tomado en el pasado.

La manera de no atormentarse por ello es pensar que, lo que elegimos, fue lo mejor y que no tiene ningún caso estar imaginando cómo hubiera sido si nuestra decisión hubiera sido otra: si nos hubiéramos casado con otra persona, si hubiéramos elegido otra profesión, si hubiéramos decidido vivir en otro lugar… si hubiéramos… como dice la popular frase “el hubiera no existe”, es mejor asumir las consecuencias de aquello por lo que optamos.

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