Cerrar el ciclo del año que termina

Cerrar un ciclo es poner conscientemente un punto final a un periodo de tiempo. Hacerlo nos permite empezar un nuevo ciclo con nuevas energías, nuevos impulsos, motivados y sin tener que cargar lastres del pasado, aquello que ya no queremos seguir arrastrando por más tiempo.

Cada vez que termina un año, como éste que está por acabar, es una oportunidad para ponerle fin a muchas cosas y para renacer a un nuevo ciclo lleno de nuevas experiencias y posibilidades.

Igual que cuando cumplimos años. Cada nuevo cumpleaños nos sentimos renovados, rejuvenecidos, más positivos, con más energía y eso mucho se debe a que se nos quita un peso de encima cuando le damos un cierre al ciclo del cumpleaños anterior con todas las experiencias y cosas pesadas que tuvimos que sobrellevar. El cierre no es sólo algo simbólico, es algo energético que nos abre espacio para la nuevo.

Cerrar ciclos es dar por terminadas etapas en las que ya hicimos todo lo que teníamos que hacer y donde ya no es necesario permanecer más.

En el tarot, una carta muy temida por muchas personas que ignoran todos sus significados ocultos es la carta XIII el arcano de La Muerte, pero en realidad esta carta no se refiere a una muerte física sino a cuando algo ha llegado a su fin. Cuando algo bueno termina nos sentimos tristes, y cuando lo que acaba es algo malo nos sentimos alegres y liberados. Este arquetipo lo que nos está diciendo es que hay momentos en la vida en la que necesitamos ser positivamente agresivos para sacar la fuerza necesaria para cerrar algo y conseguir el cambio que necesitamos. La carta de la muerte, así como los ciclos, lo que nos están diciendo en concreto, es que hay que morir para renacer. Si nos quedamos atrapados en algo, en lo que sea, y no queremos avanzar, tal vez por miedo, entonces sí estamos muertos en vida.

“La (carta de la) muerte habla de inmortalidad, anuncia el fin de algo con toda su carga de soledad, melancolía y tristeza, y el inicio de lo nuevo con su fuerza, dinamismo y gozo. Esta carta muestra el ciclo perfecto de creación-orden-destrucción de forma circular e interminable. Este arcano porta un llamado muy fuerte que nos hace la vida.”

Selene Fortanel Polo.

Cerrar ciclos no significa olvidar, significa sanar.

Formas de cerrar el ciclo del año que termina.

Los rituales y entre ellos para mí de los más importantes el de la escritura, son una excelente manera de cerrar ciclos. Y el más importante de ellos es, sin duda, el agradecimiento.

¿Qué es un ciclo? Es el compilado de momentos vividos, impregnados de sentimientos, agradables o no, a los cuales nos apegamos.

Carta de agradecimiento.

Mi primera propuesta es que escribas una carta al año que termina con todo lo que le agradeces: tus éxitos, tus logros, los objetivos que cumpliste, el amor que recibiste, el apoyo y el cariño de los otros, las oportunidades de crecimientos, los cursos y libros que te ayudaron a comprenderte y a crecer, los viajes, los paseos y los buenos momentos con amigos y seres queridos. No sólo agradezcas las cosas grandes o “significativas” sino también los pequeños grandes momentos de felicidad: los días de sol, la lluvia, el rico café de la mañana, un domingo en casa disfrutando de películas o de series al lado de tu pareja, tus amigas o tus hijos. El platillo que te prepararon con cariño o que tú preparaste para otro, los días que te despertaste con ganas de hacer ejercicio, las manualidades que hiciste o las figuras que iluminaste y te ayudaron a soltar el estrés, los momentos de reflexión, las ocasiones en que encontraste el tiempo para meditar.

Hay cientos de cosas que puedes agradecer, sólo date tiempo de hacer un poco de memoria y verás como llenas fácilmente una hoja o más con situaciones que ya habías olvidado y que, al recordarlas y agradecerlas, te hacen sonreír y sentirte bien al saber que, dentro de todo lo malo, te ayudaron a sentirte bien.

Si quieres ir más allá, no sólo agradezcas por lo bueno, también piensa en aquellos problemas o dificultades que enfrentaste durante el año y que te ayudaron a entender, a crecer, a sacar fuerzas, a aprender una nueva habilidad. Siempre que tu quieras puedes aprender de las adversidades y a ellas, como tus maestras también les puedes decir: “gracias”, no por el dolor o el malestar que te provocaron, sino por la enseñanza que te dejaron.

Hacer tres listas

Otra opción para trabajar con el agradecimiento, además del que ya mencioné de la carta al año que termina, es elaborar en una hoja tres listas y ponerles los siguientes títulos:

Lo que la agradezco a la vida.

Lo que le agradezco a otras personas.

Lo que me agradezco a mí.

La ventaja de esta forma es que puedes ser más consciente de cuál fue tu mayor fuente de agradecimiento, la vida, los otros o tú mismo… o tal vez descubras que las tres estuvieron bien balanceadas. Si no es el caso, puedes ponerte como propósito para el próximo año alimentar la que esté más corta. No es que la vida te vaya a dar más, o los otros, sino que puedes ser más consciente de lo que recibes, porque no es que no hayas recibido lo suficiente, tal vez no te diste percataste de ello y ahora puedes tener los ojos más abiertos para darte cuenta de que la vida o los demás sí te dan y que tienes mucho que agradecer. En el caso de lo que te agradeces a ti mismo, si es muy poco, ahí sí puedes hacerte el propósito de cuidarte más y de darte más a ti en el futuro próximo porque tal vez sea un reflejo de que no te estás mirando lo suficiente.

Pedir perdón

Pedir perdón. Qué difícil es a veces pedir perdón. Qué difícil es perdonarnos nuestros errores, nuestras faltas… Sin embargo, si de verdad quieres llegar ligero al próximo año, mi consejo es que te liberes de los resentimientos y perdones cuando necesites perdonar a otros o pidas perdón cuando creas que has cometido alguna falta que, de alguna manera, se pueda reparar. Si el daño fue irreparable, busca la manera de compensarlo de alguna manera. Una cosa es que tu pidas perdón y la otra persona te lo quiera conceder. Por eso no te pongas como objetivo, para quedar en paz, que el otro tenga que darte su perdón.

No siempre los ciclos coinciden y cada persona tiene su propio proceso. El hecho de que tú des el primer paso significa que has abierto una puerta a la reconciliación, sé paciente y confía en que las personas, en su momento, también desearán estar en paz contigo. Y no lo olvides, la generosidad empieza por casa, con el primero que tienes que ser compasivo y perdonar es a ti mismo.

Ejemplo de carta de auto perdón

Decir Adiós

Dicen que el desapego no es decir adiós sino gracias. Ya hiciste tu escrito de agradecimientos, tal vez estés lista para poder decirle adiós a muchas cosas que ya no quieres o ya no son necesarias en el futuro. Hay un ejercicio que pongo en algunos talleres donde les pido a los participantes que se imaginen que van a hacer un gran viaje, el viaje de su vida y que no hay retorno. Se subirán al avión, al barco y al tren y marcharán para no volver. Si sólo tuvieras una maleta, qué te llevarías a tu viaje y qué dejarías.

Elabora nuevamente las dos listas donde expreses lo que dejarás de una vez y para siempre y lo que quieres seguir conservando, por ejemplo, yo dejaría: las preocupaciones, la impaciencia, la desconfianza en mí y en otros, la ansiedad por el futuro y el deseo de control. Una cosa que dejo, sin pensarlo dos veces, son todas mis culpas por las cosas que hice y de las que me arrepentí o de cosas que no pude hacer.  

Me llevaría mi viaje: mi seguridad y confianza personal, mi dignidad, mi amor propio, todo el aprendizaje que me han dejado las experiencias buenas y sobre todo las duras, dolorosas y difíciles, no el volverlas a vivir, sino la enseñanza que recibí a partir de ellas.

También me llevaría el amor de mi pareja, de mi familia y de mis seres queridos. Mi pasión por el estudio y por la enseñanza, mi profesión, mi inteligencia, mi capacidad empática y mi sentido del humor.

No dejes que el pasado sea un lastre, cierra bien este ciclo para que el año que acaba sea un impulso para construir un mejor futuro para ti y para los que te rodean.  

Feliz fin de año y feliz inicio del nuevo ciclo que empieza.

Son los mejores deseos de Gestalt Sin Fronteras.

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