Para qué nos sirve aprender a tolerar la frustración

La tolerancia a la frustración es una habilidad esencial para la vida. Las personas con alta tolerancia a la frustración son más felices, más exitosas y tienen mejores relaciones. Si tienes baja tolerancia a la frustración, hay una serie de cosas que puedes hacer para mejorarla. Con esfuerzo y dedicación, puedes aprender a manejar la frustración de manera saludable y a vivir una vida más plena.

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Ladrones del dolor ajeno: el síndrome del rescatador.

Nadie tiene derecho a pretender resolver, antes de tiempo, el dolor de los demás. Por más amor que sienta por la persona que sufre, si realmente la amamos, debemos tener cuidado de no convertirnos en ladrones de su dolor, pues con eso, podríamos estarle robando muchas posibilidades de crecimiento.
La mayoría estará consciente de los pensamientos presentes en nuestra cultura en relación a que el dolor es algo malo que hay que eliminar, por lo tanto, se genera la idea equivocada de que, si queremos a alguien, tenemos que evitar a toda costa que sufra y, a la larga, provocamos en el otro una baja tolerancia a la frustración, más sufrimiento y más miedo de enfrentarse a las adversidades de la vida, pues no lo hemos dejado desarrollar sus propias capacidades para enfrentarse a las situaciones difíciles o dolorosas. Por eso es importante recordar lo que Buda nos enseñó hace más de 2500 años: En la vida, existe tanto el placer como el dolor. Sin uno no puede existir el otro y ambos son parte de nuestro aprendizaje y crecimiento.

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Suelta la actitud de víctima y supera el temor

Aprende a enfrentar tu miedo: primero identifícalo y después acéptalo, sin juicio. Cuando puedas hacer esto pregúntate ¿qué hay detrás de mi miedo? ¿qué está en la raíz de mi miedo? La mayoría de los miedos son a lo desconocido, a aquello que nos genera incertidumbre porque no podemos saber lo que vamos a enfrentar. A pesar de que la incertidumbre es algo natural para todos, no debes permitir que eso te paralice.

Usa tu imaginación y luego enfréntalos para que, poco a poco, puedas entender lo que hay detrás de tus miedos: Miedo a la crítica o al rechazo; miedo al no reconocimiento; miedo a que te dejen de querer; miedo a no tener los recursos para enfrentar un reto, etc. Si puedes enfrentar el miedo real de una situación, será más fácil que encuentres las estrategias para enfrentarlo y superarlo.

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