Salir de la zona de confort y alcanzar la zona de aprendizaje y la zona mágica

En general, desde pequeños, nos enseñan multitud de conocimientos pero no nos enseñan a confiar en nosotros mismos. Creer en ti y tener claro lo que quieres, puede ser tildado por muchos de prepotencia. “Hijo, lo que toca es trabajar duro, sacrificarse y aceptar tu destino, no pierdas el tiempo soñando” “la riqueza y las oportunidades no caen del cielo, hay que buscarlas”. Es por eso que nos cuesta tanto trabajo salir de nuestra zona de confort (el mundo de lo conocido, lo dominado, lo habitual) para arriesgarnos a lo nuevo y a lo diferente, es decir, entrando a la zona de aprendizaje. Mucho más difícil es también, arriesgarnos a ir más lejos, a la llamada zona de Pánico, que es en realidad, una zona Mágica llena de posibilidades de desarrollo y transformación.

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Abrirse al amor y confiar

Esta semana, durante la sesión, un paciente me dijo, en tono de confesión, que estaba listo para el amor, después de lo que hemos trabajado durante varias sesiones. Emocionado expresó que ahora sabía bien que lo que más deseaba era un compañero de vida para ser feliz, pero que ahora, lo que lo confundía era que no sabía lo que tenía que hacer.
Yo le dije que tal vez, lo que tenía que hacer, era no hacer nada… El me miró con decepción y me respondió que eso era algo que no podía hacer, pues no sabía quedarse sin hacer nada, y menos ahora que sabía lo que quería. Por esa razón, él estaba convencido de que necesitaba hacer algo.

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Atrévete a correr riesgos

En el consultorio del psicoterapeuta Luis Fernando, hoy, su paciente le expresa su dificultad de alcanzar sus objetivos pues tiene miedo de fracasar. El terapeuta le hace ver que nunca sabrá lo que puede lograr a menos que se arriesgue. Nunca un sueño, proyecto o anhelo se hará realidad con sólo pensarlo, es necesario ACTUAR.

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Antecedentes y fundamentos de la psicoterapia Gestalt

El terapeuta gestalt tiene la función de guiar al consultante para que se haga consciente de su situación (el darse cuenta). Hay una interacción de yo, tú, nosotros; se rompe la dicotomía médico-paciente. El cliente se expresa tanto verbalmente como con gestos y movimientos. El énfasis está más en el aquí y ahora que en el pasado allá y entonces; en la experimentación más que en la intelectualización, en la responsabilización de los propios pensamientos y deseos que en el cumplimiento de expectativas externas.

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